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Fito Páez y Andrea Echeverri: una noche memorable en Medellín

Posted on 08 Mayo 2013 by Editor

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Foto por Yojan Valencia

Por Juan Manuel Flórez Arias
@juanmaexos

La lluvia caía sobre una multitud expectante. Eran las cinco y treintaicinco de la tarde del cinco de mayo, año 2013. En los alrededores del Jardín Botánico de Medellín los puestos de comida ambulante servían de escampadero para algunos rezagados que aún no se adherían a la fila. Preferían comer antes a someterse a los excesivos precios dentro del concierto. Los demás eran una fila blanca: cientos de impermeables plásticos recién comprados, ubicados uno detrás de otro, rodeando la reja que delimitaba el lugar.

-Por aquí los de platino, formen otra fila por favor –anunció uno de los encargados del ingreso.

Los asistentes a la presentación de Fito Páez se dividieron en dos bandos: los aludidos esbozaron sonrisas de satisfacción y se apresuraron a adelantarse; los otros –los de la boleta económica–, empapados, emprendieron infructuosas discusiones con los empleados. “Yo estoy pagando por esto, llevamos más de una hora aquí”. “Señor, yo también estoy trabajando, hay menos gente con boleta platino, esto facilita el ingreso”.

Entre tanto, en el escenario ubicado en el Orquideorama, el panorama era distinto. La estructura –unas flores gigantescas de madera que hacen, simultáneamente, las veces de columnas, techo y decoración– mantenía al margen de la lluvia al público más madrugador. Este, sin embargo, estallaba esporádicamente en ataques de ira ante la demora del espectáculo; silbidos y gritos de protesta inentendibles.

-En la boleta decía cuatro de la tarde y ya son las seis –reclamó al aire una mujer joven, bonita.

-Estos eventos siempre se retrasan, ponen esa hora para que se les facilite el ingreso –dije, en un intento algo sonso por tranquilizarla, como si la pregunta me hubiera sido dirigida. Una sonrisa cruzada concluyó con el diálogo casual. La espera continuó.

A las seis y cuarenta minutos, antes de lo que esperaba, Andrea Echeverry dio inicio al espectáculo. Estaba vestida con un traje negro con huesos dibujados, una bufanda rosada y esponjosa, y unas gafas oscuras, grandes. Era, en sí misma, sin llegar a entonar el primer verso, toda una artista. Durante los siguientes minutos no solo se encargó de romper el hielo con el público; dio cátedra con una presentación que demostró su capacidad de explorar alternativas sonoras novedosas.

Estaba dando a conocer su nuevo disco, Ruiseñora, lanzado en diciembre del año pasado. Se trata de un trabajo discográfico dedicado a los derechos de las mujeres y la lucha contra la injusticia. Las canciones, desconocidas para la mayoría, fueron asimiladas por su fuerte contenido social y la pasión en la interpretación de la artista. Para concluir, Andrea tuvo el acierto de incluir algunos temas de Aterciopelados y se despidió del público entre palmas y coros: “Otra, otra, otra, otra…”. La otra no llegó, pero la bogotana dejó claro que era mucho más que un complemento previo al verdadero concierto.

Más tarde la vería cerca de la cabina de sonido, todavía con parte de su atuendo, presenciando el show del esperado de la noche. Este no tardó demasiado. Aproximadamente a las siete y media las luces se apagaron, la multitud olvidó las disputas del ingreso, la lluvia, la espera y se fusionó en un grito de júbilo. Al grito le siguió la intervención de una voz conocida internacionalmente, que ha revolucionado el rock en esta parte del planeta.

“El amor después del amor tal vez se parece a este rasho de sol, y ahora que busqué y ahora que encontré el perfume que sheva el dolor”. Los músicos estaban ubicados, pero Fito Páez seguía cantando fuera de la vista de todos. Su entrada triunfal al lado de la barranquillera Adriana Ferrer, corista de la gira, fue el inicio de una fiesta musical que se extendió durante más de dos horas.

El artista argentino conmemoró junto a su receptivo público de “Medeshín” los veinte años de El amor después del amor. El repertorio conservó el orden original del disco, e incluyó éxitos inolvidables que marcaron la vida de una generación: Circo Beat, Mariposa Tecnicolor, Dar es dar; canciones que para aquella multitud aclamante eran más que un buen recuerdo.

-Sho todavía creo en las siguientes palabras, aunque la vida me ha cambiado algunas –anunció Fito antes de sentarse frente al piano y cantar Al lado del camino: “Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa, me gusta abrir los ojos y estar vivo, haber sobrevivido mishones de resacas…”.

La madurez despierta nuevas facetas en los artistas. El Fito que vimos esa noche –con cincuenta años encima, más de tres décadas de trayectoria y algunas canas evidentes desde la distancia– fue el resultado de una vida dedicada al arte. Un artista riguroso y cercano. Las condiciones de sonido fueron óptimas y permitieron captar la emotividad del espectáculo sin muchos contratiempos. La música, los destellos, las palabras entre tema y tema, las palmas arriba, los saltos, las bromas casuales y los recuerdos se conjugaron en aquella noche memorable.

-Gracias a los músicos, a los técnicos de sonido y de luces, a los patrocinadores…y a ustedes obviamente, sin ustedes la vida no sería nada. Qué conclusión de gira tan hermosa, de verdad –exclamó el argentino y un momento después se aventuró a concluir con una especie de epifanía– Que viva la música, que viva la vida, que vivan los abrazos. Vivimos… ¡Vivamos para siempre!

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MUERAN HUMANOS EN COLOMBIA

Posted on 23 Abril 2013 by Editor

mueran+humanos

Por Sergio Gonzalez

Mueran Humanos es uno de los proyectos más interesantes que ha visto nacer la década pasada. Ellos, con tan sólo un primer LP lograron hacerse dentro del círculo alternativo con el título de banda de culto.

Tomas Nochteff y Carmen Burguess conforman este proyecto/dúo de expatriados argentinos que cansados de Buenos Aires decidieron emprender rumbo hacia Europa; en primera instancia a Barcelona y luego definitivamente a Berlín. Berlín resultó para ellos una plataforma en donde pudieron dar a luz a ese sonido abrasivo que como pesadilla comenzó a tomar una forma vibrante y rotunda; “allí tomaron la electrónica como base, entiéndase como principio y no como forma canónica” ya que ellos prefirieron, más bien, ser artífices de su camino, lo que dio como resultado un sonido turbio y amplio que viaja a través de escombros y fragmentos para llegar a un límite desconocido.

Los Mueran Humanos, libertarios por naturaleza, no pueden catalogarse simplemente como una banda de rock, ya que divergen de este concepto y se apegan más a ser un proyecto de arte a todos los efectos. Esta banda que bebe de Suicide y de Throbbing Gristle no se queda apegada fielmente a las influencias pues son expertos enfáticos del aturdimiento, de una idea nueva y helada que se yergue sobre las cenizas de la actual fabricación musical con sintetizadores.

Estos porteños con un enfoque oscuro, sombrío y mínimalista, son ahora visionarios y creadores; han conseguido llevar su proyecto más allá, se han sumergido completamente en el arte como concepto o filosofía y han logrado entregar a su creciente público un imaginario bien definido con una de las visiones distópicas más originales y sinceras de estos últimos años. Ejemplo claro de ello es el trabajo de Carmen Burguess, artista plástica especializada en macabros collages que ostentan una visión malsana y lasciva, un juego estético cadencioso, alucinado, lento y opresivo que da cuenta de una sencillez que es a su vez compleja e inequívoca.

