Los Árboles y su disco sin nombre

Publicado 07 febrero 2013 porEditor

A finales del 97, cuando agonizaba la última década del milenio, fue lanzado a través del sello
Lorito Records el primer y único disco de Los Árboles. Un nombre que nada tiene que ver con
el compromiso ecológico. Se trata de una iniciativa musical que reúne una mezcla de sonidos
inusuales para el contexto de la época, caracterizada por un aire alternativo, subyacente, alejado
de las grandes cámaras. Resumiendo: un estilo íntimo.
La banda fue conformada a principios de los noventa y contó con una receptividad aceptable en
la escena local; constituida entonces principalmente por bandas de punk y metal. Sus músicos
provenían de esa corriente popularmente llamada “chatarruda” que con tanta fuerza impulsó a
las primeras y legendarias bandas de la ciudad. Decidieron sin embargo alejarse de los pogos y
los estruendosos conciertos y permitirse la influencia de un post punk que recién surgía en otras
partes del mundo.
Dejan en el público cierta incertidumbre, tanto en sus letras como en el arte del disco: sin nombre
visible, ni letras de canciones, ni los nombres de los integrantes. Le arrebatan el ropaje mediático
a su trabajo, desnudando así su esencia. Es un referente de la música nacida en las calles,
impregnada de ese humor, a veces mal oliente o fragante, de ciudad.
Tal como expresa Federico López, productor de la efímera disquera independiente Lorito Records,
“ni los medios, ni la gente sabían qué hacer con Los Árboles, preferían homologarlo con otros
proyectos que consideraban similares. Muchas veces se crea una niebla que impide diferenciar lo
trascendente”. Sin ánimo de entrar a discutir su trascendencia, veinte años después se evidencia
en parte el aspecto anacrónico que caracterizó a esta banda.
Su caso es distinto al de Kraken u otros grupos de la época. No caen en la evocación, no son los
viejos fans quienes desentierran a Los Árboles, son principalmente los jóvenes quienes comienzan
a tomarlos como algo importante para la música de la ciudad.
En definitiva, el disco sin nombre no fue un éxito en ventas. De hecho, no mucho tiempo después
de su lanzamiento la banda se desintegró, al igual que Lorito Records. Pocos, de los ya escasos
seguidores, conservaron algunas copias del álbum y fue así como el proyecto cayó en un relativo
olvido. Olvido que no contaba con la magia del internet, esa que terminó por derrumbarlo.
Actualmente Alejandro Saldarriaga, fundador de la banda, y otros ex integrantes han conformado
un nuevo proyecto llamado Sultán. Sin embargo, lo consideran como una evolución musical más
que la reestructuración del pasado. “No tengo nada que decir de Los Árboles, ese fue un proceso
que concluyó”…dice Alejandro. Quizá todo sucedió de acuerdo a su filosofía, a esa insistencia por
conservar la independencia y por hacer de la música un diálogo personal.

Los Árboles en Música Somos

Por Juan Manuel Flórez
@juanmaexos

A finales del 97, cuando agonizaba la última década del milenio, fue lanzado a través del sello Lorito Records el primer y único disco de Los Árboles. Un nombre que nada tiene que ver con el compromiso ecológico. Se trata de una iniciativa musical que reúne una mezcla de sonidos inusuales para el contexto de la época, caracterizada por un aire alternativo, subyacente, alejado de las grandes cámaras. Resumiendo: un estilo íntimo.

La banda fue conformada a principios de los noventa y contó con una receptividad aceptable en la escena local; constituida entonces principalmente por bandas de punk y metal. Sus músicos provenían de esa corriente popularmente llamada “chatarruda” que con tanta fuerza impulsó a las primeras y legendarias bandas de la ciudad. Decidieron sin embargo alejarse de los pogos y los estruendosos conciertos y permitirse la influencia de un post punk que recién surgía en otras partes del mundo.

Dejan en el público cierta incertidumbre, tanto en sus letras como en el arte del disco: sin nombre visible, ni letras de canciones, ni los nombres de los integrantes. Le arrebatan el ropaje mediático a su trabajo, desnudando así su esencia. Es un referente de la música nacida en las calles, impregnada de ese humor, a veces mal oliente o fragante, de ciudad.

Tal como expresa Federico López, productor de la efímera disquera independiente Lorito Records, “ni los medios, ni la gente sabían qué hacer con Los Árboles, preferían homologarlo con otros proyectos que consideraban similares. Muchas veces se crea una niebla que impide diferenciar lo trascendente”. Sin ánimo de entrar a discutir su trascendencia, veinte años después se evidencia en parte el aspecto anacrónico que caracterizó a esta banda.

Su caso es distinto al de Kraken u otros grupos de la época. No caen en la evocación, no son los viejos fans quienes desentierran a Los Árboles, son principalmente los jóvenes quienes comienzan a tomarlos como algo importante para la música de la ciudad.

En definitiva, el disco sin nombre no fue un éxito en ventas. De hecho, no mucho tiempo después de su lanzamiento la banda se desintegró, al igual que Lorito Records. Pocos, de los ya escasos seguidores, conservaron algunas copias del álbum y fue así como el proyecto cayó en un relativo olvido. Olvido que no contaba con la magia del internet, esa que terminó por derrumbarlo.

Actualmente Alejandro Saldarriaga, fundador de la banda, y otros ex integrantes han conformado un nuevo proyecto llamado Sultán. Sin embargo, lo consideran como una evolución musical más que la reestructuración del pasado. “No tengo nada que decir de Los Árboles, ese fue un proceso que concluyó”…dice Alejandro. Quizá todo sucedió de acuerdo a su filosofía, a esa insistencia por conservar la independencia y por hacer de la música un diálogo personal.

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