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Artesanos del sonido

Posted on 27 Enero 2013 by Editor

La historia de dos vidas distintas, unidas por seis cuerdas templadas…
Por Diego Londoño
@elfanfatal
diego@musicasomos.net
Al llegar a Marinilla, municipio del oriente Antioqueño, y luego de un extravío descuidado en la carretera que conduce a la capital de Colombia desde Medellín, pregunto inocentemente dónde queda ubicado el taller de guitarras, me responden a punta de sonrisas marinillas con varias direcciones, al caminar más de 10 minutos me doy cuenta que son varios los talleres, varios los pioneros y representantes del instrumento en este municipio guitarrero por excelencia.
El día anterior había acordado encontrarme con un rostro que vi más de una vez en etiquetas de guitarras de amigos, maestros y hasta mías, un rostro conocido en mi adolescencia musical y rebelde.
-Entonces nos vemos a las ocho, acá en mi taller al lado de la autopista, por el cementerio de Marinilla. Dijo.
-Así será señor… nos vemos mañana, muchas gracias por todo.
Caminando me topé de repente con un letrero grande a la entrada de un jardín enlodado por la lluvia del alba, “Guitarras La Sonora. Gerardo Arbeláez, leyenda desde 1898”. A las ocho en punto de la mañana estaba pisando el botón que era avisado por un cartel que decía, ´fábrica, timbre aquí´.
Salió ese rostro que por tantos años había visto, para mí era casi familiar, como un viejo conocido.
-Don Gerardo como está, ayer hablamos para este encuentro, ¿se acuerda? Dije.
- Ahh, ¿Cómo está?
Fue el saludo simplón que recibí aquel jueves frio y húmedo de agosto.
De repente su rostro se transformó, parecía resistirse a que alguien ingresara a su mundo, el de las cuerdas, la madera inmunizada, el roble, el cedro, el colbón, la macilla, las prensas y los trastes.
-Hombre hoy estoy como ocupado, solo tengo un trabajador. Deberías pasarme esas pregunticas por escrito y yo las miro y nos sentamos más tranquilos en otra oportunidad.
Sentí por un momento que había perdido el trabajo, las llamadas y la ilusión, que la madrugada preparada para recorrer los 47 kilómetros de distancia en un microbús, y los 4.700 pesos del pasaje, se desvanecían entre la niebla oriental de Antioquia. Mi voz se quebró y mi ceño insistió- así quisiera- en no fruncirse.
-Don Gerardo, yo vengo desde Medellín solo para conversar con usted y verlo trabajar un rato. No es nada complicado, del resto me encargo yo. ¿Puedo ver su taller?
Después de todo pude ingresar tímidamente y ver el espacio artífice de toda una tradición cultural en Antioquia.
Doy unos pasos en las pequeñas baldosas coloridas de la casa de paredes amarillas. El olor a madera ya se entrometía en el ambiente, y el rostro de Don Gerardo seguía tan rígido como la madera de sus guitarras.
Gerardo Arbeláez se ubicó en la mesa central del patio, agarró el mástil de una guitarra en construcción que hacía parte de un cúmulo de maderos ubicados en el suelo, le dio dos golpes en la parte superior con la intención de revisar su encaje. Luego, inició a pegar los 18 trastes enumerados en la madera, con la experiencia que sólo dan los años y con la certeza de que algún día, eso que hasta el momento parecía tan sólo un madero insípido, emitiría toda clase de notas y melodías. Acordes, ritmos y canciones pegajosas desfilarían por las cuerdas cobrizas que más tarde pondría también con cuidado. Me distraje un rato mirando la grabadora Silver repleta de viruta de aserrín que teníamos enfrente, “Se va, se va la lancha, se va con el pescador y en esa lancha que cruza el mar, se va también mi amor”, sonaba de fondo en el 830 am de Radio reloj.