Mueran Humanos, incisivos en su propia dirección y fuertemente cohesivos vendrán a mostrarnos un proyecto que ha ido volucionando lentamente desde lo abstracto hasta algo más estructurado; en donde la improvisación y los elementos experimentales son siempre el resultado esperado. Ellos, diferentes a todo lo que hemos visto, vendrán a Colombia a darnos literalmente una bofetada que difícilmente podremos olvidar.

Para terminar queremos darles una idea acerca de la trayectoria de esta banda que, aunque joven, ya cuenta con un recorrido bastante importante en donde suman giras por: Estados Unidos, Italia, Rusia, Francia, Polonia, entre otros… y es precisamente en estas giras, donde se han hecho con una excelente reputación de banda en vivo.

www.mueranhumanos.com

COLOMBIA

26 Abril – Museo de Arte Moderno de Medellín https://www.facebook.com/events/315204815274556/
27 Abril -DJ SET- Back Door, Medellín
https://www.facebook.com/events/160884944074053/
4 Mayo – en vivo ultima fecha, Iberia bAR, Río Negro.
https://www.facebook.com/events/365940403523961/?fref=ts

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ANDREA ECHEVERRI EN MEDELLÍN

Posted on 23 Abril 2013 by Editor

“ANDREA ECHEVERRI” INVITADA ESPECIAL EN EL CONCIERTO DE FITO PÁEZ EN MEDELLÍN

ruiseñora

Por petición del mismo FITO PÁEZ, nuestra querida cantante de rock ANDREA ECHEVERRI, será invitada especial en el concierto del Artista Argentino que se presentará el próximo 5 de mayo en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín.

Andrea Echeverri que con gusto y sin pensarlo aceptó la invitación de FITO PÁEZ, lanzó en el 2012 su tercer disco como solista titulado “RUISEÑORA”, donde afianza su imagen como mujer neo‐feminista y antimachista.

Esta será la oportunidad para ver a dos de los más grandes representantes del rock en español, compartiendo la misma tarima y llenando esta tarde de muchas sorpresas para todos los fanáticos de este género.

FITO PAEZ “EL AMOR DESPUES DEL AMOR 20 AÑOS”
MEDELLIN, ORQUIDEORAMA JARDIN BOTANICO
DOMINGO 5 DE MAYO 4:00 PM
INVITADA ESPECIAL “ANDREA ECHEVERRI”
INFORMES Y BOLETAS www.tuboleta.com

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Neón 90: una mirada al pasado del rock en Medellín

Posted on 18 Abril 2013 by Editor

Neon9


Por Juan Manuel Flórez Arias
@juanmaexos

Los sonidos del pasado resuenan aún en el panorama musical de Medellín: la asimilación cultural del rock de los sesenta y setenta, las disputas entre punk y metal de los ochenta, los aires enrarecidos de los noventa y las transformaciones tras el cambio de siglo. Desenterrar estas historias de ciudad es una manera de viajar al pasado.

Este es el objetivo de Neón 90, un documental dirigido por Alejandro Gómez, ganador de la IX convocatoria de Becas de la Creación en la modalidad de documental-joven. La producción retrata el panorama social y musical de los noventa a través del testimonio de sus protagonistas. Se trata de un viaje que explora las dificultades y peculiaridades de hacer música en medio de la guerra.

Para la última década del siglo XX, Medellín cargaba con el estigma de ser una de las ciudades más violentas del mundo. El germen del narcotráfico se había instalado de a poco en la cotidianidad y su intervención en la vida política generó un caos que cobró muchas vidas. Los jóvenes crecían atados a la zozobra, y fue esta situación la que inspiró en ellos una necesidad que terminaría por revolucionar la cultura: “crear hoy aunque me maten mañana”.

Bajo este pensamiento surgieron muchas bandas que se atrevieron a explorar nuevos sonidos, líricas e ideologías. La consecuencia fue un movimiento que, en palabras de Alejandro Gómez, “abrió nuevos espacios, le dio a la gente una perspectiva distinta a la matanza que tenían alrededor”. Sin embargo, su proceso no sería nada sencillo. Las oportunidades para el rock eran entonces muy limitadas y los músicos requirieron de una gran tenacidad para lograr ser escuchados.

Neón 90 centra su trama una banda ficticia, que recoge las características de muchas alternativas musicales de la época. Alejandro, su director, explica que no quiso limitarse a narrar un caso particular: “Yo hubiera podido contar la historia de Bajo Tierra, o de Frankie ha muerto, pero esto me hubiera impedido ir más allá de ciertos espacios y ciertos lugares”.

Con la concepción de Neón, se busca reunir en una sola historia una constante compartida por la mayoría de bandas de la época: la autogestión, la fortaleza ideológica y la suerte de movimiento. Se trata de un fenómeno que trascendió lo musical y direccionó la juventud en diversos sentidos. Un verdadero punto de inflexión, cuya herencia aún es apreciable actualmente.

El interés por la tragedia, que ha convertido en leyendas a muchos artistas, es incluido en el documental: todos los integrantes de Neón desaparecen en misteriosas circunstancias justo cuando pasaban por su mejor momento como banda. Es así como se refleja la incertidumbre con la que se vivía en aquellos días, cuando una incontable cantidad de músicos fueron víctimas del conflicto; asesinados injustificadamente por fuerzas oscuras.

La propuesta es además un tributo a Los Árboles, una banda local de escasa trayectoria cuyo sonido anacrónico es para Alejandro Gómez el que mejor refleja los cabios musicales de los noventa en la ciudad. A través de sus canciones Neón cobra vida, construye un universo ficticio pero representativo.

Estas historias de vida, de ciudad, de amistades, de miedos, serán proyectadas este viernes 19 de abril en el Centro Cultural de la Facultad de Artes de la Universidad de Antioquia a las 4:00 p.m. Allí Medellín podrá emprender un viaje al pasado, hacia una época fundamental para la consolidación de su escena rockera.

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FITO PÁEZ EN MEDELLÍN

Posted on 15 Abril 2013 by Editor

XX AMOR

Medellín se prepara para recibir a uno de los más grandes  del rock Argentino: FITO PAEZ; con su gira mundial
“EL AMOR DESPUES DEL AMOR XX AÑOS”
-Domingo 5 de Mayo. Orquideorama del Jardín Botánico de la ciudad de Medellín, 4:00 Pm

Esta es la oportunidad para vivir una experiencia única y evocar una época que ha marcado a millones de seguidores del rock en el mundo.

El Amor Después Del Amor es el disco más vendido en toda la historia del Rock Nacional Argentino, consagrando a FITO PÁEZ como uno de los más importantes artistas de su país y de Latinoamérica. El disco se convirtió en record de ventas en Argentina, 750.000 unidades se llegaron a contabilizar en su momento de mayor auge y  a la fecha la cifra supera  1.100.000 copias vendidas.

El show impecable, virtuoso y evocador del maestro Fito estará en nuestra ciudad. Medellín le da la bienvenida e inicia el conteo regresivo para una tarde mágica que se sembró hace 20 años y que en esta ocasión se combina de una manera perfecta, única e irrepetible dos décadas después.

Será una tarde inolvidable, con asado, vino, naturaleza, acompañada de canciones como Un vestido y un amor, La rueda mágica, Dos días en la vida, A rodar mi vida, El amor después del amor, Al lado del camino, Mariposa Teknicolor, entre muchas otras…

Como invitada especial, por petición del maestro Fito Páez, estará Andrea Echeverry, la consagrada y adorada vocalista de Aterciopelados.  Y ¿tú? ¿Ya tienes tu boleta?

