Por Julián López
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Domingo diecisiete de Octubre, doce y treinta PM. A los alrededores de la Cancha Cincuentenario de la ciudad de Medellín, se siente el júbilo por una de las jornadas más esperadas del Festival. Banderas a cuadros, caras pintadas, sonrisas y más de una cara que refleja el cansancio acumulado de más de un día sin descansar bien. Como el caso de Felipe, Carolina y Lina que viajaron desde Ibagué por primera vez para vivir el Festival en carne propia.
Hoy a las tres PM cumplen veinticuatro horas en la ciudad, resaltando que la primera jornada literalmente “estuvo brutal y que el ambiente y la organización les han cumplido con sus expectativas”. Pero al igual que todos los demás visitantes y residentes de Medellín debemos cumplir con uno de los procesos más importantes para el desarrollo del festival ‘’ La fila ‘’.
Una fila aproximada de setenta metros de largo a tempranas horas, genera un ambiente de impaciencia que a su vez, es amortiguado por anécdotas, risas, historias de vida; un momento perfecto para compartir un trago antes de entrar. También, es una gran oportunidad para conocer nuevos amigos como el caso de Fernando Pérez y Susana Mendoza que vinieron de Palmira valle y en la fila hicieron nuevas amistades y lograron acordar el tema del hospedaje.
La fila crecía cada vez más y un cálculo promedio por la organización deja en evidencia un total aproximado de 3500 personas en la fila a eso de las cinco de la tarde. Cuatro payasos relajando y amenizando el parche, hidratación, atención de la defensa civil; en total un espacio muy bien adecuado, organizado y lo más importante fue que todos entraron en orden y en sana convivencia.
Música Somos felicita a la organización del Festival Altavoz que este año ha logrado tener controlado un espacio primordial para la realización eficaz de un evento de ciudad. Música Somos Todos.