Su labor matutina empezó a mi lado, de a poco empezamos a conversar, Gerardo Arbeláez, el creador de las guitarras La Sonora, que se construyen hace más de 50 años, ahora martilla mientras de reojo observa como tomo apuntes sobre lo que tímidamente me cuenta, mientras yo sutilmente trato de romper el hielo.
Él es un hombre tranquilo, que disfruta la vida mientras ella pasa a su lado. Sus días son llenos de madera, cuerdas y música, la que disfruta oyendo y con la que alimenta su alma. La música colombiana es su motor, los boleros su corazón. Admira y disfruta al maestro León Castaño, al Dueto de Antaño, Los Panchos y Los Diamantes. Su experiencia se nota en el hablar, y sus años llegaron cargados de serenidad y una modestia admirable.
Su historia con la amiga de pronunciadas curvas y caderas anchas, lleva tres generaciones encima, empezó hace más de un siglo con su abuelo Isaac Arbeláez nacido en la vereda Río Abajo de Rionegro. La leyenda, que tanto respeto y recelo genera para toda la familia Arbeláez, inicia en el  cercano municipio de San Vicente, cuando Isaac fue contratado como ayudante de ebanistería por un arquitecto español que llegó a la población a restaurar la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. El abuelo resultó ser un buen aprendiz, el arquitecto empezó a quererlo mucho, se hicieron buenos amigos y en los tiempos de ocio y de poco trabajo, con los conocimientos que el jefe tenía no solo en maderas, construcción, sino también en música, quiso construir en compañía de Isaac una guitarra.
Luego de esa guitarra con errores, la segunda les salió más perfecta y ese fue el inicio de la tradición guitarrera del apellido Arbeláez que lleva más de 100 años. Esta práctica pasó de padre a hijos, como un azar hecho destino, de Isaac a Lázaro y luego a Gerardo y tres hermanos  más del batallón de diecisiete que tuvo don Lázaro.
“De ahí empezamos nosotros los hijos, a seguir los pasos de mi papá Lázaro, pues desde muy niños comenzamos a colaborar en cositas antes de salir para la escuela. Todo esto nos tocó en Marinilla. Mi papá había acabado de crear un taller de guitarras, que sería muy importante en toda la región”, dice Gerardo.
Según cuenta la reconocida pionera en etnomusicología en Colombia, María Eugenia Londoño, la guitarra apareció muy prontamente con la invasión europea.
En sus inicios era un instrumento utilizado popularmente en paseos familiares en los cuales se interpretaban cantos de fiesta y coplas tradicionales, aunque también gozaba de una minoría de altas influencias elitistas, de habitantes llegados en la época de colonización desde Francia, Alemania, Italia, Portugal y España.
La Iglesia, que por ese tiempo tenía el poder en el terreno cultural e intelectual en América, influyó de manera importante en la enseñanza de la música para ser utilizada en sus diferentes ceremonias religiosas, por esta razón, el instrumento a lo largo de los años fue enseñado de forma oral y generacional.
La guitarra fue utilizada en las celebraciones libertadoras de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, interpretando obras de corte colombo – español como El Arias, La Vencedora, o La Libertadora.
En el año 1882 se fundó el Conservatorio Nacional de Colombia y fue allí donde se empezaron a crear nuevas escuelas de música en ciudades como Cartagena, Ibagué, Medellín, Cali, Tunja y Santa Marta, en donde se inician las clases oficiales de música con título universitario con los instrumentos sinfónicos y el piano, aunque hasta el año 1986 y gracias a la enorme labor del guitarrista y Pedagogo Ramiro Isaza Mejía padre de la escuela de guitarra en Colombia, se le otorgará al guitarrista el mismo título profesional que para los demás músicos.
Después de toda esa historia, los Arbeláez fueron pioneros en hacer instrumentos de cuerda, no solo guitarras sino también, tiples, bandolas, y cuatros. Su proceso como familia constructora y musical, empezó desde 1860, sin manuales, sin comunicación, sin profesores, sin internet, la única ruta era la prueba ensayo error.
