Fito Páez y 30 años de Giros en Medellín.

Publicado 17 junio 2016 porEditor

Fito Páez en Música Somos

Por: Laura M. Castrillón

Fotografías: Laura M. Castrillón y Laura Salomón D.


“Si Rosario Central pierde contra Atlético Nacional, Fito cancela el concierto en Medellín”, decían entre risas mis amigos hace un mes en el estadio, mientras ambos equipos disputaban un partido de Copa Libertadores de América. Y es que si me preguntan, mi vida gira en torno a las pasiones: el fútbol y la música.

Desde el anuncio de un nuevo concierto de Fito Páez en Medellín empezó mi preparación: la expectativa, las cábalas (hablaré de ellas luego) y la incertidumbre hasta el día del encuentro casi religioso.

Después de tres años de ausencia en suelo colombiano con su último concierto “El Amor Después del Amor – XX años”, Medellín se alistaba para “Giros – 30 Aniversario”.

Eran las 6:15 de la tarde, la noche empezaba a caer aunque un hermoso azul celeste se negaba a abandonar el cielo. La carrera 52, Carabobo, se inundó de personas con camisas de Fito Páez y lentes redondos, quienes a lo lejos cantaban: “(…) estoy acercándome hasta vos, bajo la luuuuuna…”.

setlist Fito Música SomosY es que así, mientras algunos tienen la superstición de ingresar con el pie derecho a la cancha o escuchar el mismo disco antes de un toque, yo hago todo lo contrario. Me negué a escuchar cualquier canción de “Giros” durante el mes previo, solo con la ilusión de que el encuentro con sus melodías fuera algo casi romántico. Antes de empezar a escuchar el recital (este o cualquiera) extiendo mi mano derecha hacia el cielo cuando suena la primera nota, y al finalizar el show, suelo llevarme el setlist del artista, por si algún día la memoria me traiciona y me impide recordar.

Giros

Las luces estaban apagadas, el reloj marcaba las 8:05 minutos, unas ligeras gotas de lluvia se filtraban por el techo del Orquideorama del Jardín Botánico.

Como un pitazo inicial sonó una melodía inconfundible. Era el inicio de la canción que daba título al disco y al concierto. Empezaron los aplausos, los gritos. El escenario se tornó azul, pero Rodolfo, con su traje de líneas verticales blancas y negras -al estilo Beetlejuice-, era el único que estaba iluminado con una luz blanca.

-“Estoy en Medeshín, en mi ciudad”, cantó Rodolfo para todos.

-“Golazo”, dije.

Fito Páez en Música Somos 2

Yo vengo a ofrecer mi corazón

Durante este momento el escenario se pone rojo, sus músicos siguen bajo aquella iluminación celeste y Fito aún conserva ese blanco casi angelical.

Como si fuera un árbitro, nos hace un llamado al que todos acudimos, casi como un pitazo. Nos “hala las orejas”, nos dice que debemos aplaudir, nos dirige, nos da el ritmo, nos indica la intensidad. Él, con señas hacia el fondo del público, pide que nos iluminen.

Fito Páez en Música Somos 3

Ciudad de pobres corazones

En medio de aplausos, Fito agarra su guitarra, da saltos por el escenario mientras todo se inunda de flashes.

Este canalla (apelativo con que se conocen los hinchas de Rosario Central) de melena despeinada nos dice que está “más loco que ayer”, y le creemos. Se escuchan gritos de amor, de fanatismo, de potencia. Son las 9:34 de la noche, necesitamos tiempo de adición porque sabemos que no será suficiente.

Todos saltan, aplauden, alientan a una sola voz, haciendo a Rodolfo el más grande de todos los goleadores.

Fito Páez en Música Somos 4

Mariposa Tecknicolor

Con un oído casi experto, ya sabemos qué canción sigue. La más conocida, la más sonada en radio, la que las mamás tararean mal. Y es que todos somos cómplices del mainstream y sus mimos, hasta Fito lo sabe y lo aprovecha para que “la tribuna grite gol el lunes por la capital”.

En el centro del público, casi de tiro libre, aparece una camisa de Rosario Central… Qué dilema. ¿Pesadilla futbolera? o ¿ciudad hermosa que vio nacer al gran Rodolfo Páez?

El rosarino extiende sus brazos, canta la última nota, las luces se apagan, los aplausos cesan, las voces se apagan poco a poco. Pasan cerca de 3 minutos, hasta que un grupo de valientes empiezan a corear:

-“¡Ohhhhh!, ¡no se va! ¡No se va! ¡No se va! ¡Fito no se va!”

El último coro, el último estallido de la tribuna, el pitazo final. Ganamos.

Fito Páez en Música Somos 5

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