
Foto por Yojan Valencia
Música Somos en el ejercicio de estar presente hace unos meses en Bogotá, para celebrar con todos los rockeros de Colombia la edición número 15 del festival Rock Al Parque, un evento que en su cartel de bandas cuenta con gran cantidad de expresiones diversas como el rock, reggae, funk, blues, electrónica y otro sin fin de géneros, que reflejan uno de los propósitos claros del trabajo de Música Somos y es precisamente hablar de la música desde la pluralidad, es esto quizá, al lado de su capacidad de convocatoria y la asistencia multitudinaria de personas de todas partes del país, al igual que de otros países, lo que ha posicionado a Rock Al Parque como el festival más grande e importante de Latinoamérica.
Por esto quisimos hacer una apreciación de varios aspectos, positivos y negativos de esta, su edición número 15, y también destacar el trabajo de la organización, pues es de admirar varios puntos de vista.
Indudablemente es un acierto y una buena estrategia la rueda de negocios; pues los artistas, tanto solistas como bandas, pueden acceder a mercados y vitrinas que les permitan mostrar su música en cualquier parte del mundo. Representantes de festivales como el South by Southwest de Austin Texas o del FFF de Ecuador, hicieron presencia en esta rueda buscando artistas para los carteles de sus eventos.
La puntualidad en las presentaciones de los artistas y el acto pedagógico para el público y las bandas al mostrar los géneros mezclados en los diferentes escenarios, fueron puntos que se notaron en los tres días de festival, además la buena conducta al no presentarse ningún incidente ni disturbio, en los tres escenarios: Plaza, Lago y Ciudad Rock ubicados en el parque Simon Bolívar.
Otro de los aspectos acertados por parte de la Organización, es también el cambio de fecha, pues se evidenció en el buen clima que hizo todo el fin de semana; cosa que no se había visto en ediciones anteriores
Pero no todo es bonito y no lo decimos con el hecho de desmeritar, sino de crecer, partiendo de críticas como esta, que busca mejorar el festival, que no es un evento precisamente de ciudad sino de país.
Un punto que se le escapó a la organización del festival, fue el desorden e impuntualidad en las ruedas de prensa, pues fue un caos tanto para los grupos como para los periodistas.
“No todo lo libre es gratis”, como dice la teoría de la libre cultura, y por eso el término festival gratuito ha sido mal usado durante mucho tiempo en el caso del festival Rock Al Parque. Por eso queremos replantear el término “gratis”, pues es importante resaltar el sentido de la cultura ciudadana que se crea con el evento, ya que es un festival que se paga con los impuestos de los ciudadanos y sobre pasa las fronteras de la publicidad ostentosa de lo gratuito.
Sin embargo, Rock Al Parque se convierte en un espacio para escuchar multiplicidad de géneros y propuestas y para que cada cual según su criterio y gusto, escoja lo que le llame la atención. Igual es un festival que no se puede comparar con festivales tan representativos como el festival de música y artes Coachella realizado en California Estados Unidos, o el antes mencionado South by Southwest de Austin Texas, o los mismísimos Glastonbury de Inglaterra y el muy nombrado, Lollapalooza de Chicago Estados Unidos, pero sin duda aprendiendo y siguiendo esos mismos referentes de festivales y aprendiendo de su propia experiencia seguirá creciendo año tras año.
15 años celebrados en grande, como tiene que ser para el Festival con entrada libre más importante de América Latina. Hasta el año entrante y felices 15… Rock al Parque.



