El cierre de Altavoz 2012

Publicado 17 octubre 2012 porEditor

IMG_5717Foto por Caliche Montoya

Por Juan Manuel Flórez
@juanmaexos
Se acercaba el final. Luego de dos días llenos de música, multitudes y pantano, la novena versión del Festival Internacional Altavoz tenía las horas contadas. Durante la última jornada predominaron el ska, el reggae y el hip hop, aunque no faltaron alternativas distintas a estos géneros, capaces de brindar nuevos matices al cierre del evento.
A las tres y siete minutos de la tarde, como era previsible, llovía. Miranda & la Soul Band se encontraba en el escenario ante un escaso público que se las arreglaba para permanecer enérgico en medio del aguacero. La agrupación destacó tanto por su propuesta musical, la cual integraba elementos del jazz con rock y un estilo propio del soul, como por la calidad de su vocalista. Una mujer que con su presencia en la tarima brindó un espectáculo que vinculó a los pocos que se decidían a mojarse.
Después de una pausa que dio tiempo a que se apaciguara la lluvia, Calavera y la Popular Independiente inició su presentación con un sonido muy particular, que buscaba reivindicar el folclor antioqueño enriqueciéndolo con instrumentación característica del rock. Poco a poco el número de asistentes incrementaba, motivados por el efímero cambio del clima.
Sin embargo, su recepción ante la banda en cuestión fue un tanto confusa, pues contrastaban los que disfrutaban de una alternativa inusual para este tipo de eventos con aquellos que la rechazaban y la calificaban de ridícula o simplemente fuera de lugar.
Esa gente debería irse a tocar a un pueblo y hacerse famosos – Comentaba una madre desde la distancia, mientras observaba la transmisión por televisión.
¿¡Quién almorzó frijoles hoy!? – Preguntaba a su vez Teo “Calavera” Isaza desde la tarima.
Posteriormente, cerca de las cinco de la tarde, el ska llegó al Altavoz, seguido de una multitud que rápidamente transformó el casi desolado panorama de hacía algunas horas. Kukos Band puso a bailar a la masa humana que comenzaba a formarse.
Tito Agudelo, vocalista y trompetista de la agrupación, salió con vendas en una de sus manos, producto de un accidente sufrido una semana antes del concierto; sin embargo, este no fue impedimento para que se conectara con el público y, aunque limitado a nivel técnico, brindara un espectáculo de gran calidad.
Minutos más tarde, en el  mismo momento en que La Furruska dio inicio a su show en el escenario internacional; no muy lejos de allí, a unas dos cuadras; Unity Love, una agrupación de reggae clasificada para la neófita “tarima alterna”, se presentaba ante unas cuantas decenas de personas, con condiciones de sonido cuestionables y una pantalla gigante a su lado transmitiendo (entrecortadamente) lo que acontecía en el escenario principal.
Esto no es una oportunidad que nos da el festival, esto es producto de nuestro trabajo – concluyó el baterista, de nombre desconocido, al finalizar su presentación.
A Unity Love le siguió el dj Vélez, encargado de cerrar por esta versión del festival el tablado secundario, olvidado…El público no pasaba de veinticinco espectadores, dispersos a lo largo y ancho del espacio destinado para su ubicación y rebosante de olor a marihuana;  espacio que, por lo demás, resultaba mucho más limpio y agradable que el que podía apreciarse cerca de allí, donde ya sonaba Tarmac, ante una multitud de bailarines empantanados.
Con la caída de la noche, pasó por la tarima principal Natural Selection, gracias a un nuevo intercambio con Rock al Parque. Posteriormente la tendencia ska-reggae prevaleciente hasta el momento se vio modificada con la llegada del rapero Mc k-no y La FM Hip  Hop, quienes atrajeron un público distinto al que se había observado a lo largo de los días en el festival.
La conclusión de la jornada y, por lo tanto, del Altavoz de este año, estuvo a cargo de Alcolyricoz y Movimiento Original.
Los primeros: una agrupación local, nacida en la comuna cuatro y representante del movimiento hip hop a nivel internacional; cuya puesta en escena, acople, originalidad e interacción constante con el público hicieron de su presentación un espectáculo muy cercano y emotivo, capaz de vincular incluso a los más distantes (tanto musical como espacialmente).
Los segundos: invitados internacionales de la jornada, provenientes de Chile y caracterizados por un estilo que mezcla el hip hop con sonidos propios del reggae. Movimiento Original culminó por lo alto el Festival Internacional Altavoz 2012, una versión novedosa, colmada de diversidad y lluvia, que de seguro marcará la pauta para el desarrollo del evento durante los próximos años.

