CRYSTAL CASTLES
Por Julián Castrillón
julian@musicasomos.net
Ya se asomaba la medianoche… Los 1500 privilegiados asistentes que coparon el sexto piso del edificio de parqueaderos en la carrera 9na con 23 en pleno centro de la capital, fueron testigos de una, por no decir la más frenética noche que vivirá el país durante el presente 2010.
El dúo canadiense que revolucionó los oídos de la escena electrónica europea desde mediados del 2008, volviéndose los abanderados NO autoproclamados del 8BIT Sound (Carácterísitco de los juegos de video de primera generación) se tomó aquella recóndita locación en las entrañas de la ciudad de Bogotá dejando una huella visual para las pocas personas conscientes o no, del fenómeno sonoro que aún muchos hoy, no logramos asimilar.
La ansiedad desbordaba los sentidos alterados de las mentes sedientas de una trasgresión auditiva
A quienes este nuevo amanecer, atrevidos proclaman “Mi nuevo héroe se llama Ethan Kath” sabrán y podrán testificar cómo la adrenalina llegó a su punto máximo cuando presenciamos segundo tras segundo la increíble capacidad experimental de este talento, y principal expositor de un método compositivo que él mismo se podría adjudicar.
En un constante reto al público Bogotano, Kath puso sus cartas sobre la mesa desde el primer instante que se apoderó de la tarima. “Fainting Spells” corte que también abre el segundo disco auto titulado y que Música Somos reseñó para ustedes, hizo realidad el encuentro.
Todos los presentes respondieron satisfactoriamente a semejante incitación, la llegada de la enigmática Alice Glass se evidenció en un grito conjunto de euforia y realización. Su imagen desaliñada, frágil, envuelve un matiz dulce, al mismo tiempo caótico y autodestructivo que sólo luego de haberlo presenciado en vivo nos llegamos a dar cuenta de semejante proceder.
El minimalismo de “Baptism” había irrumpido en el lugar.
¡Despierten! Imposible. En un extraño acto de noise/rock/grunge, Ethan cuelga sobre sus hombros una Fender Mustang Blanca, y subiendo al máximo el nivel de una distorsión de alto brillo tipo Full Stack y el delay en el amplificador, nos llevó a los presentes a un trance eufórico e imposible gracias a un constante slide repetitivo de tan sólo cuatro notas entrecortado con los alaridos de la señorita Glass, que representan hasta hoy, un track totalmente desconocido que hambrientos, esperamos por escuchar una vez más.
Además, y como uno de los elementos más significativos, es tener la oportunidad de presenciar a Crystal Castles con la inclusión de Chris Chartrand como su baterista en vivo. Proporciona un aire legitimador y proyecta a Castles en algo más que un proyecto de música electrónica; Hacia una banda capaz de dar increíbles presentaciones en cualquier índole de escenarios. Además de otorgar para afortunados como nosotros, la libertad necesaria para que Ethan tenga cierta libertad extra a la hora de improvisar.
“Intimate” y la sublime “Celestica” irradiaron un ambiente de tonos más apacibles, con sus atmósferas dulces y siderales, en una alucinación conjunta de tonos azules y lilas.
“Yes/No” trajo consigo de nuevo el frenesí y un poco de crowsurfing por parte de Alice, quien en su siempre semblante cansado, parece darlo todo en cada show. Acercándose al público, entrando en contacto físico en su único delirio tierno y sicótico, con el micrófono en una mano y una botella de whiskey en la otra.
Con una audiencia dispuesta a todo dar, Castles nos llevó un par de años atrás y entregó la cuota nostálgica, pero para nada pacífica de su primer álbum en estudio igualmente autotitulado.
“Untrust Us” “Crimewave” “Alice Practice” y “Courtship Dating” trajeron a la memoria el sello que caracterizó e hizo mundialmente famoso a este dúo oriundo de Toronto, la experimentación vocal, las melodías con pincelazos de ciudades orientales y una exquisita muestra de olas abrasivas en el pitch del sintetizador.
Obviamente, el 8bit Sound.
No es posible hablar de insatisfechos, quedaron los bríos intactos y las ansias de más.
Crystal Castles regaló a Bogotá una noche indescriptible, abstraída e imposible para las palabras de esta reseña.
Un bombardeo sonoro hacia lo más recóndito de la memoria y un insulto directo hacia los prejuicios sobre lo que se denomina “Un buen Concierto”.
[Crystal Castles Live @ Bogotá, Septiembre 17 – 2010]