FITO PAEZ “EL AMOR DESPUES DEL AMOR 20 AÑOS”
MEDELLÍN, DOMINGO 5 DE MAYO    4:00 PM
ORQUIDEORAMA JARDIN BOTANICO
INFORMES Y BOLETAS
www.tuboleta.com

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¡NO A LA FIESTA DE LA MÚSICA DE MEDELLÍN 2013!

Posted on 08 Abril 2013 by Editor

Cordial saludo.
Como usted la creó desde 1982 en Francia, La Fiesta de  la Música es una
celebración que se realiza el 21 de junio, el primer día del verano del hemisferio
norte. Tiene la intención francesa de la universalidad, como una síntesis práctica
de la igualdad, la fraternidad y la libertad. El objetivo del evento es promocionar
la música de dos maneras: la primera, que los músicos voluntariamente salgan a
tocar a la calle. Desafortunadamente señor Lang, en este punto encontramos el
primer inconveniente, y es que en lo práctico, La Alianza Francesa de Medellín no
trabaja en la promoción y la realización de esta idea, que a nuestro modo de ver,
debería ser el centro conceptual y real de la fiesta: Salir a tocar a la calle y hacer
la fiesta de la música.
Suponemos que la razón para invisibilizar este principio fundamental de la fiesta
tal y como usted la creó, es el hecho de que las prácticas musicales que se
lleguen a realizar por fuera de los espacios estandarizados o por fuera de los
llamados conciertos gratuitos, serán obviamente prácticas y movimientos que
quedarán fuera del control logístico y político de La Alianza y de la oficialidad
medellinense. Por otro lado y tal vez aun más grave, es el hecho de que Salir  a
tocar  a  la  calle  y  hacer  la  fiesta  de  la  música en la calle, cometiendo el acto de
celebrar la música viva en un no-lugar, en un espacio anónimo, un territorio sin
logotipo, sin estandarte y sin la presencia explícita de la institución, pondría en
riesgo el prestigio conservador de la fiesta y no le reportaría ningún beneficio al
proceso de difusión cultural que conocemos como La Alianza Francesa. Salir  a
tocar a la calle y hacer la fiesta de la música no es realmente un objetivo para los
organizadores del evento, y en ningún caso es una práctica susceptible de ser
motivada, apoyada y difundida.
Como usted lo concibió, la segunda manera de promover la música en La Fiesta
de la Música, es con la organización de conciertos gratuitos. Habría entonces que
comenzar a responder la pregunta: ¿Gratuitos para quién?.
¿Conciertos gratuitos para el público? No hay mucho que decir. A pesar de que
el consumo de bienes culturales en Medellín para la gran mayoría, no encabeza
su lista de prioridades o ni siquiera hace parte de ella, el público sigue mereciendo
con creces los conciertos gratuitos.
¿Conciertos gratuitos para los organizadores e inversionistas? Diríamos
sin temor a equivocarnos, que en este caso no podemos hablar de gratuidad.
En este punto el concepto de lo gratuito no resiste el análisis y empieza a pesar
la idea de rentabilidad. En Medellín, solo el año pasado, durante horas, más de
39.000 personas fueron consumidoras pasivas de la descarga publicitaria que los
organizadores y los inversionistas instalaron en los llamados conciertos gratuitos.
Señor Lang, considerando que si cotizáramos con una agencia x, el costo de
impactar a 39.000 mil personas, durante un tiempo promedio de una hora, con
las estrategias gráficas publicitarias de 10 ó 12 entidades y empresas de gran
envergadura financiera, probablemente nos encontraríamos con costos muy
altos. Volúmenes de dinero con los cuales podrían financiarse, entre otras cosas,
estímulos económicos para los músicos que hacen La Fiesta de la Música.
¿Conciertos gratuitos para los músicos? Gratuitos no. Costosos y muy
costosos. Muchos saben que la inversión de producir un concierto sobrepasa
casi siempre los presupuestos con los que los músicos a veces contamos. Para
los músicos esta celebración es una idea muy buena y pasan cosas maravillosas
en ella. Pero la verdad sea dicha, todo tiene costos materiales y en este caso
son los músicos los que están asumiendo casi el total del esfuerzo. Creemos
erróneamente que no tenemos más espacios o que no los podemos construir
¿tenemos que tocar en La Fiesta de la Música simplemente porque nos dan la
oportunidad?
El público, los inversionistas y los organizadores obtienen ganancias notorias en
todo el ejercicio. Señor Lang, como diría su compatriota Pierre Bourdieu, el público
gana en capital cultural y social, los organizadores ganan capital político y los
inversionistas ganan capital económico, cultural, político y social. Paradójicamente
los músicos que son el centro de la fiesta solo ganan en capital social y además
no recuperan su inversión económica. Todo esto con el antecedente agravante de
que hoy en día en Colombia, las entidades encargadas de recoger el dinero de los
músicos no funcionan, y por lo tanto, durante todo el año, y sin ninguna retribución
monetaria para la gran mayoría de los artistas que han publicado su trabajo, se
escuchan y se venden ilegalmente cientos de miles de minutos de música a través
de diversos medios y lugares. Los músicos permanentemente están donando
su trabajo y por lo tanto podríamos preguntarnos: ¿cada vez que se escucha
una canción sin retribuir económicamente a sus creadores, ocurre la fiesta de la
música? Claramente la respuesta es no. La fiesta de la música es música viva.
Por lo tanto señor Lang, no queremos esconder la indignación y la sensación
de frustración, no solo ante la falta de espacios y apoyos económicos, si no
también ante la insuficiencia y la confusión que generan las pocas entidades y
los pocos eventos con los que cuenta la cultura en nuestros amados pueblos
latinoamericanos. Muchos realmente están convencidos de que hay una
verdadera ética humanista en La Fiesta de la Música de Medellín y que es
posible la democratización de la música a través de una fiesta masiva, en la
que los principales actores no reciben un apoyo económico y su inversión
se queda simplemente en el reconocimiento simbólico. Pensamos que no
es posible la coherencia ética en este caso. Mientras haya publicidad y los
beneficios económicos se estén guardando en los bolsillos de los patrocinadores
o inversionistas, o como los llama La Alianza Francesa, Los  Tenores, no habrá
coherencia ni moral ni ética en este evento. Entonces concluyendo, dos cosas. La
primera: en La Fiesta de la Música de Medellín 2013 hay una total ausencia de la
supuesta manera fundamental de promover la música tal y como usted la concibió:
Salir a tocar a la calle y hacer la fiesta de la música. La segunda conclusión: como
entonces sí hay ganancias económicas, lógicamente el primer beneficiario debe
ser el músico.
Estimado Jack Lang, para finalizar esta simple perorata, queremos anotar que
somos totalmente conscientes de que el no-pago a los músicos ha sido uno de
los principios conceptuales fuertes de La Fiesta de la Música desde su inicio.
Pero teniendo en cuenta los cambios en las tecnologías de la comunicación,
las diferencias entre los mercados culturales de París 1982 y Medellín 2013,
además de los beneficios ya mencionados en capitales discriminados, estamos
absolutamente convencidos de que un estímulo económico, moderado e
igual en tamaño para todos los músicos invitados a los conciertos gratuitos,
no disminuye ni en mística ni en alegría, no le quita altura moral al evento
y tampoco es un artificio de merecimientos sin sentido. Los músicos somos
profesionales respetables y la sociedad nos necesita, por lo tanto no nos sentimos
representados por este evento. Queremos una Fiesta de la Música con espacios
abiertos. No queremos convocatorias temerosas y parciales que no exalten
a la música como una práctica posible fuera de la producción institucional y
empresarial. Queremos conciertos gratuitos para el público y pagados para el
músico. Queremos patrocinadores generosos y prósperos. Queremos entidades
oficiales comprometidas con la música y orgullosas de su labor.
Estimado señor Jack Lang, porque queremos sea mejor, más ética, más justa y
más grande, este año tristemente tenemos que decirle:
¡NO A LA FIESTA DE LA MÚSICA DE MEDELLÍN 2013!
Sinceramente
DAVID MACHADO GOMEZ
Cantautor

jack lang en Música Somos

Estimado Jack Lang:

Cordial saludo.

