
Por Maria Alunada
Cuando a uno le dicen que un hombre que nació en 1913, lease: milnovecientostrece, ha muerto, a uno le causa curiosidad la noticia, porque en el fondo no debería ser noticia. Es natural que alguien con 97 años de edad se muera, sobre todo con tantas cosas horribles que pasan en este mundo. El 22 de marzo estaba escuchando una emisora nacional cuando dieron precisamente esa noticia: Pinetop Perkins, a la edad de 97 años, murió de un ataque al corazón en Austin, Texas.
¿Y quién era Pinetop Perkins? ¿Por qué los músicos y disk jockeys locales están dando la noticia de su muerte con tanta tristeza? Seguí escuchando y lo que vino a continuación fueron unas notas melancólicas de Blues, un piano que sonaba a 1950, unas melodías que dieron inicio al Rock’n Roll. El hombre que se murió, Pinetop Perkins, fue uno de los últimos grandes Bluesman del Misisipi, el pianista de blues que tocó con Muddy Waters, Sonny Boy Williamson y Robert Nighthawk.
La historia reciente de Perkins incluye el hecho de ser el músico con más edad en recibir un Grammy. El pasado mes de febrero fue galardonado con el premio a ”Mejor álbum de blues tradicional”, por su producción Joined at the Hip (2010), junto a Willie ‘Big Eyes’ Smith, un antiguo compañero de la banda de Muddy Waters, a la que perteneció durante la década del setenta.
En Misisipi, antes de finalizar la década de los treinta, le enseñó los rudimentos del teclado a Ike Turner, un auténtico pionero del Rock’n Roll, según cuenta Manolo Bellón.
En 1969 se unión a la banda de Muddy Waters reemplazando a Otis Spann, legendario pianista del grupo. En esa época, “Big Eyes” Smith estaba encargado de la batería. Tiempo después, en 1980, Perkins y Smith, formaron The Legendary Blues Band y en 1988 hizo su debout en solitario, a la edad de 75 años, con su disco After Hours.
Perkins grabó en 2008 Pinetop Perkins and Friends que contó las colaboraciones de Eric Clapton y BBKing. Y en junio de 2010, grabó junto Smith, Joined at the Hip, disco por el que recibió el Grammy, con melodías tan evocadoras del tradicional sonido del blues de Chicago.
Este pianista se erigió como un fiel representante del boogie-woogie, un estilo del sur de Estados Unidos, ”de ritmo bailable y melodías sencillas y repetitivas, el boogie-woogie de Perkins ofrecía buenas vibraciones al oyente”. (Blog de Fernando Navarro en Elpais.com).
Algunas notas encontradas en internet sobre su vida dicen que nació en Belzoni, Mississippi, y que representaba la mitología del blues en su propia existencia. “Hijo de padres separados, estudió apenas tres años en la escuela, trabajó en los campos de algodón de niño y se crió en un ambiente extremadamente rural donde el mayor mérito consistía en saber ganarse un cigarrillo cada día mientras se salía adelante. El tabaco y el alcohol, tan presentes en la imaginería del blues, fueron parte de su vida hasta el punto que Perkins reconoció que empezó a fumar a los nueve años y dejó de beber pasados los ochenta. Entre una cosa y otra, aprendió a tocar la guitarra, pero se pasó a las teclas después de que un hombre le hiriese con un cuchillo la mano izquierda durante una actuación en un bar”, (blog de Elpais.com).
El legendario pianista tenía 20 actuaciones programadas para este año.
Estas son algunas cintas donde puede conocerse un poco de la vida y la maestría de Perkins.
- Documental Piano Blues dirigida por Clint Eastwood, de la serie The Blues, de Martin Scorsese.
- Documental biográfico Born in the Honey, de Peter Carlson, que incluye un DVD con una grabación inédita en estudio.
- En el famoso concierto de despedida de The Band, The Last Watlz (El último vals), en 1976, cuando Waters acompaña a la banda en el escenario.
- En 1980 hizo un cameo en la legendaria película de Blues Brothers, donde se le podía ver en la calle discutiendo con John Lee Hooker sobre quién había escrito Boom,boom.
Y como nos gusta esculcar en el pasado musical, acá están algunas canciones de Pinetop Perkins, para que lo recuerden si lo conocían o lo conozcan con sus mejores melodías.
Recomendamos, por supuesto, que inviertan en su último disco, Joined at the Hip, una joya sonora que vale la pena conservar en físico. Musica Somos ¡Todos!





