Once horas de concierto, 13 presentaciones y más de 50 músicos
Una gran fiesta se aproxima con los músicos de la ciudad, un concierto de 11 horas y 13 presentaciones para celebrar la víspera del solsticio de verano. Rock, jazz, reggae, metal, punk y muchos géneros mas estarán presentes el jueves 20 de junio, de 3:00 p.m. a 2:00 a.m. en el Teatro Pablo Tobón.
El concierto es organizado por la Unión del Sector de la Música (USM) y el Teatro Pablo Tobón. Sin músicos no hay fiesta y por eso serán ellos los protagonistas de la celebración de la noche más corta del año, la víspera del solsticio de verano. Durante 11 horas continuas más de 50 artistas de diferentes géneros se tomarán el Teatro.
Juancho Valencia y Teresita Gómez (Interpretación de piano), Siguarajazz (salsa/latin jazz), SonBatá (fusión/folklor), Pargo rojo (electro rock), Alcolirykoz (rap), Mandrágora (rap), Esteban Gira (rock), Alibombo (percusión experimental), Hasta el fondo (rock and roll), Artefacto (rock), DonKristobal (reggae), Athanator (metal) y Los Suxioz (punk), serán los protagonistas de esta fiesta.
La boleta no tendrá un precio establecido, será el público quien le ponga el valor. Un reto para saber cuánto se atreven a pagar por apoyar a los músicos que les gustan. Todo el dinero de la boletería se dividirá en partes iguales entre los artistas participantes.
INVITA MÚSICA SOMOS
Programación
Don Kristobal (Reggae) – 3:00 a 3:45 p.m.
Esteban Gira (Rock) – 3:45 a 4:30 p.m.
Pargo Rojo (Rock) – 4:30 a 5:15 p.m.
Juancho Valencia y Teresita Gómez (Interpretación piano) – 5:15 a 6:00 p.m.
Hasta el Fondo (Rock N`Roll) – 6:00 a 6:45 p.m.
Artefacto (Rock) – 6:45 a 7:30 p.m.
Alibombo (Percusión experimental) – 7:30 a 8:15 p.m.
Mandragora (Rap) – 8:15 a 9:00 p.m.
Alcolirycoz (Rap) – 9:00 a 9:45 p.m.
Athanator (Metal) – 9:45 a 10:30 p.m.
Los Suxioz (Punk) – 10:30 a 11:15 p.m.
Siguarajazz (Salsa) – 11:15 p.m. a 12:00 a.m.
Son Batá (Folklor) – 12:00 a 12:45 a.m.
-En Ciudad de México decimos chingón, ¿ustedes aquí cómo dicen?
-¡Chimba! –gritó la multitud.
-Bueno Bogotá, ¡ustedes están de chimba!
La exclamación del público absorbió todos los demás sonidos. Desde el escenario Dr. Shenka, vocalista de la banda de rock y ska Panteón Rococó, se dirigía a miles de personas. Antes de los mexicanos pasaron por la tarima grandes exponentes de la música reggae y ska como la banda paisa De bruces a mí, la cantante argentina Alika, entre otros.
La segunda versión del Jamming Festival congregaba al norte de la capital a miles de espectadores. Algunos aún esperaban afuera, retenidos por la estricta seguridad en el ingreso. “Está prohibido el ingreso de menores de edad, bebidas alcohólicas, cualquier tipo de alimentos o sustancias alucinógenas”. Las medidas de los organizadores, algunas impuestas sobre la marcha como la de los menores de edad, funcionaron parcialmente.
Eran aproximadamente las cuatro de la tarde. El show de Panteón Rococó mantenía al frente a una inmensa mayoría de asistentes. El saxofonista, Misael Osseguera, se quitó la camisa tras la segunda canción y permaneció saltando y bailando a pesar del frío que recién comenzaba a notarse. El ya menguado sol del medio día, casi cancerígeno, contrastó con el clima de la tarde y la noche en el altiplano cundiboyacence.
Además de la tarima principal, el festival contaba con variedad de actividades complementarias. En el centro se agolpaban decenas de carpas en un espacio destinado por los organizadores. A mano izquierda –perspectiva del espectador del concierto– estaba la zona de comidas: cuatro puestos con distintas opciones, una fila constante para acceder, “porción personal de pizza por tan solo $7000”. Al fondo había una serie de toldos. Era la zona de curiosidades, recuerdos, bebidas etc. A su lado se encontraban en fila al menos unas veinte cabinas de baños portátiles. Canchas de fútbol y voleibol, zona de cine y de baile complementaban el panorama.
Volviendo la vista al escenario podía verse como Dr. Shenka interactuaba con el público. El juego consistía en definir cuál hemisferio de la masa humana gritaba más fuerte. Su derecha ganó. Pero el cantante decidió que los vencedores debían sumarse a los derrotados para que todos juntos despidieran la banda, que se retiró entre exclamaciones luego de casi dos horas de espectáculo. Letras con alto contenido social y de desamor. Canciones como La dosis perfecta, o La carencia, que fueron coreadas a gritos.
Cae la noche. Más frío y más música
Al caer la noche, las agrupaciones internacionales se tomaron la tarima del Jamming Festival 2013. Estuvieron precedidas por la presentación de la reconocida banda nacional Choc Quib Town. A ellos les siguió la jamaiquina Tanya Stephens, quien a pesar de la barrera idiomática logró contagiar de buena vibra al público cada vez más abrigado.
-Gracias, thank you, I love you –repetía la artista.
