Sólo una persona en este mundo se pudo dar el lujo de ser el primer ganador del Festival Vallenato, Alejandro Durán, en el año 1968, el mismo año en el que Medellín era una bomba. Ya en 1950 el negro Alejo, como le decían, hizo sus primeras grabaciones y para la época ya era el juglar de toda la Costa Caribe. Una especie de reencarnación de Guillermo Buitrago, iban por los pueblos de parranda en parranda, tirando puyas y conquistando lindas mujeres, contando historias y hablando de casualidades de las calles. Si algo lindo puede tener el negro Alejo, es que no todas sus letras son de amor o despecho, en cambio también le cantó a su querido acordeón y a la vida.
Corría el año 1987 y los organizadores del Festival de la Leyenda Vallenata decidieron hacer un gran concurso con los mejores acordeonistas de otras épocas, el festival Rey de Reyes. Por obvias razones Alejo Durán tenía que estar. En cierto momento de la final tuvo que tocar su propia puya “Pedazo de acordeón”. Durán se equivocó en su presentación e inmediatamente paró el acto, se acercó al micrófono de la tarima ´Francisco El Hombre´ y se dirigió al pueblo así: “Pueblo: me he acabado de descalificar yo mismo”. En todo Valledupar se rumoraba que El Negro había sido demasiado duro con él mismo y que el jurado no fue nada flexible ante una pequeña equivocación de esta leyenda.
Alejandro Durán fue de esas personas que hicieron que la vida en este país fuera más fácil, cantándole a Alicia dorada y a un mejoral. Contando sus aventuras de carretera y de parrandas, hizo que todo fuera más ameno.
El Festival Altavoz, reúne anualmente algunos de los mejores exponentes musicales de diversos géneros de la ciudad, cuenta en esta ocasión con la presencia de Gordo Sarkasmus, una agrupación enfocada en el rap, cuyo basto recorrido artístico contrasta con el corto tiempo que lleva en el panorama local.
El proyecto nace en el 2010 a partir de una asociación entre ZofZiro y Mateo Granuja, quienes para el momento contaban con iniciativas musicales individuales; pero que, tras un corto tiempo de trabajo conjunto, decidieron unir esfuerzos pues su unión prometía grandes resultados. Así lo afirma Mateo Montaño, integrante del grupo, estudiante de periodismo de la universidad de Antioquia y amante del rap desde los diez años: “Uno sabe por gusto cuando algo es bueno o malo”.
Después de conformado, el dúo permaneció por lo menos siete meses sin nombre, trabajando en el estudio Moebiuz y relativamente alejado de las presentaciones. Fue a finales del 2010, cuando luego de mucho meditarlo, eligieron Gordo Sarkasmus como nombre y lanzaron su primer demo titulado 30 de Febrero, compuesto por cuatro canciones que cuentan las historias de cuatro personas diferentes interrelacionadas en un mismo día.
A partir de este punto comenzaron a hacerse un lugar en la escena musical de la ciudad, inicialmente con “presentaciones en la calle con parceros” que paulatinamente les otorgaron un nombre y un status que, no sólo les permitió darse a conocer, sino que los llevó a grabar con agrupaciones como Alcolirykoz, K-NO, entre otras. A finales del 2011 presentaron un álbum recopilatorio de su trabajo a lo largo de ese año llamado Estereólogo.
Dice Montaño, que la palabra “Gordo” representa el sonido característico del rap, en el cual sobresalen tanto la batería como las voces; Por otra parte, “Sarkasmus” es un término proveniente del Latín, que significa sarcasmo y hace referencia a la intención de sus letras: “Buscamos decir las cosas inteligentemente”.
Esta disposición a la crítica satírica se ve reflejada de manera más evidente en canciones como La Patria Boba, en la que se exponen muchas de las realidades colombianas y ridiculizan sutilmente ciertas contradicciones u ocurrencias que se hacen comunes cuando se vive en un país como este.
Gordo Sarkasmus representa otra alternativa del rap en la ciudad, una fundamentada en un sonido robusto con contenido punzante, e influenciada por el rap estadounidense (específicamente de Nueva York) y el de Puerto Rico. Para este año esperan lanzar su primer disco profesionalmente, además de otras presentaciones.