Como usted la creó desde 1982 en Francia, La Fiesta de  la Música es una celebración que se realiza el 21 de junio, el primer día del verano del hemisferio norte. Tiene la intención francesa de la universalidad, como una síntesis práctica de la igualdad, la fraternidad y la libertad. El objetivo del evento es promocionar la música de dos maneras: la primera, que los músicos voluntariamente salgan a tocar a la calle. Desafortunadamente señor Lang, en este punto encontramos el primer inconveniente, y es que en lo práctico, La Alianza Francesa de Medellín no trabaja en la promoción y la realización de esta idea, que a nuestro modo de ver, debería ser el centro conceptual y real de la fiesta: Salir a tocar a la calle y hacer la fiesta de la música.

Suponemos que la razón para invisibilizar este principio fundamental de la fiesta tal y como usted la creó, es el hecho de que las prácticas musicales que se lleguen a realizar por fuera de los espacios estandarizados o por fuera de los llamados conciertos gratuitos, serán obviamente prácticas y movimientos que quedarán fuera del control logístico y político de La Alianza y de la oficialidad medellinense. Por otro lado y tal vez aun más grave, es el hecho de que Salir  a  tocar  a  la  calle  y  hacer  la  fiesta  de  la  música en la calle, cometiendo el acto de celebrar la música viva en un no-lugar, en un espacio anónimo, un territorio sin logotipo, sin estandarte y sin la presencia explícita de la institución, pondría en riesgo el prestigio conservador de la fiesta y no le reportaría ningún beneficio al proceso de difusión cultural que conocemos como La Alianza Francesa. Salir  a  tocar a la calle y hacer la fiesta de la música no es realmente un objetivo para los organizadores del evento, y en ningún caso es una práctica susceptible de ser motivada, apoyada y difundida.

Como usted lo concibió, la segunda manera de promover la música en La Fiesta de la Música, es con la organización de conciertos gratuitos. Habría entonces que comenzar a responder la pregunta: ¿Gratuitos para quién?.

¿Conciertos gratuitos para el público? No hay mucho que decir. A pesar de que el consumo de bienes culturales en Medellín para la gran mayoría, no encabeza su lista de prioridades o ni siquiera hace parte de ella, el público sigue mereciendo con creces los conciertos gratuitos.

¿Conciertos gratuitos para los organizadores e inversionistas? Diríamos sin temor a equivocarnos, que en este caso no podemos hablar de gratuidad. En este punto el concepto de lo gratuito no resiste el análisis y empieza a pesar la idea de rentabilidad. En Medellín, solo el año pasado, durante horas, más de 39.000 personas fueron consumidoras pasivas de la descarga publicitaria que los organizadores y los inversionistas instalaron en los llamados conciertos gratuitos.

Señor Lang, considerando que si cotizáramos con una agencia x, el costo de impactar a 39.000 mil personas, durante un tiempo promedio de una hora, con las estrategias gráficas publicitarias de 10 ó 12 entidades y empresas de gran envergadura financiera, probablemente nos encontraríamos con costos muy altos. Volúmenes de dinero con los cuales podrían financiarse, entre otras cosas, estímulos económicos para los músicos que hacen La Fiesta de la Música.

¿Conciertos gratuitos para los músicos? Gratuitos no. Costosos y muy costosos. Muchos saben que la inversión de producir un concierto sobrepasa casi siempre los presupuestos con los que los músicos a veces contamos. Para los músicos esta celebración es una idea muy buena y pasan cosas maravillosas en ella. Pero la verdad sea dicha, todo tiene costos materiales y en este caso son los músicos los que están asumiendo casi el total del esfuerzo. Creemos erróneamente que no tenemos más espacios o que no los podemos construir ¿tenemos que tocar en La Fiesta de la Música simplemente porque nos dan la oportunidad?

El público, los inversionistas y los organizadores obtienen ganancias notorias en todo el ejercicio. Señor Lang, como diría su compatriota Pierre Bourdieu, el público gana en capital cultural y social, los organizadores ganan capital político y los inversionistas ganan capital económico, cultural, político y social. Paradójicamente los músicos que son el centro de la fiesta solo ganan en capital social y además no recuperan su inversión económica. Todo esto con el antecedente agravante de que hoy en día en Colombia, las entidades encargadas de recoger el dinero de los músicos no funcionan, y por lo tanto, durante todo el año, y sin ninguna retribución monetaria para la gran mayoría de los artistas que han publicado su trabajo, se escuchan y se venden ilegalmente cientos de miles de minutos de música a través de diversos medios y lugares. Los músicos permanentemente están donando su trabajo y por lo tanto podríamos preguntarnos: ¿cada vez que se escucha una canción sin retribuir económicamente a sus creadores, ocurre la fiesta de la música? Claramente la respuesta es no. La fiesta de la música es música viva.

Por lo tanto señor Lang, no queremos esconder la indignación y la sensación de frustración, no solo ante la falta de espacios y apoyos económicos, si no también ante la insuficiencia y la confusión que generan las pocas entidades y los pocos eventos con los que cuenta la cultura en nuestros amados pueblos latinoamericanos. Muchos realmente están convencidos de que hay una verdadera ética humanista en La Fiesta de la Música de Medellín y que es posible la democratización de la música a través de una fiesta masiva, en la que los principales actores no reciben un apoyo económico y su inversión se queda simplemente en el reconocimiento simbólico. Pensamos que no es posible la coherencia ética en este caso. Mientras haya publicidad y los beneficios económicos se estén guardando en los bolsillos de los patrocinadores o inversionistas, o como los llama La Alianza Francesa, Los  Tenores, no habrá coherencia ni moral ni ética en este evento. Entonces concluyendo, dos cosas. La primera: en La Fiesta de la Música de Medellín 2013 hay una total ausencia de la supuesta manera fundamental de promover la música tal y como usted la concibió: Salir a tocar a la calle y hacer la fiesta de la música. La segunda conclusión: como entonces sí hay ganancias económicas, lógicamente el primer beneficiario debe ser el músico.

Estimado Jack Lang, para finalizar esta simple perorata, queremos anotar que somos totalmente conscientes de que el no-pago a los músicos ha sido uno de los principios conceptuales fuertes de La Fiesta de la Música desde su inicio. Pero teniendo en cuenta los cambios en las tecnologías de la comunicación, las diferencias entre los mercados culturales de París 1982 y Medellín 2013, además de los beneficios ya mencionados en capitales discriminados, estamos absolutamente convencidos de que un estímulo económico, moderado e igual en tamaño para todos los músicos invitados a los conciertos gratuitos, no disminuye ni en mística ni en alegría, no le quita altura moral al evento y tampoco es un artificio de merecimientos sin sentido. Los músicos somos profesionales respetables y la sociedad nos necesita, por lo tanto no nos sentimos representados por este evento. Queremos una Fiesta de la Música con espacios abiertos. No queremos convocatorias temerosas y parciales que no exalten a la música como una práctica posible fuera de la producción institucional y empresarial. Queremos conciertos gratuitos para el público y pagados para el músico. Queremos patrocinadores generosos y prósperos. Queremos entidades oficiales comprometidas con la música y orgullosas de su labor.