Complementaba esta frase con comentarios diversos. La mayoría del público se limitaba a aplaudir y silbar, también sonreían. Solo algunos asentían como para confirmar que captaban el mensaje: “I love you too”. Su soltura en el escenario, una sonrisa constante, y una voz capaz de estremecer hasta los más distantes, hicieron de la presentación de la jamaiquina una de las más memorables del festival.
La noche continuaba, el frío se hacía más hostil; pero, valga el lugar común, en el escenario subía la temperatura. Aproximadamente a las diez de la noche, una de las bandas más esperadas estremeció a cientos.
-¿Cuántos se enamoraron con estas canciones? –dijo uno de los presentadores.
La pregunta no buscaba respuesta, solo aclamaciones. Luego de cinco presentaciones en Colombia en menos de tres años, era comprensible que la banda puertoriqueña Cultura Profética se sintiera como en casa. El vocalista Willy Rodríguez solo necesitó un par de frases para compenetrarse con una multitud que los había esperado durante toda la jornada.
Algunas parejas se contagiaron del aire romántico de las canciones –el otro aire: helado, no metafísico, también ayudaba a requerir el contacto–. Los besos apasionados formaban parte del panorama del público en medio del frío nocturno. Aquí y allá, los cuerpos se acercaban, las manos se entrelazaban. Y la música al fondo.
Quizá desde la tarima los artistas podían verlo, quizá comprendían lo que la música despierta en quienes la perciben, tomaban consciencia de su poder.
Canciones de madrugada, “una chimba” de conclusión
Cerca de la media noche Cultura Profética concluyó su presentación en el Jamming Festival 2013. En lo más alto de la tarima aún ondeaban las banderas tricolores: verde, amarillo y rojo. Una porción de la masa humana se retiraba, pero solo era una tregua. El cantante de reggae y dance hall Capleton, fue aún más lejos que sus colegas mexicanos o su compatriota Tanya en asumir el lenguaje local. El jamaiquino memorizó un grito de batalla que repitió durante toda su presentación:
-¡UNA CHIMBA!
Un grito colectivo le era devuelto en cada ocasión por el público, compartían su punto de vista. Luego de más o menos hora y media de show Capleton se despidió y dio paso al invitado final de la jornada. El español Morodo sería el encargado de cerrar por lo alto la segunda edición del festival de reggae más importante de Colombia.
En esta ocasión la espera fue mayor. El sonido había respondido de manera óptima hasta el momento, y los encargados no querían que la conclusión fuera la excepción. El frío alcanzó entonces una cúspide casi intolerable, especialmente para quienes desconocían el clima capitalino. Luego de un rato retornó la música, pero Morodo no estaba.
En su lugar, su guitarrista Ras Kuko abrió la presentación saludando a los espectadores. La banda, compuesta por dos guitarras, bajo, batería, teclado, trompeta y saxofón, permanecía tocando en el escenario ante la ausencia del cantante. Este le hablaba a su público desde un lugar desconocido, les exigía una bulla más estridente para dejarse ver.
La dinámica duró algunos minutos, y aumentó la tensión. Cuando por fin el esperado apareció como por magia los gritos fueron incontenibles. Pero la alegría se convertiría en desconcierto unos momentos después. En medio de la primera canción, Más llama, las luces se apagaron y los micrófonos enmudecieron. La masa humana, sin embargo, continuó cantando hasta concluir el tema, mientras los ingenieros corrían desesperados por la tarima.
La oscuridad duró unos cinco minutos. Durante ese tiempo sobraron los silbidos reprobatorios. “Justo pasarle esto a Morodo, la tenían que cagar”. La turba enfurecida se reivindicó poco después, cuando Morodo retomó el espectáculo y les agradeció por su comprensiva actitud ante los problemas técnicos. Más música.
-Yo fumo marihuana, y mi mamá lo sabe –dijo– ¿quiénes de ustedes fuman conscientemente?
*Gritos*
-No tantos como los que levantan el porro –contestó escéptica una espectadora.
El español cantó la canción de su más reciente video: Fumo marihuana. Su mensaje se relaciona con la defensa del cantante hacia el consumo racional de la “hierba del rey”, citando a otra de sus conocidas composiciones. Sin embargo sus letras trascienden esta posición: la situación social, los abusos del poder y los prejuicios frente a los rastafari, también son temáticas recurrentes en su obra.
-Bueno, ahora sí nos debemos ir –dijo, anunciando por quinta vez su retirada–. Solo nos queda tiempo para una canción más.
¿Quiénes de ustedes quieren escuchar Rap ‘n party? –*más gritos*– ¿Quiénes quieren escuchar Divina Ciencia?
No era posible definir cuál de las dos facciones había ganado. El gesto democrático de Morodo dio por concluida una jornada cargada de música y “buena vibra”. Un festival internacional de la más alta calidad, capaz de congregar miles de personas unidas por un gusto común en un ambiente pacífico.
La letra de Divina ciencia, considerada un himno para los seguidores del reggae, fue lo último que escucharon los asistentes: “Yo no vine pa matarte, solo pa cantarte my friend (…) Yo no vine pa apuntarte, solo pa contarte que no se trata de religión, más bien se trata de amor propio y no querrás acabar en un ataúd envidiando la vida de otro”. Las luces se apagaron definitivamente, los “porros” no. Hasta el próximo año.