En 1968, Medellín era una bomba de hippismo y pensamiento alternativo, todo eso se notaba en las esferas de la vida de la urbe. Ese boom llegó a la música. Los Yetis Ensayaban cerca al antiguo DAS de la calle Ayacucho, en la casa de Juan Nicolas Estela, eran unos chicos con bastantes oportunidades para la época. Dicen las historias que los jóvenes de los colegios se volaban de clase por ir a verlos ensayar y que dentro de sus ensayos estaba la legendaria canción Apache, la que todos querían tocar. A la par estaba el movimiento nadaista que ya llevaba algunos años y que se había metido dentro del pensamiento de los jóvenes de Medellín.
En un intento muy bien logrado, de juntar todas esas corrientes de pensamiento del entorno y de hacer música, nacieron muchas canciones de Los Yetis. Ellos se movian entre el Rock A Go Gó y el psicodelico, y sus letras eran en tanto nadaistas, como covers o de amor.
El mejor ejemplo del llamado ‘rock nadaista’ es Mi primer juguete. Una canción psicodélica, con una letra irreverente e irónica,que a la vez crítica un suceso que salta a la vista desde los primeros versos. Es una canción para no olvidar, para siempre tener ahí, bajo la manga en cualquier conversación o momento, es una joya, un trofeo que reúne muchas cosas de lo que fue la Medellín de los sesentas, la que nunca conocimos pero intentamos vislumbrar con elementos como estos.
Tomo las llaves mientras lanzo una mirada alrededor intentando encontrar la armónica desesperadamente. Tras hallarla, salgo y me dirijo hacia el bus, consciente del trancón que aparecerá a mitad de camino postergando aún más mi ya tardía llegada. Cuando creo que la espera se me hará insoportable, aparece ante mis ojos la sala de ensayo, así que me apresuro a pagar el pasaje, me bajo de manera abrupta, troto sin fijarme con qué ni con quién me cruzo hasta una puerta en la que se lee “Cuerdas de Acero” y descubro (debí haberlo imaginado antes) que sólo Santiago ha llegado puntual.
Las próximas dos horas me abstraigo de la realidad; las carreras para llegar a tiempo y la impaciencia ante el retraso casi general, pierden importancia por un momento. Nos concentramos en lo que parece más una reunión de amigos que otra cosa y aunque ciertamente es trabajo, el ensayo de Exos trasciende ese término, se convierte en un espacio en el que liberamos a través de la música las tensiones de la semana, mientras nos ensimismamos en un mundo lejano al que se encuentra tras la puerta de la sala de ensayo.
El ambiente no siempre es tan ameno como se creería, los altercados son comunes y necesarios para evitar las ideas predominantes de alguno de los miembros.Tampoco las condiciones económicas nos son favorables en toda ocasión; cuando eres menor de edad y no tienes trabajo, conseguir 5 mil pesos puede convertirse en una odisea; sin embargo, esas banalidades no aplacan los ánimos. Ser parte de Exos es un constante aprendizaje y no sólo en lo referente a lo musical, también es una escuela para la vida, te enseña a trabajar en equipo, a tolerar las posturas contrarias, a llegar a consensos ante los disentimientos, es, en síntesis,un espacio de construcción colectiva.
Usualmente nos cuestionan como a cualquier banda relativamente desconocida; acerca del género al que pertenecemos, en uno de esos intentos deterministas que buscan encasillar algo como blanco o negro.Ante estas situaciones, generalmente nuestra respuesta consiste en invitar a aquel que pregunta a un ensayo o, cuando las circunstancias lo permiten, darle una muestra en vivo de alguna canción.Esto se debe a una imposibilidad para definir en palabras algo que se rige por la emotividad y surge de ella.
Las temáticas de las canciones son múltiples e incluso diferentes, escribimos acerca de diversas cuestiones y no siempre abordan experiencias personales retratadas musicalmente; en más de un caso, se trata de sólo historias concebidas en un momento de inspiración, ajenas a la realidad del compositor, pero empapadas de su subjetividad. Buscamos, a pesar de la inexperiencia, encontrar nuevos arreglos que le otorguen dinamismo y sorpresa a las canciones, el uso de la armónica y el cello propicia en gran medida este fin; sin embargo, existen otros recursos que lo posibilitan.
Hablar de los objetivos del banda, es hablar sobre cuestiones parcialmente inciertas que se tornan ambiguas, pues además del desconocimiento del medio, sus alcances y limitantes,las expectativas de cada uno son ciertamente diferentes. Por el momento sería aceptable decir, que buscamos ser escuchados, lo cual no implica regalarnos por ello, sólo significa que los esfuerzos y los recursos están enfocados hacia ese propósito, dentro del cual se reúnen la grabación de unos audios de calidad, la inversión en instrumentos y propaganda, entre otros aspectos.