Estimado señor Jack Lang, porque queremos sea mejor, más ética, más justa y más grande, este año tristemente tenemos que decirle:

¡NO A LA FIESTA DE LA MÚSICA DE MEDELLÍN 2013!

Sinceramente

DAVID MACHADO GOMEZ

Cantautor

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Niyireth le canta al amor y a la tierra

Posted on 01 Abril 2013 by Editor

Por Juan Manuel Flórez Arias @juanmaexos
En la tarima reposaban un cajón flamenco, un tiple y una guitarra. La dama, la esperada
subió al escenario. La media luz acentuó la emotividad del momento mientras Sandro Toro,
guitarra en mano, dio inicio a la velada con el primer acorde. Niyireth Alarcón deleitó al
escaso público del Café-Bar La Camerata con su voz cálida y su sonrisa permanente.
Era sábado, 2 de marzo del 2013, Medellín. Se trataba de la presentación previa al inicio
de su gira por Europa –los destinos: Suiza, España e Italia–. Pero esa noche la cantante de
Música Andina Colombiana aún no partía y estaba allí, al occidente de la ciudad, brindando
un espectáculo cargado de emotividad.
Tras quince años de trayectoria musical, Niyireth se ha consolidado como un referente
de los ritmos tradicionales del País del Sagrado Corazón. Sus alcances han trascendido
las fronteras nacionales, permitiéndole viajar a Europa y a otros países de Latinoamérica.
Ha ganado múltiples premios y reconocimientos por su exaltación a la memoria musical
y cultural de esta tierra. Esa identidad que prevalece a pesar de la influencia de nuevas
tendencias musicales provenientes de todo el mundo.
Su voz, con un efecto casi hipnótico, le da una caracterización única. Siempre acompañada
de Sandro Toro y Juan Carlos Montes. Todos enamorados de la música y de su país. El
conjunto posee una instrumentación básica pero dinámica, que sabe aprovechar la potencia
y amplitud del registro de la cantante. Juan Carlos alterna la percusión acústica con el tiple,
Sandro acompaña con la guitarra y Catalina Restrepo complementa ocasionalmente con el
violín.
Pero más allá de la riqueza musical, y sin desconocerla, es la emotividad de la
interpretación lo que diferencia a Niyireth y a su grupo de otras alternativas en el medio
folclórico. Para Sandro su labor consiste en rescatar esos ritmos que tienden a quedar
en el olvido a causa de la globalización. Su proceso, desde esa perspectiva, no dista del
emprendido por ensayistas como William Ospina, quien a través de la palabra busca
comprender y difundir ese pasado común pluriétnico y multicultural.
Los diversos viajes le han dado al guitarrista una idea de lo que representan los ritmos
andinos colombianos en otros continentes. Afirma que en Europa los profesores de música,
acostumbrados a los clásicos, quedan fascinados al escuchar los géneros de esta parte
del mundo. La novedad es la que posibilita que la tradición latinoamericana se posicione
internacionalmente y adquiera reconocimiento en el ámbito musical, trascendiendo la
barrera del idioma.
La gira de Niyireth, que acaba de concluir, es una evidencia más de un género que se abre
a nuevos públicos, que explora nuevos sonidos y se reinventa sin abandonar sus raíces.
Ya sea en un escenario en suiza o en un discreto bar de Medellín, la cantante continúa
construyendo la historia del folclor colombiano. Cantándole al amor y a la tierra, o al amor
a la tierra; Niyireth es una mujer capaz de transmitir un sentimiento a través de su voz, la
realidad de un pueblo nacido de la diversidad.

Niyireth en Música Somos

Foto por Niyireth Alarcón

Por Juan Manuel Flórez Arias

@juanmaexos

En la tarima reposaban un cajón flamenco, un tiple y una guitarra. La dama, la esperada subió al escenario. La media luz acentuó la emotividad del momento mientras Sandro Toro, guitarra en mano, dio inicio a la velada con el primer acorde. Niyireth Alarcón deleitó al escaso público del Café-Bar La Camerata con su voz cálida y su sonrisa permanente.

Era sábado, dos de marzo del 2013, Medellín. Se trataba de la presentación previa al inicio de su gira por Europa –los destinos: Suiza, España e Italia–. Pero esa noche la cantante de Música Andina Colombiana aún no partía y estaba allí, al occidente de la ciudad, brindando un espectáculo cargado de emotividad.

Tras quince años de trayectoria musical, Niyireth se ha consolidado como un referente de los ritmos tradicionales del País del Sagrado Corazón. Sus alcances han trascendido las fronteras nacionales, permitiéndole viajar a Europa y a otros países de Latinoamérica.

Ha ganado múltiples premios y reconocimientos por su exaltación a la memoria musical y cultural de esta tierra. Esa identidad que prevalece a pesar de la influencia de nuevas tendencias musicales provenientes de todo el mundo.

Su voz, con un efecto casi hipnótico, le da una caracterización única. Siempre acompañada de Sandro Toro y Juan Carlos Montes. Todos enamorados de la música y de su país. El conjunto posee una instrumentación básica pero dinámica, que sabe aprovechar la potencia y amplitud del registro de la cantante. Juan Carlos alterna la percusión acústica con el tiple, Sandro acompaña con la guitarra y Catalina Restrepo complementa ocasionalmente con el violín.

Pero más allá de la riqueza musical, y sin desconocerla, es la emotividad de la interpretación lo que diferencia a Niyireth y a su grupo de otras alternativas en el medio folclórico. Para Sandro su labor consiste en rescatar esos ritmos que tienden a quedar en el olvido a causa de la globalización. Su proceso, desde esa perspectiva, no dista del emprendido por ensayistas como William Ospina, quien a través de la palabra busca comprender y difundir ese pasado común pluriétnico y multicultural.

Los diversos viajes le han dado al guitarrista una idea de lo que representan los ritmos andinos colombianos en otros continentes. Afirma que en Europa los profesores de música, acostumbrados a los clásicos, quedan fascinados al escuchar los géneros de esta parte del mundo. La novedad es la que posibilita que la tradición latinoamericana se posicione internacionalmente y adquiera reconocimiento en el ámbito musical, trascendiendo la barrera del idioma.

La gira de Niyireth, que acaba de concluir, es una evidencia más de un género que se abre a nuevos públicos, que explora nuevos sonidos y se reinventa sin abandonar sus raíces. Ya sea en un escenario en Suiza o en un discreto bar de Medellín, la cantante continúa construyendo la historia del folclor colombiano. Cantándole al amor y a la tierra, o al amor a la tierra; Niyireth es una mujer capaz de transmitir un sentimiento a través de su voz, la realidad de un pueblo nacido de la diversidad.

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RAP TOUR FESTIVAL

Posted on 08 Marzo 2013 by Editor

Rap Tour en Música Somos

Música Somos presenta

RAP TOUR FESTIVAL

Que es RAP TOUR FESTIVAL?

Es la iniciativa de organizarnos como movimento hip hop, trabajando en asociaciòn para lograr mayores resultados, basados en el respeto, la profesionalizaciò y la autogestion.

OBJETIVOS

- Independizar y crear conciencia de industria.
- Profesionalizaciòn de propuestas dentro del HIPHOP
- Impulsar nuevos talentos
- Apropiaros de lo nuestro
- Involucrar la empresa privada
- uniòn de todo el genero.

COMO LOGRARLO

Consolidando un visionario proyecto que abarque e involecre a empresas y/o personas dspuestas a trabajar en equipo de una manera etica y profesional direccionando hacia un mismo objetivo:

En un principio el proyecto RAPTOUR FESTIVAL contiene:

- Ciclo de conciertos en el area metropolitana del valle de aburra con compra y venta de boleteria.
- Trabajo discografico y video con artistas referentes y/o en previa convocatoria
- Equipo profesional en el area de produccion musical, video, fotografia, diseño, mercadeo y medios para los nuevos talentos
- Empresas privadas vinculadas que creen en lo nuestro
- Equipo organizador con mucho conocimiento en el medio
- Mucho amor y respeto para todos.