El día había llegado, era el turno para que Medellín celebrara los 20 años de El Amor Después Del Amor, el disco de Fito Páez que se convirtió en uno de los más importantes de su carrera, y en el más vendido de la historia del rock argentino. Pero para esta gran fiesta se tenía preparado un preámbulo muy especial, solicitado por el mismo artista rosarino: la presentación de la cantautora colombiana Andrea Echeverri como invitada para abrir su show; una artista que ha mantenido su vigencia durante 20 años (precisamente), y siempre ha sido considerada como una de las mujeres más exitosas del rock de nuestro país –sino la más exitosa-. Era el regreso de la capitalina a nuestra ciudad, luego de su visita con Aterciopelados en el concierto programado por el Congreso Iberoamericano de Cultura en 2010, donde también compartió cartel con Fito.
En la previa, algunos disfrutaban a ritmo de reggae, y otros esperábamos por un café, pero el tiempo de espera terminó y Andrea se hizo presente en el escenario. Eran las 6:40 pm y terminaba de caer la noche en la lluviosa Capital de la Montaña. Con trajes de estampado de esqueleto, un antifaz blanco y su característica guitarra llena de coloridas calcomanías iniciaba el espectáculo con Florence, un tema de su nuevo disco Ruiseñora, inspirado en la reconocida feminista Florence Thomas; luego daría paso a un par de canciones de ese mismo álbum, dedicando una de ellas a la situación social que vive Colombia en la actualidad.
“Paciencia, estamos mostrando lo nuevo. Ya vienen los clásicos”: decía Andrea frente a un sector que quería verla cantar los temas reconocidos de Aterciopelados y ya empezaba a corear sus nombres; pero les daría gusto unos minutos después con “Rompecabezas”, canción que remató con el estribillo reiterado “Muchas gracias Medallo”, mostrando así el agradecimiento al público paisa que fue testigo del show en el Orquideorama del Jardín Botánico.
Luego, sus asistentes en escenario ponían ante ella una serie de pliegos con diferentes tipos de cuerpos pintados, en los cuales ponía su rostro mientras interpretaba su reciente sencillo: “Métetelo”; con ésta y con la canción “Yo” dejaba un claro mensaje de cómo se siente consigo misma, de su personalidad única y auténtica.
Retomaba la música de Aterciopelados con “Ataque de Risa”, una de las últimas grabaciones del dúo conformado junto a Héctor Buitrago; y después de presentar a su banda y grupo de colaboradores, generaba un éxtasis entre la multitud con sus himnos “Baracunatana” y “El Estuche”, cerrando con algunos souvenirs artesanales para el público tras 55 minutos de concierto.
Terminaba así el show de bienvenida a la fiesta, Andrea hizo una tarea impecable y dejó la tarima entre aplausos y el tradicional grito de “otra, otra”. Fue su oportunidad de mostrarnos ese nuevo álbum, el tercero como solista, realizado en gran parte por ella misma y en el cual experimentó muchos sonidos, incluso reemplazando la batería por instrumentos distintos de percusión –lo cual fue muy evidente en su concierto-, y otros elementos que le ayudarían a autodenominar ese estilo como “Rock Semilla”. Y según ha manifestado en ocasiones anteriores, se ha hecho una pausa en el trabajo de Aterciopelados para concentrarse, tanto ella como Héctor, en sus propios proyectos, sin descartar un posible regreso en un par de años.
Ya todos habíamos calentado motores con la música de Andrea Echeverri y comenzaba la expectativa de cara al número central, al alma de la fiesta, que ya tenía varios puntos anotados con tan calurosa antesala.
Mueran Humanos es uno de los proyectos más interesantes que ha visto nacer la década pasada. Ellos, con tan sólo un primer LP lograron hacerse dentro del círculo alternativo con el título de banda de culto.
Tomas Nochteff y Carmen Burguess conforman este proyecto/dúo de expatriados argentinos que cansados de Buenos Aires decidieron emprender rumbo hacia Europa; en primera instancia a Barcelona y luego definitivamente a Berlín. Berlín resultó para ellos una plataforma en donde pudieron dar a luz a ese sonido abrasivo que como pesadilla comenzó a tomar una forma vibrante y rotunda; “allí tomaron la electrónica como base, entiéndase como principio y no como forma canónica” ya que ellos prefirieron, más bien, ser artífices de su camino, lo que dio como resultado un sonido turbio y amplio que viaja a través de escombros y fragmentos para llegar a un límite desconocido.
Los Mueran Humanos, libertarios por naturaleza, no pueden catalogarse simplemente como una banda de rock, ya que divergen de este concepto y se apegan más a ser un proyecto de arte a todos los efectos. Esta banda que bebe de Suicide y de Throbbing Gristle no se queda apegada fielmente a las influencias pues son expertos enfáticos del aturdimiento, de una idea nueva y helada que se yergue sobre las cenizas de la actual fabricación musical con sintetizadores.
Estos porteños con un enfoque oscuro, sombrío y mínimalista, son ahora visionarios y creadores; han conseguido llevar su proyecto más allá, se han sumergido completamente en el arte como concepto o filosofía y han logrado entregar a su creciente público un imaginario bien definido con una de las visiones distópicas más originales y sinceras de estos últimos años. Ejemplo claro de ello es el trabajo de Carmen Burguess, artista plástica especializada en macabros collages que ostentan una visión malsana y lasciva, un juego estético cadencioso, alucinado, lento y opresivo que da cuenta de una sencillez que es a su vez compleja e inequívoca.
Mueran Humanos, incisivos en su propia dirección y fuertemente cohesivos vendrán a mostrarnos un proyecto que ha ido volucionando lentamente desde lo abstracto hasta algo más estructurado; en donde la improvisación y los elementos experimentales son siempre el resultado esperado. Ellos, diferentes a todo lo que hemos visto, vendrán a Colombia a darnos literalmente una bofetada que difícilmente podremos olvidar.