Hacemos lo que hacemos con gusto y me gustaría decir, que con dedicación a pesar de una irresponsabilidad evidente algunas veces, supongo que inherente a nuestra edad. Los ingresos que ha generado el proyecto son mínimos por no decir nulos; pero creemos que es parte de un proceso y que la paciencia (por difícil que resulte reunirla) es indispensable para obtener resultados positivos. Somos Exos, una banda musical joven en todo el sentido de la palabra, pero con un concepto propio y dispuesta a brindarle otra perspectiva al panorama musical local y nacional.
Zoé es considerada la banda de rock latinoamericano más grande de la actualidad, recogiendo el legado de grupos emblemáticos como Caifanes y Soda Estéreo.
- Estarán en concierto el 8 de septiembre. Polideportivo Sur de Envigado.
- Las boletas se pueden conseguir en www.tuboleta.com
- Con ellos: Carla Morrison, la revelación del pop alternativo mexicano
León Larregui y la banda fundamental del nuevo rock latinoamericano se dará un gran paseo por España, Centro y Sur América. Sus únicas fechas en concierto de 2012 servirán para recorrer extensamente un pasado lleno de riesgos y éxitos. Después solo quedará encarar el futuro: una nueva temporada de estudio, para grabar su próximo –y definitivo- gran álbum de larga duración, es lo que les espera.
La nueva banda sonora de la Vía Láctea. Eso es Zoé, un quinteto que desde México definió para todo el universo un nuevo escalón generacional del rock latinoamericano. Con su oscura estética de incógnita y sus taciturnos himnos de estadio (“Poli”, “Dead”, “Soñé”, “Labios Rotos”, “Nada”) León Larregui lleva casi quince años comandando con mística y dolor esta nave sónica que está destinada –como los Soda Estéreo, Caifanes o los Héroes del Silencio de su momento– a navegar sobre planetas nunca antes conquistados por música hispanoparlante… ni por nadie más.
No sorprende entonces que la década pasada viera a estos hijos de Cuernavaca migrar de su introvertido estatus como banda de culto independiente a la de suceso discográfico intercontinental, justo durante la peor crisis en la historia de la industria musical. Su viajes musicales, a menudo llenos de revelaciones psicodélicas, introspecciones astrales y energías claroscuras, han dejado antecedentes en estudio absolutamente trascendentales como “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” de 2006 y “Reptilectric” de 2008. En 2010 el quinteto tomó un nuevo aliento que tituló “Música de Fondo”, aquel proyecto con grandes colaboraciones –que el mundo conoció primero a través del canal MTV como un episodio de la serie Unplugged y su disco consecuente que ya cuenta con estatus multi platino– se materializó también como una gira de conciertos en la que Zoé logró poner a Latinoamérica bajo sus pies utilizando formato íntimo, acústico y excéntrico (la puesta en escena incluyó instrumentos de siglos atrás como el vibráfono y la espineta, también recursos poco usuales en el rock como maletas, sillas, una máquina de escribir o una jaula de pájaros). Un nuevo sencillo, “Energía”, apareció a comienzos de 2012 con intensiones altruistas y una resonancia social cósmica, que apeló en el mundo entero por las victimas de la violencia en México.
Se dice que Zoé llevó nuestro rock a la estratósfera para salvarlo de los lugares comunes de la música popular terrícola. También que ahora su futuro les pertenece como una constelación propia. El próximo año aparecerá una nueva y definitiva pieza en estudio, un documento que logrará inmortalizar todo esto una vez más a manera de colisión sonora. Pero, justo antes, los veteranos de mil viajes darán una vuelta más por España, Centro y Sur América. Estos shows exclusivos, los únicos que darán en 2012, se encargarán de poner en perspectiva toda una carrera de grandes hitos. Con un set list extenso, que recorrerá como nunca antes los corredores de la emoción y la memoria, un universo de seguidores (o, mejor, Rocanlovers como les gusta que les llamen) podrá celebrar junto a Zoé la experiencia definitiva del espacio en la Tierra. ¿Todos abordo?
Datos del concierto: sábado 8 de septiembre. Lugar: Polideportivo Sur de Envigado. 8:00p.m.