Más info dando click acá

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Radio Metalmedallo #1

Posted on 19 Febrero 2013 by Editor

metalmedallo

Metalmedallo 2013 viene con una propuesta audiovisual, que ademas de programa de tv virtual de los conversatorios y conciertos, emitirá programas de radio o podcast, con los cuales se pretende difundir y dar a conocer las propuestas musicales de cada concierto.

Música Somos presenta el primer programa de Radio del proyecto METALMEDALLO.

En esta emisión se presentan canciones de las bandas que participarán en el primer concierto del año, el próximo 2 de marzo de 2013: ATHANATOR, DAYCORE, DISASTER & FROZEN CHAOS.

Además información referente al Festival Metalmedallo 2013.

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La música hace su lucha en Castilla

Posted on 18 Febrero 2013 by Editor

Vi a Felipe afuera del ensayadero, Ciudad Frecuencia; estaba de pie, muy tranquilo, con
las manos en los bolsillos, sonriendo y saludando a todo el que pasaba. Su imagen me
recordó un concierto que dimos en una iglesia cuando pertenecíamos a la Red de Bandas y
Escuelas de Música de Medellín. Yo estaba en el coro, y justo en medio del evento, antes
de empezar la interpretación de ‘happy blues’, Felipe soltó chelo y se sentó en la batería
donde desbordó su faceta rockera.
Habían pasado más de diez años desde que lo conocí en la Red. Era un joven de unos
dieciocho años, enamorado de su instrumento, moreno, con su melena ondulada y larga,
siempre alegre y sonriente, portando una energía que impregnaba a los demás. Ahora lleva
una pequeña cresta y su contextura es más gruesa, pero es prácticamente el mismo en
actitud y juventud.
Me acerqué y le di un apretón de manos. Entramos sonrientes y recorrimos el corto pasillo
repleto de imágenes, fotos y dibujos, para desembocar en la sala de ensayos.
Andrés Felipe Laverde González es un violonchelista recientemente egresado de la
Universidad de Antioquia. Trabaja con la comunidad desde la música a través de Ciudad
Frecuencia, un colectivo cultural del barrio Castilla que funciona desde hace ocho años y
tiene como evento principal el Castilla Festival Rock, que en diciembre realizó su sexta
versión.
Ciudad Frecuencia también es una sala de ensayos. Su nombre no está pintado en ninguna
parte, pues la fachada del sitio consta de una sencilla puerta metálica y una pared con un
gráfico que no entendí, junto a un local de productos naturistas.
Está ubicado en pleno boulevard de Castilla, en la carrera 68 con la calle 96. De todas las
cuadras que componen esta avenida de fiesta, tabernas, restaurantes y discotecas, ésta en
particular es la de los rockeros; gracias a los bares de rock y reggae y al ensayadero, que
llegó hace dos años para consolidar el ambiente de este espacio.
Es un lugar acogedor, de paredes rojas, lleno de líneas y amplificadores, con la batería en el
centro y los demás instrumentos a su alrededor. Nos sentamos y encendí la grabadora.
Yo: ¿Qué música escuchas?
Felipe: La música. Realmente la música, para mí, es una. Sólo hay una. Más allá de géneros
y ritmos, está la música.
Yo: ¿Cómo iniciaste con todo esto?
Felipe: Con las chirimías. Fui parte del grupo Renovación a los diez años. Aprendí la
percusión de manera empírica, pero después ingresé a la Red, donde me enamoré del
violonchelo, y luego estudié profesionalmente en la UdeA.
Me cuenta que tocó la batería en una agrupación con unos parceros, Tierra, pero al final no
sucedió nada con ellos. Asimismo, divagó entre colectivos encargados de hacer música de
eventos, ambientación y teatro.
Yo: ¿Qué te ha dado la música?
Hubo un silencio y Felipe apreció el espacio lentamente; cada instrumento, cada imagen, el
aire acondicionado que goteaba y después, como si hubiera vuelto de un trance, respondió:
Felipe: Las ganas de vivir, de seguir adelante con mi vida. La música llegó en momentos
difíciles de mi vida: el fin de mi carrera como deportista por una lesión y el asesinato de mi
mejor amigo.
La guerra de bandas tocó directamente a Felipe, quien somatizó la muerte y el rechazo de
la misma en la música y las artes, donde encontró una salida diferente. Allí se vinculó a la
chirimía y luego a la Red. Centró su vida en las melodías y armonías, y deseó compartirlo.
Yo: ¿Cómo empezó Ciudad Frecuencia?
Felipe: Comenzó con unos amigos. Nosotros nos reuníamos en la Guardia Bar Rock. Por
esos días, yo tenía unos equipos porque quería montar una agrupación, pero hablando con
Juan Salazar, que siempre ha sido un impulsador de las bandas de acá, pensé en pegármele
a su experiencia y realizar un concierto. Entonces, invitamos a varios grupos y en el
proceso se me ocurrió hacer algo más grande que un concierto, hacer un Festival.
Los jóvenes (entre los que estaba Felipe) de la Guardia Bar Rock (bar del barrio
Castilla) fueron pioneros en sonar rock en su local, donde a su vez, realizaban diferentes
tipos de eventos, con el fin de apoyar a las propuestas musicales del barrio. El grupo,
posteriormente, se motivó con la idea de trabajar de una manera más social y estructurada,
invitando a la participación de la comunidad, y buscando nuevas propuestas en la escena
artística y cultural. Se estipuló, entonces, lo siguiente:
“CIUDAD FRECUENCIA apoya y consolida la escena musical en sus
diferentes géneros mediante la muestra del talento de los jóvenes de toda la
ciudad, quienes unidos por un objetivo común, ‘la música’, tienen el deseo y
la plena voluntad de expresar a toda la Ciudad la evolución de su trabajo; el
aprendizaje producto de la disciplina y la entrega por lo que se hace.
Generar un espacio de encuentro para la convivencia y el reconocimiento
del talento local a través de la realización de diferentes eventos musicales:
se posibilitará el encuentro de pares, gustos estéticos e ideologías, con la
intencionalidad de generar opciones de esparcimiento para expresar el sentir
y actuar de las diferentes comunidades que se vinculen al mismo.
CIUDAD FRECUENCIA es un proyecto de carácter comunitario que abre
espacios a beneficio de las agrupaciones y grupos artísticos de la ciudad.
Vincula a la comunidad, al barrio y a la ciudad de forma activa en los
procesos”.
(Misión – fuente: facebook.com/ciudad.frecuencia)
Felipe estaba convencido de la realización de algo grande y se hizo en el 2008 el Castilla
Festival Rock, en la carrera 68 (“le llamamos la tarima central”, dice Felipe), con un
presupuesto nulo y equipos prestados por unos y por otros. En otras palabras, se hizo con
las uñas.
Felipe: Hicimos varios conciertos y las bandas que iban tocando en la Guardia las
seleccionábamos para el festival. También los mandábamos a tocar en otras partes y casi
que nos fuimos volviendo los representantes de varios grupos. Entonces, Susi Tamayo
(Integrante del colectivo) nos dijo que debíamos tener un nombre. Yo decía que la Guardia,
pero ella insistió en que la Guardia era el bar y que esto era un colectivo cultural. Ella
propuso Frecuencia y así estuvo por un tiempo, pero a mí se me ocurrió algo: si vos te
ponés a reparar, las crestas de la frecuencia forman edificios, una ciudad… así que yo luego
propuse Ciudad Frecuencia.
Yo: ¿Qué otro proyectos tiene Ciudad Frecuencia?
Felipe: Pues, yo vengo en estos momentos de San Javier, donde montamos otro ensayadero
con los compañeros de la Casa Morada; hacemos “ensayos con público”, que es sacar
el ensayo a la calle, donde la gente vea a las agrupaciones y los muchachos sientan un
acercamiento a la tarima; orientamos a las bandas desde lo musical hasta lo administrativo;
tenemos “A la salida nos vemos”, que es una iniciativa desde los colegios: uno decía de
niño “a la salida nos vemos” y ya sabía que era para pelear, pero nosotros vamos con la
propuesta de encontrarnos para hacer música, para hacer arte. Es llegar a los colegios y a
las familias.
La música como estrategia
Ciudad Frecuencia no se quedó en música. Además del concierto, Felipe, en afán de
trabajar por la comunidad, llevo a cabo nuevas propuestas en conjunto de Toke de Salida,
colectivo cultural de la comuna 6 (12 de octubre), liderado por Luis Fernando Orozco. Este
grupo lleva, al igual que Ciudad Frecuencia, el arte como táctica y estandarte.
“Toke de Salida viene siendo un ejercicio de actuación por la reivindicación de la vida en la
zona noroccidental de Medellín. Surge como una iniciativa por el toque de queda vivido en
el 2009”, cuenta Luis Fernando.
Debido al conflicto en las comunas en el año 2009, la alcaldía municipal impuso un toque
de queda en algunos sectores de la ciudad, entre los cuales estuvieron 12 de octubre y
Castilla. La medida advertía la inseguridad del momento y la participación de los jóvenes
en esta. Además, surgieron las “fronteras invisibles”, espacios que delimitaban los
territorios de las bandas, ubicando puntos rojos en los postes de los barrios.
“Esta calle es nuestra”, fue y es la iniciativa principal de Toke de Salida y Ciudad
Frecuencia. La dinámica consiste en salir a caminar y traspasar las fronteras invisibles, a
manera de marcha y festival. Luego, ubicarse en cualquier esquina y tocar.
Orozco agrega, “realizamos movilizaciones, pintadas de murales, articulación de procesos
juveniles y la actuación directa por el respeto a la vida y la dignificación de la vida”.
Max Yuri Gil, profesor del Instituto de Estudios Políticos, dice al respecto, “muchas de
estas organizaciones se convierten en una alternativa frente a la violencia o propuestas de
organizaciones armadas, a partir de la construcción de espacios”.
“Tenemos un vasto tejido social, a veces invisible, pero que denota una gran actividad
ciudadana en torno a iniciativas culturales que reivindican derechos, que promueven
acciones de fortalecimiento de la población y de la sociedad civil”, agrega Max Yuri.
Felipe: Nos tomamos las calles, tocamos en las esquinas, recorremos los barrios.
Aprovechamos y en estos parches vamos haciendo la elección de las bandas que nos
acompañan luego en diciembre en el Castilla Festival Rock.
Así llegan a la comunidad. El fruto se ha visto en la cantidad de jóvenes y bandas que se
han formado en las artes. En sus letras, sonidos y rutinas expresan su desazón con la guerra.
La tarima es el espacio para manifestar su sentir.
Uno de los procesos relevantes de CF es el de Carpe Diem, agrupación que combina el rock
y la salsa con letras y aullidos de dolor y esperanza.
“Una madre que espera, una noticia en su puerta, mataron a su hijo, madre.
El hijo que ella espera y no dejará de esperar… cadáver y ausencia, los
muertos no caminan ni hacen compañía, madre, olvídalo, ya no vendrá,
olvídalo” – Disparos, Carpe Diem, agrupación de Castilla.
“El proceso con CF ha sido muy importante para el crecimiento de la banda. El trabajo de
Felipe nos motiva a tocar por la vida”, cuenta Oscar Restrepo, integrante del grupo.
La grabadora ya está apagada. Salimos del ensayadero. Estamos en plena 68. Ha cambiado
mucho, la verdad. Ahora se ve más novedosa. Antes fue un poco más desordenada (más
rockstar). Yo le agradezco a Felipe, mientras mencionamos una que otra trivialidad que
es interrumpida repetidamente por los saludos de la gente de los otros locales. Cruzamos
despedidas y bajo lentamente de la “tarima central”.