Para terminar queremos darles una idea acerca de la trayectoria de esta banda que, aunque joven, ya cuenta con un recorrido bastante importante en donde suman giras por: Estados Unidos, Italia, Rusia, Francia, Polonia, entre otros… y es precisamente en estas giras, donde se han hecho con una excelente reputación de banda en vivo.
Se acercaba el final. Luego de dos días llenos de música, multitudes y pantano, la novena versión del Festival Internacional Altavoz tenía las horas contadas. Durante la última jornada predominaron el ska, el reggae y el hip hop, aunque no faltaron alternativas distintas a estos géneros, capaces de brindar nuevos matices al cierre del evento.
A las tres y siete minutos de la tarde, como era previsible, llovía. Miranda & la Soul Band se encontraba en el escenario ante un escaso público que se las arreglaba para permanecer enérgico en medio del aguacero. La agrupación destacó tanto por su propuesta musical, la cual integraba elementos del jazz con rock y un estilo propio del soul, como por la calidad de su vocalista. Una mujer que con su presencia en la tarima brindó un espectáculo que vinculó a los pocos que se decidían a mojarse.
Después de una pausa que dio tiempo a que se apaciguara la lluvia, Calavera y la Popular Independiente inició su presentación con un sonido muy particular, que buscaba reivindicar el folclor antioqueño enriqueciéndolo con instrumentación característica del rock. Poco a poco el número de asistentes incrementaba, motivados por el efímero cambio del clima.
Sin embargo, su recepción ante la banda en cuestión fue un tanto confusa, pues contrastaban los que disfrutaban de una alternativa inusual para este tipo de eventos con aquellos que la rechazaban y la calificaban de ridícula o simplemente fuera de lugar.
-Esa gente debería irse a tocar a un pueblo y hacerse famosos – Comentaba una madre desde la distancia, mientras observaba la transmisión por televisión.
-¿¡Quién almorzó frijoles hoy!? – Preguntaba a su vez Teo “Calavera” Isaza desde la tarima.
Posteriormente, cerca de las cinco de la tarde, el ska llegó al Altavoz, seguido de una multitud que rápidamente transformó el casi desolado panorama de hacía algunas horas. Kukos Band puso a bailar a la masa humana que comenzaba a formarse.
Tito Agudelo, vocalista y trompetista de la agrupación, salió con vendas en una de sus manos, producto de un accidente sufrido una semana antes del concierto; sin embargo, este no fue impedimento para que se conectara con el público y, aunque limitado a nivel técnico, brindara un espectáculo de gran calidad.
Minutos más tarde, en el mismo momento en que La Furruska dio inicio a su show en el escenario internacional; no muy lejos de allí, a unas dos cuadras; Unity Love, una agrupación de reggae clasificada para la neófita “tarima alterna”, se presentaba ante unas cuantas decenas de personas, con condiciones de sonido cuestionables y una pantalla gigante a su lado transmitiendo (entrecortadamente) lo que acontecía en el escenario principal.
-Esto no es una oportunidad que nos da el festival, esto es producto de nuestro trabajo – concluyó el baterista, de nombre desconocido, al finalizar su presentación.
A Unity Love le siguió el dj Vélez, encargado de cerrar por esta versión del festival el tablado secundario, olvidado…El público no pasaba de veinticinco espectadores, dispersos a lo largo y ancho del espacio destinado para su ubicación y rebosante de olor a marihuana; espacio que, por lo demás, resultaba mucho más limpio y agradable que el que podía apreciarse cerca de allí, donde ya sonaba Tarmac, ante una multitud de bailarines empantanados.
Con la caída de la noche, pasó por la tarima principal Natural Selection, gracias a un nuevo intercambio con Rock al Parque. Posteriormente la tendencia ska-reggae prevaleciente hasta el momento se vio modificada con la llegada del rapero Mc k-no y La FM Hip Hop, quienes atrajeron un público distinto al que se había observado a lo largo de los días en el festival.
La conclusión de la jornada y, por lo tanto, del Altavoz de este año, estuvo a cargo de Alcolyricoz y Movimiento Original.
Los primeros: una agrupación local, nacida en la comuna cuatro y representante del movimiento hip hop a nivel internacional; cuya puesta en escena, acople, originalidad e interacción constante con el público hicieron de su presentación un espectáculo muy cercano y emotivo, capaz de vincular incluso a los más distantes (tanto musical como espacialmente).
Los segundos: invitados internacionales de la jornada, provenientes de Chile y caracterizados por un estilo que mezcla el hip hop con sonidos propios del reggae. Movimiento Original culminó por lo alto el Festival Internacional Altavoz 2012, una versión novedosa, colmada de diversidad y lluvia, que de seguro marcará la pauta para el desarrollo del evento durante los próximos años.
Por Juan Manuel Flórez
@juanmaexos
Se acercaba el final. Luego de dos días llenos de música, multitudes y pantano, la novena versión del Festival Internacional Altavoz tenía las horas contadas. Durante la última jornada predominaron el ska, el reggae y el hip hop, aunque no faltaron alternativas distintas a estos géneros, capaces de brindar nuevos matices al cierre del evento.
