Por Lois Madrid
Con algunas fallas técnicas, el coliseo de la UPB fue el espacio para la presentación de Andrés Calamaro.
Medellín, por segunda vez, vio a Calamaro en tarima. El artista Argentino se presentó el pasado miércoles siete de julio en el coliseo de la UPB (Universidad Pontificia Bolivariana), dando un concierto que dejó un sabor agridulce entre los asistentes: Por un lado, una insatisfacción por la mala recepción acústica del lugar, que daba un sonido estridente de guitarras y opacó en la voz de Andrés – los gritos de los presentes pedían una mejora en el sonido, pero esta nunca llegó – por otro lado, la alegría de ver a un ídolo en escena vale más que cualquier inconveniente, pues pese a los reproches del público por el sonido, el lugar y el precio de las boletas, el frenesí se vivió en el coliseo.
Andrés salió a las ocho de la noche tocando las canciones de su último álbum, “On The Rock”, las cuales fueron seguidas por pocos. Pasadas las nueve de la noche, con una cálida presentación, apareció en tarima Juanes. Luego de abrazos, aplausos, gritos y emoción total, ambos artistas interpretaron el tango ‘Mano a mano’, el cual culminó con la desaparición del escenario del cantante paisa.
El espectáculo continuó con canciones como ‘Tuyo siempre’, ‘Alta suciedad’ y ‘El salmón’, que encendieron la energía del público. El fervor presenciado en los canticos, acabó con la disputa de la intranquilidad que se presenciaba al principio del evento.
Andrés se despidió y desapareció, mientras la gente seguía en sus asientos gritando “olé olé olé olé, Andés, Andrés”. Pronto, el argentino, volvió a escena y siguió adelante con el show. La nueva sorpresa de la noche, fue el regreso de Juanes a tarima, quien participó en la interpretación de “Estadio azteca”, logrando así, el éxtasis total en el público.
‘Mi enfermedad’, ‘Paloma’ y ‘Crímenes perfectos’ no podían faltar, canciones que contribuyeron con el espectáculo, al igual que los covers interpretados como ‘no woman no cry’ de Bob Marley.
Por segunda vez, Andrés se despidió y desapareció entre aplausos y coros, y los presentes, al ver que las luces del coliseo se encendían, comenzaron a movilizarse. Pero hubo una tercera sorpresa, no esperada, que fue la vuelta al escenario de Calamaro y Juanes, quienes cerraron con ‘Estadio azteca’, canción que tocaron por segunda vez en la noche y acabó con un espectáculo que tenía frenéticos a los fanáticos.
Esta vez, sí fue la última despedida. Las luces se encendieron mientras las sonrisas y las ilusiones se estremecían por cada uno de los individuos que salían del coliseo.
Calamaro sigue siendo un ídolo, aunque los reproches son muchos y muy evidentes, pues sus únicas dos actuaciones en Medellín no han sido de lo mejor, ya que los escenarios y la preparación para un evento que logra tantas expectativas no han dado la talla. Sólo se espera que exista una próxima oportunidad para que Andrés de todo de sí a una ciudad que lo alaba.