Ciudad Frecuencia en Música Somos

Por Lois Madrid
@loismadrid

Vi a Felipe afuera del ensayadero, Ciudad Frecuencia; estaba de pie, muy tranquilo, con las manos en los bolsillos, sonriendo y saludando a todo el que pasaba. Su imagen me recordó un concierto que dimos en una iglesia cuando pertenecíamos a la Red de Bandas y Escuelas de Música de Medellín. Yo estaba en el coro, y justo en medio del evento, antes de empezar la interpretación de ‘happy blues’, Felipe soltó chelo y se sentó en la batería donde desbordó su faceta rockera.

Habían pasado más de diez años desde que lo conocí en la Red. Era un joven de unos dieciocho años, enamorado de su instrumento, moreno, con su melena ondulada y larga, siempre alegre y sonriente, portando una energía que impregnaba a los demás. Ahora lleva una pequeña cresta y su contextura es más gruesa, pero es prácticamente el mismo en actitud y juventud.

Me acerqué y le di un apretón de manos. Entramos sonrientes y recorrimos el corto pasillo repleto de imágenes, fotos y dibujos, para desembocar en la sala de ensayos.

Andrés Felipe Laverde González es un violonchelista recientemente egresado de la Universidad de Antioquia. Trabaja con la comunidad desde la música a través de Ciudad Frecuencia, un colectivo cultural del barrio Castilla que funciona desde hace ocho años y tiene como evento principal el Castilla Festival Rock, que en diciembre realizó su sexta versión.

Ciudad Frecuencia también es una sala de ensayos. Su nombre no está pintado en ninguna parte, pues la fachada del sitio consta de una sencilla puerta metálica y una pared con un gráfico que no entendí, junto a un local de productos naturistas.

Está ubicado en pleno boulevard de Castilla, en la carrera 68 con la calle 96. De todas las cuadras que componen esta avenida de fiesta, tabernas, restaurantes y discotecas, ésta enparticular es la de los rockeros; gracias a los bares de rock y reggae y al ensayadero, que llegó hace dos años para consolidar el ambiente de este espacio.

Es un lugar acogedor, de paredes rojas, lleno de líneas y amplificadores, con la batería en el centro y los demás instrumentos a su alrededor. Nos sentamos y encendí la grabadora.

Yo: ¿Qué música escuchas?

Felipe: La música. Realmente la música, para mí, es una. Sólo hay una. Más allá de géneros y ritmos, está la música.

Yo: ¿Cómo iniciaste con todo esto?

Felipe: Con las chirimías. Fui parte del grupo Renovación a los diez años. Aprendí la percusión de manera empírica, pero después ingresé a la Red, donde me enamoré del violonchelo, y luego estudié profesionalmente en la UdeA.

Me cuenta que tocó la batería en una agrupación con unos parceros, Tierra, pero al final no sucedió nada con ellos. Asimismo, divagó entre colectivos encargados de hacer música de eventos, ambientación y teatro.

Yo: ¿Qué te ha dado la música?

Hubo un silencio y Felipe apreció el espacio lentamente; cada instrumento, cada imagen, el aire acondicionado que goteaba y después, como si hubiera vuelto de un trance, respondió:

Felipe: Las ganas de vivir, de seguir adelante con mi vida. La música llegó en momentos difíciles de mi vida: el fin de mi carrera como deportista por una lesión y el asesinato de mi mejor amigo.