Por Juan Manuel Flórez

@juanmaexos

Se acercaba el final. Luego de dos días llenos de música, multitudes y pantano, la novena versión del Festival Internacional Altavoz tenía las horas contadas. Durante la última jornada predominaron el ska, el reggae y el hip hop, aunque no faltaron alternativas distintas a estos géneros, capaces de brindar nuevos matices al cierre del evento.

A las tres y siete minutos de la tarde, como era previsible, llovía. Miranda & la Soul Band se encontraba en el escenario ante un escaso público que se las arreglaba para permanecer enérgico en medio del aguacero. La agrupación destacó tanto por su propuesta musical, la cual integraba elementos del jazz con rock y un estilo propio del soul, como por la calidad de su vocalista. Una mujer que con su presencia en la tarima brindó un espectáculo que vinculó a los pocos que se decidían a mojarse.

Después de una pausa que dio tiempo a que se apaciguara la lluvia, Calavera y la Popular Independiente inició su presentación con un sonido muy particular, que buscaba reivindicar el folclor antioqueño enriqueciéndolo con instrumentación característica del rock. Poco a poco el número de asistentes incrementaba, motivados por el efímero cambio del clima.

Sin embargo, su recepción ante la banda en cuestión fue un tanto confusa, pues contrastaban los que disfrutaban de una alternativa inusual para este tipo de eventos con aquellos que la rechazaban y la calificaban de ridícula o simplemente fuera de lugar.

Esa gente debería irse a tocar a un pueblo y hacerse famosos – Comentaba una madre desde la distancia, mientras observaba la transmisión por televisión.

¿¡Quién almorzó frijoles hoy!? – Preguntaba a su vez Teo “Calavera” Isaza desde la tarima.

Posteriormente, cerca de las cinco de la tarde, el ska llegó al Altavoz, seguido de una multitud que rápidamente transformó el casi desolado panorama de hacía algunas horas. Kukos Band puso a bailar a la masa humana que comenzaba a formarse.

Tito Agudelo, vocalista y trompetista de la agrupación, salió con vendas en una de sus manos, producto de un accidente sufrido una semana antes del concierto; sin embargo, este no fue impedimento para que se conectara con el público y, aunque limitado a nivel técnico, brindara un espectáculo de gran calidad.

Minutos más tarde, en el  mismo momento en que La Furruska dio inicio a su show en el escenario internacional; no muy lejos de allí, a unas dos cuadras; Unity Love, una agrupación de reggae clasificada para la neófita “tarima alterna”, se presentaba ante unas cuantas decenas de personas, con condiciones de sonido cuestionables y una pantalla gigante a su lado transmitiendo (entrecortadamente) lo que acontecía en el escenario principal.

Esto no es una oportunidad que nos da el festival, esto es producto de nuestro trabajo – concluyó el baterista, de nombre desconocido, al finalizar su presentación.

A Unity Love le siguió el dj Vélez, encargado de cerrar por esta versión del festival el tablado secundario, olvidado…El público no pasaba de veinticinco espectadores, dispersos a lo largo y ancho del espacio destinado para su ubicación y rebosante de olor a marihuana;  espacio que, por lo demás, resultaba mucho más limpio y agradable que el que podía apreciarse cerca de allí, donde ya sonaba Tarmac, ante una multitud de bailarines empantanados.

Con la caída de la noche, pasó por la tarima principal Natural Selection, gracias a un nuevo intercambio con Rock al Parque. Posteriormente la tendencia ska-reggae prevaleciente hasta el momento se vio modificada con la llegada del rapero Mc k-no y La FM Hip  Hop, quienes atrajeron un público distinto al que se había observado a lo largo de los días en el festival.

La conclusión de la jornada y, por lo tanto, del Altavoz de este año, estuvo a cargo de Alcolyricoz y Movimiento Original.

Los primeros: una agrupación local, nacida en la comuna cuatro y representante del movimiento hip hop a nivel internacional; cuya puesta en escena, acople, originalidad e interacción constante con el público hicieron de su presentación un espectáculo muy cercano y emotivo, capaz de vincular incluso a los más distantes (tanto musical como espacialmente).

Los segundos: invitados internacionales de la jornada, provenientes de Chile y caracterizados por un estilo que mezcla el hip hop con sonidos propios del reggae. Movimiento Original culminó por lo alto el Festival Internacional Altavoz 2012, una versión novedosa, colmada de diversidad y lluvia, que de seguro marcará la pauta para el desarrollo del evento durante los próximos años.

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