A las tres y siete minutos de la tarde, como era previsible, llovía. Miranda & la Soul Band se encontraba en el escenario ante un escaso público que se las arreglaba para permanecer enérgico en medio del aguacero. La agrupación destacó tanto por su propuesta musical, la cual integraba elementos del jazz con rock y un estilo propio del soul, como por la calidad de su vocalista. Una mujer que con su presencia en la tarima brindó un espectáculo que vinculó a los pocos que se decidían a mojarse.
Después de una pausa que dio tiempo a que se apaciguara la lluvia, Calavera y la Popular Independiente inició su presentación con un sonido muy particular, que buscaba reivindicar el folclor antioqueño enriqueciéndolo con instrumentación característica del rock. Poco a poco el número de asistentes incrementaba, motivados por el efímero cambio del clima.
Sin embargo, su recepción ante la banda en cuestión fue un tanto confusa, pues contrastaban los que disfrutaban de una alternativa inusual para este tipo de eventos con aquellos que la rechazaban y la calificaban de ridícula o simplemente fuera de lugar.
-Esa gente debería irse a tocar a un pueblo y hacerse famosos – Comentaba una madre desde la distancia, mientras observaba la transmisión por televisión.
-¿¡Quién almorzó frijoles hoy!? – Preguntaba a su vez Teo “Calavera” Isaza desde la tarima.
Posteriormente, cerca de las cinco de la tarde, el ska llegó al Altavoz, seguido de una multitud que rápidamente transformó el casi desolado panorama de hacía algunas horas. Kukos Band puso a bailar a la masa humana que comenzaba a formarse.
Tito Agudelo, vocalista y trompetista de la agrupación, salió con vendas en una de sus manos, producto de un accidente sufrido una semana antes del concierto; sin embargo, este no fue impedimento para que se conectara con el público y, aunque limitado a nivel técnico, brindara un espectáculo de gran calidad.
Minutos más tarde, en el mismo momento en que La Furruska dio inicio a su show en el escenario internacional; no muy lejos de allí, a unas dos cuadras; Unity Love, una agrupación de reggae clasificada para la neófita “tarima alterna”, se presentaba ante unas cuantas decenas de personas, con condiciones de sonido cuestionables y una pantalla gigante a su lado transmitiendo (entrecortadamente) lo que acontecía en el escenario principal.
-Esto no es una oportunidad que nos da el festival, esto es producto de nuestro trabajo – concluyó el baterista, de nombre desconocido, al finalizar su presentación.
A Unity Love le siguió el dj Vélez, encargado de cerrar por esta versión del festival el tablado secundario, olvidado…El público no pasaba de veinticinco espectadores, dispersos a lo largo y ancho del espacio destinado para su ubicación y rebosante de olor a marihuana; espacio que, por lo demás, resultaba mucho más limpio y agradable que el que podía apreciarse cerca de allí, donde ya sonaba Tarmac, ante una multitud de bailarines empantanados.
Con la caída de la noche, pasó por la tarima principal Natural Selection, gracias a un nuevo intercambio con Rock al Parque. Posteriormente la tendencia ska-reggae prevaleciente hasta el momento se vio modificada con la llegada del rapero Mc k-no y La FM Hip Hop, quienes atrajeron un público distinto al que se había observado a lo largo de los días en el festival.
La conclusión de la jornada y, por lo tanto, del Altavoz de este año, estuvo a cargo de Alcolyricoz y Movimiento Original.
Los primeros: una agrupación local, nacida en la comuna cuatro y representante del movimiento hip hop a nivel internacional; cuya puesta en escena, acople, originalidad e interacción constante con el público hicieron de su presentación un espectáculo muy cercano y emotivo, capaz de vincular incluso a los más distantes (tanto musical como espacialmente).
Los segundos: invitados internacionales de la jornada, provenientes de Chile y caracterizados por un estilo que mezcla el hip hop con sonidos propios del reggae. Movimiento Original culminó por lo alto el Festival Internacional Altavoz 2012, una versión novedosa, colmada de diversidad y lluvia, que de seguro marcará la pauta para el desarrollo del evento durante los próximos años.
Concluido el primer día de Altavoz, las expectativas en cuanto a la organización del evento y a la presentación de las bandas comienzan a apaciguarse. La tarde-noche del sábado estuvo acompañada por lluvias intermitentes, que condicionaron el desarrollo del evento e incluso la respuesta del público.
Ya pasado el mediodía, cuando el panorama relativamente despejado no presagiaba aún el aguacero posterior, Dead Jessika inauguró el escenario principal de la novena versión del Festival Altavoz. La banda local, con una propuesta electro-rock, encendió el ánimo entre el poco público que se encontraba puntual para la cita y algunas de las personas que recién llegaban.
A continuación subió al escenario Tr3sDeCorazón, agrupación ampliamente reconocida a nivel local y cuya clasificación este año como banda fuera de concurso había generado controversia entre algunos de sus detractores. A pesar de las disputas al respecto y las dudas en torno a la hora y el día asignados a su presentación, la banda evidenció su buen nivel con un concierto cargado de energía y cercanía con el público.
Además, contó con la presencia de importantes invitados del rock internacional, específicamente de argentina. Ciro Pertusi, ex-integrante de Ataque 77, y el “Mosca”, vocalista de Dos Minutos, le dieron un valor agregado a la presentación de la banda paisa. En palabras del mismo Pertusi en el escenario, el concierto demostró la “unión de una banda con su gente” en un día en el que había una mayoría de metaleros entre los espectadores.
Eran más o menos las tres y media de la tarde cuando la lluvia, que ya amenazaba desde hacía unos minutos, llegó al Festival Altavoz. Pasaron por la tarima La Tumbaga y luego KuzaXué, ambas presentaciones tuvieron condiciones climáticas que, sin ser completamente desfavorables, le dieron vuelta al panorama que hasta ahora mostraba el evento.