La guerra de bandas tocó directamente a Felipe, quien somatizó la muerte y el rechazo de la misma en la música y las artes, donde encontró una salida diferente. Allí se vinculó a la chirimía y luego a la Red. Centró su vida en las melodías y armonías, y deseó compartirlo.

Yo: ¿Cómo empezó Ciudad Frecuencia?

Felipe: Comenzó con unos amigos. Nosotros nos reuníamos en la Guardia Bar Rock. Por esos días, yo tenía unos equipos porque quería montar una agrupación, pero hablando con Juan Salazar, que siempre ha sido un impulsador de las bandas de acá, pensé en pegármele a su experiencia y realizar un concierto. Entonces, invitamos a varios grupos y en el proceso se me ocurrió hacer algo más grande que un concierto, hacer un Festival.

Los jóvenes (entre los que estaba Felipe) de la Guardia Bar Rock (bar del barrio Castilla) fueron pioneros en sonar rock en su local, donde a su vez, realizaban diferentes tipos de eventos, con el fin de apoyar a las propuestas musicales del barrio. El grupo, posteriormente, se motivó con la idea de trabajar de una manera más social y estructurada, invitando a la participación de la comunidad, y buscando nuevas propuestas en la escena artística y cultural. Se estipuló, entonces, lo siguiente:

“CIUDAD FRECUENCIA apoya y consolida la escena musical en sus diferentes géneros mediante la muestra del talento de los jóvenes de toda la ciudad, quienes unidos por un objetivo común, ‘la música’, tienen el deseo y la plena voluntad de expresar a toda la Ciudad la evolución de su trabajo; el aprendizaje producto de la disciplina y la entrega por lo que se hace.

Generar un espacio de encuentro para la convivencia y el reconocimiento del talento local a través de la realización de diferentes eventos musicales: se posibilitará el encuentro de pares, gustos estéticos e ideologías, con la intencionalidad de generar opciones de esparcimiento para expresar el sentir y actuar de las diferentes comunidades que se vinculen al mismo.

CIUDAD FRECUENCIA es un proyecto de carácter comunitario que abre espacios a beneficio de las agrupaciones y grupos artísticos de la ciudad. Vincula a la comunidad, al barrio y a la ciudad de forma activa en los procesos”.

(Misión – fuente: facebook.com/ciudad.frecuencia)

Felipe estaba convencido de la realización de algo grande y se hizo en el 2008 el Castilla Festival Rock, en la carrera 68 (“le llamamos la tarima central”, dice Felipe), con un presupuesto nulo y equipos prestados por unos y por otros. En otras palabras, se hizo con las uñas.

Felipe: Hicimos varios conciertos y las bandas que iban tocando en la Guardia las seleccionábamos para el festival. También los mandábamos a tocar en otras partes y casi que nos fuimos volviendo los representantes de varios grupos. Entonces, Susi Tamayo (Integrante del colectivo) nos dijo que debíamos tener un nombre. Yo decía que la Guardia, pero ella insistió en que la Guardia era el bar y que esto era un colectivo cultural.

Ella propuso Frecuencia y así estuvo por un tiempo, pero a mí se me ocurrió algo: si vos te ponés a reparar, las crestas de la frecuencia forman edificios, una ciudad… así que yo luego propuse Ciudad Frecuencia.

Yo: ¿Qué otro proyectos tiene Ciudad Frecuencia?

Felipe: Pues, yo vengo en estos momentos de San Javier, donde montamos otro ensayadero con los compañeros de la Casa Morada; hacemos “ensayos con público”, que es sacar el ensayo a la calle, donde la gente vea a las agrupaciones y los muchachos sientan un acercamiento a la tarima; orientamos a las bandas desde lo musical hasta lo administrativo; tenemos “A la salida nos vemos”, que es una iniciativa desde los colegios: uno decía de niño “a la salida nos vemos” y ya sabía que era para pelear, pero nosotros vamos con la propuesta de encontrarnos para hacer música, para hacer arte. Es llegar a los colegios y a las familias.

La música como estrategia

Ciudad Frecuencia en Música Somos

Ciudad Frecuencia no se quedó en música. Además del concierto, Felipe, en afán de trabajar por la comunidad, llevo a cabo nuevas propuestas en conjunto de Toke de Salida, colectivo cultural de la comuna 6 (12 de octubre), liderado por Luis Fernando Orozco. Este grupo lleva, al igual que Ciudad Frecuencia, el arte como táctica y estandarte.

“Toke de Salida viene siendo un ejercicio de actuación por la reivindicación de la vida en la zona noroccidental de Medellín. Surge como una iniciativa por el toque de queda vivido en el 2009”, cuenta Luis Fernando.

Debido al conflicto en las comunas en el año 2009, la alcaldía municipal impuso un toque de queda en algunos sectores de la ciudad, entre los cuales estuvieron 12 de octubre y Castilla. La medida advertía la inseguridad del momento y la participación de los jóvenes en esta. Además, surgieron las “fronteras invisibles”, espacios que delimitaban los territorios de las bandas, ubicando puntos rojos en los postes de los barrios.

“Esta calle es nuestra”, fue y es la iniciativa principal de Toke de Salida y Ciudad Frecuencia. La dinámica consiste en salir a caminar y traspasar las fronteras invisibles, a manera de marcha y festival. Luego, ubicarse en cualquier esquina y tocar.

Orozco agrega, “realizamos movilizaciones, pintadas de murales, articulación de procesos juveniles y la actuación directa por el respeto a la vida y la dignificación de la vida”.

Max Yuri Gil, profesor del Instituto de Estudios Políticos, dice al respecto, “muchas de estas organizaciones se convierten en una alternativa frente a la violencia o propuestas de organizaciones armadas, a partir de la construcción de espacios”.

“Tenemos un vasto tejido social, a veces invisible, pero que denota una gran actividadciudadana en torno a iniciativas culturales que reivindican derechos, que promueven acciones de fortalecimiento de la población y de la sociedad civil”, agrega Max Yuri.

Felipe: Nos tomamos las calles, tocamos en las esquinas, recorremos los barrios. Aprovechamos y en estos parches vamos haciendo la elección de las bandas que nos acompañan luego en diciembre en el Castilla Festival Rock.

Así llegan a la comunidad. El fruto se ha visto en la cantidad de jóvenes y bandas que se han formado en las artes. En sus letras, sonidos y rutinas expresan su desazón con la guerra.

La tarima es el espacio para manifestar su sentir. Uno de los procesos relevantes de CF es el de Carpe Diem, agrupación que combina el rock y la salsa con letras y aullidos de dolor y esperanza.

“Una madre que espera, una noticia en su puerta, mataron a su hijo, madre. El hijo que ella espera y no dejará de esperar… cadáver y ausencia, los muertos no caminan ni hacen compañía, madre, olvídalo, ya no vendrá, olvídalo” – Disparos, Carpe Diem, agrupación de Castilla.

“El proceso con CF ha sido muy importante para el crecimiento de la banda. El trabajo de Felipe nos motiva a tocar por la vida”, cuenta Oscar Restrepo, integrante del grupo.

La grabadora ya está apagada. Salimos del ensayadero. Estamos en plena 68. Ha cambiado mucho, la verdad. Ahora se ve más novedosa. Antes fue un poco más desordenada (más rockstar). Yo le agradezco a Felipe, mientras mencionamos una que otra trivialidad que es interrumpida repetidamente por los saludos de la gente de los otros locales. Cruzamos despedidas y bajo lentamente de la “tarima central”.

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