Foto por Yojan Valencia
Por Pedro Madrid Urrea
pedro@musicasomos.net
“A mí me gustaría que a un abogado le dijeran: doctor, venga y atiende este caso, no hay plata pero ayuda a promocionarse y darse a conocer, antes agradezca el espacio y la oportunidad. O a un médico, arquitecto o ingeniero…
Hay gente que piensa que la Música no es una profesión, sino, un hobbie y que todos los músicos son ricos, no comen ni pagan servicios…
Si eres Músico o amas la Música cópialo y pégalo en todos lados”
Ese mensaje ha estado girando por las principales redes sociales (Facebook, Twitter) y está generando una cadena de comentarios y de apoyo de todo el público, músicos y no músicos.
Este asunto del pago a los músicos es demasiado espinoso, ya que hay posiciones encontradas, intereses de por medio y una falta total de fraternidad de los mismos músicos por exigir mejores condiciones al medio.
Es obvio y claro lo que el mensaje expresa, en este mundo ningún profesional hace las cosas de gratis, todos estamos buscando una compensación, pero a los músicos nos quieren vender una idea de “promoción” y de “apoyo” que realmente es una forma bonita de decir “no tenemos plata para pagarte, pero aún así queremos que toques”, porque los productores y empresarios de los eventos son muy hábiles para conseguir patrocinios y para reducir presupuestos, pero a la hora de pagarle a los músicos siempre buscan cualquier alternativa para que eso no se dé.
Como había pasado cuando estábamos ad portas de la “Fiesta de la Música”, todos los músicos empezamos a dar nuestros puntos a favor y en contra y se desarrollo una polémica y una discusión muy interesante, cosa que debemos empezar a hacer en temas como estos, ya que lo que necesitamos es tener un consenso y una única opinión (hablando de música independiente), porque empezar una cruzada por la “profesionalización” de los músicos locales es muy compleja, empezando por el público fiel, a quienes hay que persuadir mucho para que compren un disco o que paguen una entrada de diez mil pesos que en realidad lo único que hace es pagar los gastos de logística, sonido, backline y finalmente no queda ni un 40% para las bandas.
Espinoso como sea este asunto es algo que tenemos que hacer, y aunque no sepamos cómo empezar o veamos que es una labor muy complicada es algo que no da espera, porque hay que culturizar el medio, la escena, los espectadores y los mismos artistas, quienes en muchas ocasiones se dejan deslumbrar por esos avisos y esas promesas de promoción y publicidad y al final lo único que hacen es regalar su trabajo y su tiempo para el lucro de otra persona.
La reflexión y enseñanza que nos queda de todo es que debemos tener una verdadera fraternidad entre músicos y debemos entender que la profesionalización depende también de los músicos y que si no empezamos ya a luchar por eso nunca vamos a llegar a “ningún Pereira”, como se dice vulgarmente.