A partir de este punto, el Metal se apoderó definitivamente del escenario durante el resto de la jornada. Este cambio de género se vio intensificado con la presentación de No Raza y de Posguerra, cuando ya mermaba la lluvia y los espectadores se animaban a poguear en medio el pantano, empapados, sucios y conectados con la música.
Después de 5 años, Posguerra volvía al Altavoz como banda invitada y daba cuenta de su categoría con un espectáculo de gran calidad. El manejo de las luces, la puesta en escena, la indumentaria y la respuesta de la gente, fueron solo algunos de los aspectos a favor de su participación, sin contar con sus letras, las cuales vincularon a los espectadores por su alto contenido social.
Pasadas las seis de la tarde y ante un público expectante, hicieron su aparición unos de los invitados nacionales de más trayectoria. Kronos, la agrupación caleña de heavy metal, le inyectó un contraste de género a la tarde. Del gutural de Posguerra y No Raza, se pasó a los altos tonos que, en la voz de Bryan Díaz, pusieron a cantar y a volear cabeza a una masa humana que cada vez se hacía más numerosa.
El frío dominaba el ambiente. Una llovizna tímida, los charcos y la ropa mojada, eran los vestigios de la tormenta que hace unas horas había acompañado a las bandas en tarima. A Kronos le siguieron Threat y Terra Sur, estos últimos tuvieron leves problema técnicos cuando el micrófono falló en medio de una de sus canciones; sin embargo, Francisco Murillo no se detuvo y, con un canto mudo, levantó la emoción del público el cual lo vitoreó enérgicamente.
Las horas pasaban y, ante el expectante panorama, Agressor y Daycore le sumaron energía al ya entusiasmado y empapado público. La tensión crecía a cada momento, pues se acercaba la presentación de la banda internacional de la noche: Behemoth. Los polacos dieron una rueda de prensa anterior al concierto en la que se trataron temas como el estado de salud del vocalista Adam Darski, el cual fue hospitalizado en 2010 por leucemia y las tendencias anti-cristianas de la agrupación.
Un cambio inesperado en el cronograma adelantó su salida al escenario y en el momento en que fueron anunciados el público se estremeció y gritó ansioso. No obstante, y a diferencia de los músicos que se habían presentado a lo largo del día, los europeos se tomaron bastante tiempo antes de comenzar el espectáculo, pues los ajustes de sonido y luces se realizaron minuciosamente.
Los espectadores aguardaban inquietos. Cada tanto, un roddy subía al escenario y probaba los micrófonos. Al hablar por estos lo hacía en su idioma lo cual generaba mucha curiosidad entre el público, que se entretenía con las más nimias acciones debido a la ansiedad en la que se hallaba sumido.
- ¡La tuya! Este tipo nos insulta y nosotros no nos damos ni cuenta – decía una muchacha joven.
- ¡“Indios tercermundistas”! – traducía empíricamente otro espectador, ante una nueva intervención del ayudante por el micrófono.
Finalmente la espera llegó a su fin, las luces se apagaron completamente y los tan esperados músicos hicieron su aparición. Tanto su indumentaria como su puesta en escena obnubilaron inmediatamente a los espectadores. Estos coreaban el nombre de la banda y las letras de las canciones y, a pesar de que sonaron saturados y uno de los bafles presentaba problemas, los extranjeros brindaron un show impresionante y cargado de emoción que se extendió durante cerca de hora y media.
A la media noche concluyó Behemoth y la masa humana comenzó a dispersarse. El cambio en el cronograma afectó negativamente a Witchtrap, una reconocida banda de trash metal en la escena local que no contó con suficiente público. Un power trío poderoso y contundente que cerró por lo alto la primera jornada del Festival Altavoz 2012.
En síntesis, la celebración de los 30 años del Metal en Medellín estuvo marcada por grandes presentaciones, algunas contradicciones de género, invitados internacionales de gran calibre y una respuesta positiva por parte de los asistentes, quienes no hicieron caso de la constante lluvia y mantuvieron la buena energía a lo largo del día.
Zoé es considerada la banda de rock latinoamericano más grande de la actualidad, recogiendo el legado de grupos emblemáticos como Caifanes y Soda Estéreo.
- Estarán en concierto el 8 de septiembre. Polideportivo Sur de Envigado.
- Las boletas se pueden conseguir en www.tuboleta.com
- Con ellos: Carla Morrison, la revelación del pop alternativo mexicano
León Larregui y la banda fundamental del nuevo rock latinoamericano se dará un gran paseo por España, Centro y Sur América. Sus únicas fechas en concierto de 2012 servirán para recorrer extensamente un pasado lleno de riesgos y éxitos. Después solo quedará encarar el futuro: una nueva temporada de estudio, para grabar su próximo –y definitivo- gran álbum de larga duración, es lo que les espera.
La nueva banda sonora de la Vía Láctea. Eso es Zoé, un quinteto que desde México definió para todo el universo un nuevo escalón generacional del rock latinoamericano. Con su oscura estética de incógnita y sus taciturnos himnos de estadio (“Poli”, “Dead”, “Soñé”, “Labios Rotos”, “Nada”) León Larregui lleva casi quince años comandando con mística y dolor esta nave sónica que está destinada –como los Soda Estéreo, Caifanes o los Héroes del Silencio de su momento– a navegar sobre planetas nunca antes conquistados por música hispanoparlante… ni por nadie más.
No sorprende entonces que la década pasada viera a estos hijos de Cuernavaca migrar de su introvertido estatus como banda de culto independiente a la de suceso discográfico intercontinental, justo durante la peor crisis en la historia de la industria musical. Su viajes musicales, a menudo llenos de revelaciones psicodélicas, introspecciones astrales y energías claroscuras, han dejado antecedentes en estudio absolutamente trascendentales como “Memo Rex Commander y el Corazón Atómico de la Vía Láctea” de 2006 y “Reptilectric” de 2008. En 2010 el quinteto tomó un nuevo aliento que tituló “Música de Fondo”, aquel proyecto con grandes colaboraciones –que el mundo conoció primero a través del canal MTV como un episodio de la serie Unplugged y su disco consecuente que ya cuenta con estatus multi platino– se materializó también como una gira de conciertos en la que Zoé logró poner a Latinoamérica bajo sus pies utilizando formato íntimo, acústico y excéntrico (la puesta en escena incluyó instrumentos de siglos atrás como el vibráfono y la espineta, también recursos poco usuales en el rock como maletas, sillas, una máquina de escribir o una jaula de pájaros). Un nuevo sencillo, “Energía”, apareció a comienzos de 2012 con intensiones altruistas y una resonancia social cósmica, que apeló en el mundo entero por las victimas de la violencia en México.
Se dice que Zoé llevó nuestro rock a la estratósfera para salvarlo de los lugares comunes de la música popular terrícola. También que ahora su futuro les pertenece como una constelación propia. El próximo año aparecerá una nueva y definitiva pieza en estudio, un documento que logrará inmortalizar todo esto una vez más a manera de colisión sonora. Pero, justo antes, los veteranos de mil viajes darán una vuelta más por España, Centro y Sur América. Estos shows exclusivos, los únicos que darán en 2012, se encargarán de poner en perspectiva toda una carrera de grandes hitos. Con un set list extenso, que recorrerá como nunca antes los corredores de la emoción y la memoria, un universo de seguidores (o, mejor, Rocanlovers como les gusta que les llamen) podrá celebrar junto a Zoé la experiencia definitiva del espacio en la Tierra. ¿Todos abordo?
Datos del concierto: sábado 8 de septiembre. Lugar: Polideportivo Sur de Envigado. 8:00p.m.
Otro día de rock al parque y al entrar al parque Simón Bolívar las expectativas crecían, tanto como el sonido del bombo que retumbaba en el pecho mientras se esperaba la fila. Este era un día particular, lleno de bandas buenas, de nuevos sonidos y de diversidad.
Al ingresar al emblemático y asustador escenario Plaza, ya sonaba Ras Jahonnan y Natural Selection; una banda de nueve integrantes que con la base del instrumental del reggae, más saxofón, percusión menor y una bandera ondeándose con los colores rastafary, interpretaba canciones a la libertad, naturaleza y revolución. Su reggae cadencioso y bien interpretado, era un motivo más para que el humo subiera en el segundo día de festival.
Desde Costa Rica vendrían Las Robertas, una banda de indie rock que con sonidos de vanguardia y voces dulces al unísono, pusieron a pogear al público asistente al escenario Panamerika. Su actitud fue tímida . Lograron sonar bien pero no dieron un gran show; se les veía nerviosas a pesar de la respuesta curiosa de gran cantidad de punks.
Era el turno del Punk visual post nuclear de Resina Lalá, que propone el fin del mundo en cada concierto. Los Resina salieron seguros, vestidos con plástico, observando la buena cantidad de público que permanecía en el escenario Panamerika. Su show fue impactante, enérgico, bailable, sudoroso. Su sonido, sin duda alguna se diferencia de miles de bandas de Colombia, ellos oxigenan la escena musical colombiana.
Fotografía por Susana Mejía
Llegaría uno de los momentos más esperados en todo este fin de semana de música. A solo unos pasos veríamos un trio de músicos que viajó muchos kilómetros desde la ciudad de Nueva York, para ambientar un atardecer hermoso en compañía de la psicodelia y la atmosfera de su música. En escenario Blonde Redhead. Una de las agrupaciones especiales de este Rock Al Parque, uno de los sueños cumplidos de la vida.
Su show fue tranquilo, sereno y de poco contacto con el público. La música se encargó de todo. Los sonidos agudos fueron un común denominador al igual que el uso apropiado del ruido, el ambiente y los silencios. Este trio veterano podía pasar fácilmente de lo sutil y atmosférico, al rock crudo y ruidoso de los inolvidables años 90. Una batería de buen ponche y tiempo, sumado a una Gibson tocada con sutileza, y a una voz prodigiosa y bien usada, ambientaron lo que sería un concierto inolvidable, donde los sonidos solo perdurarán en el corazón.
Fotografía por Susana Mejía
El Reggae fiestero de Dub Incorporation llegó desde Francia para poner a bailar a un sinnúmero de personas que hacían presencia en el Plaza. Toda una fiesta alrededor de diferentes estilos del reggae.
El contacto con el público fue permanente, el sonido e interpretación de sus músicos excepcional. Sin hablar de un extenso recorrido por la música negra que prepararía a los espectadores para lo que sería la fiesta de Sistema Solar.
Desde este lugar y caminando solo unos pasos se llega al escenario Bio. Allá estaría listo Saul Williams, uno de los músicos más neuróticos en escena que nos daría una buena dosis de poesía, hip hop, reggae, punk, dub y otro montón de locuras. La voz de Saul acompañada de Maquinas y una batería, harían que los movimientos de este negro causaran más efecto, que la locura se adueñara del ambiente, que la música tomara otra dimensión. Grande Saul.
Regresando por el mismo camino, pasando por la zona de prensa, se verían caminar siete personajes de pintas caribeñas, con afros y actitud contagiosa. Subieron las escalinatas del escenario Plaza. Ellos empezarían gritando “la cuestión es ser feliz”, estaríamos a pocos segundos de ver y escuchar música que hechiza. En escenario Sistema Solar.
El escenario estaba lleno de color, saltos, gritos, sonrisas; todo esto se percibía con solo subir la mirada. No hubo pies ni cabezas quietas, literalmente el Simón Bolívar tembló al son de champeta, bullerengue, cumbia y hip hop. Las canciones sonaron, incluso algunas nuevas, su música siguió la intención social que reflejaron sus comentarios. La magia y hechizo que brindaron inicialmente, se mantuvo hasta el final.
Los labios secos, el frío con una luna resplandeciente, acompañó la salida de otro día de feliz festival.
Luego de un largo y desorganizado proceso de acreditación, estamos acá. En el Parque Simón Bolívar de la fría ciudad de Bogotá, para vivir uno de los festivales de rock gratuitos más grandes de Latinoamérica.
Tres escenarios(Plaza, Bio, Panamerika Redbull) distribuidos a lo largo de este parque, hacen de este festival una verdadera experiencia de convivencia, tolerancia y vida con la música.
Hoy 30 de Junio, empezó el Festival Rock Al Parque y con él, llegó el cuero, los cabellos largos, los tatuajes, los sonidos profundos, desgarrados y la rudeza en el escenario. El Metal y Hardcore son los géneros que viven en este día de Festival.
La agrupación Cambio de Frente hizo su aparición en el mítico escenario plaza, que apenas estaba por la mitad de su asistencia. Su sonido fuerte impactó a quienes de lejos o cerca, veían la presentación de esta agrupación. La voz potente y desgarrada del vocalista que incitó al pogo, se configuraba como una buena aliada de las guitarras virtuosas, y los beats rápidos que salían de la batería. Su presentación entrada la tarde, auguraba una buena noche de puro metal.
Más tarde en el escenario Panamerika, se escucharían los promocionales de espera para el cambio de banda, mientras guitarras se afinaban y se ecualizaban voces y bajos. Era el turno de subir al escenario para Legacy of the Fallen, quienes después de una larga prueba de sonido, empezaron su presentación con un sampler bailable al que le imprimieron su estilo hardcore. Su música hizo levantar el polvo al son del mosh que crearon sus fanáticos. La propiedad en el escenario era notable.
La noche llegó y las máquinas, el maquillaje, las garras, la puesta en escena, la rabia, se habían apropiado del escenario Bio. Dos bajos, una guitarra y batería, los samplers y todo un manojo de experiencia, hacían de la presentación de Koyi K Utho, una de las más esperadas. A la banda se le notan los años, la experiencia y sobretodo el ensayo, su sonido futurista permeó con energía a los seguidores de todas las ciudades de Colombia.
Era el turno para el metal hecho en tierras antioqueñas. Daycore demostró en el escenario más grande de todo el festival, porque se ha ganado un lugar importante en la escena metalera de Medellín. La contundencia de su sonido y de la voz, fue el común denominador en su show, el público respondió como todo artista desea. La confianza en la interpretación y el talento de sus integrantes se dejó ver corridas las 6 de la tarde. Ellos a pesar de estar en un escenario supremamente grande, se movieron con propiedad, no se dejaron tragar por la exigencia de tocar en uno de los festivales más grandes e importantes de toda Latinoamérica.
Fotografía Susana Mejía
Caída la noche, el escenario Panamerika se llenaba de sonidos no solo de hardcore, sino también de la intención y cadencia del hip hop. La agrupación Compromiso 5-4 fue coreada y bailada a un escenario a medio llenar. La interpretación y el ensamble de los dos géneros, hizo que el público alzara sus brazos y vibrara viviendo otro momento de energía con la música en la noche capitalina.
Desde Brasil, llegó Krisiun para poner a volear mecha a los metaleros asistentes al festival. Su brutal death, demostró la importancia del metal suramericano y le cumplió a más de un personaje el sueño de verlos en vivo. Un sonido constante de metralla generado por los dos bombos en la batería, fue la constante en el frenético show, que ofrecieron tres personajes históricos en el metal, que por su sonido en el escenario, parecían cinco. El rostro de muchos metaleros al finalizar, fue de felicidad.
Inquisition es una banda que indudablemente impacta. Su aparición en el escenario plaza era esperada, desde Estados Unidos llegaron para compartir la esencia del black metal; una guitarra y una batería fueron los instrumentos artífices de un concierto inolvidable. Los puños arriba, mientras a lo lejos se veía el Simón Bolívar lleno.
Estas son algunas de las bandas que pasaron por los tres escenarios de Rock al Parque. Muchas más bandas e historias se vivieron en este día de sonidos duros, mañana al despertar sabremos que muchas otras vendrán. Así fue el primer día de Rock al parque 2012.
La segunda edición de La Batalla de las bandas de Videmia Audiovisual y Nuestro Bar ha culminado. Ya tenemos los 4 ganadores de este proceso que convocó a más de 100 bandas de todos los lugares de la ciudad.
Música Somos habló con los ganadores e indagó sobre su futuro, sus proyectos y la consolidación de su música en la ciudad y el país.