Gerardo Arbeláez aprendió fácil, se apasionó y lleva más de 50 años construyendo, reparando y tocando guitarras, “tocando así sea poquito, y muy a la brava. Así me enseñó mi papá. Yo me echo mis boleritos y mis tonadas de música colombiana. Lo hago muy en solitario. Yo me dediqué fue a construirlas”. Para consolidar sus guitarras, no solo en Medellín, sino en toda Colombia, tuvo la ayuda de muchos músicos importantes como Darío Garzón, de Garzón y Collazos, Virgilio Duque o Ángel María Camacho.
Una de esas guitarras, construidas por Gerardo en la fría Marinilla, la fundada por Juan Duque de Estrada y Francisco Manzueto Giraldo, llegó coincidencialmente a las manos de un joven curioso del municipio de Medellín. Luis García Blair, empezaría a incursionar en la guitarra.
Luis, en la casa de Jaime, su tío hippie, encontró un emblema generacional de toda la sociedad Antioqueña; Una guitarra rota, colgada de un cordón en un escaparate, solamente con tres cuerdas. La pidió prestada y al tiempo, por cosas del destino ya era suya. En la etiqueta de este olvidado madero café claro, figuraba la imagen de Gerardo Arbeláez sosteniendo una de sus guitarras, vestido de suéter beige y camisa blanca, a su alrededor rombos rojos y amarillos, y en forma de portada, el nombre ´La Sonora´. Esta sería la primera adquisición musical de Luis. Con el paso de los años, el color madera de la tapa frontal de aquél instrumento perdería la ilusión; gracias a un par de temperas, se tornaría verde, rojo, negro y amarillo, como un tributo a Bob Marley, así él, no gustara en lo absoluto de la música reggae.
Luego de un tiempo su gusto adolescente cambiaría, como todo en la vida. En su subconsciente,  la guitarra eléctrica había sido su inspiración, su sueño de niño, la forma de su cuerpo macizo, los colores brillantes, pensados, los movimientos de estrellas del rock como Slash, Jimmy Page o Hendrix y el sonido brillante y acaparador de las cuerdas metálicas, lo atraparon sin posibilidad de escapatoria, como un video juego de moda.
La guitarra eléctrica nació como un experimento con la intención de de crear guitarras con mas volumen de sonido, para llegar a esto, se potenció el volumen de la ya existente guitarra electro acústica y nació un instrumento con personalidad y alma propia.
Las primeras guitarras eléctricas datan de los años treinta, y son fruto de los esfuerzos de compañías como Rickenbacker y Vivi Tone Company.
A Medellín y a Colombia, las primeras guitarras eléctricas, llegaron gracias a los viajeros, a quienes tenían la posibilidad de cruzar el Valle y dejarse deslumbrar por el primer mundo. Marcas como Fender, Ibanez, Rickenbacker, Jackson o Gibson, tocaron suelo colombiano para impresionar y  marcar una nueva tendencia exclusiva para unos pocos afortunados.
Para ese entonces, tener una eléctrica no era tan común como ahora. “Soy hijo de Gloria Blair y Luis García,  en ese momento la prioridad económica para mi familia era la casa y el estudio”, dice Blair a la vez que cuenta como pudo acercarse a la primera guitarra eléctrica de su vida, fuera de pararse enfrente del tv de su casa y ver a los grandes ejecutarlas en sus espectaculares shows.
“A uno de mis mejores amigos le mataron el hermano, quien era guitarrista; desde su muerte, la guitarra que usaba estaba guardada en un garaje, desarmada y empolvada. Para ganármela, el reto era armarla y ponerla a sonar…”, las sonrisas aparecen con el relato, el final concluye con una expresión de egocentrismo. Si, esa fue su primera guitarra eléctrica, y aún él, no sabía ni tocarla.
Blair, o El Flaco, como es conocido en el mundo musical, es modelo 78, como el Nissan Patrol o el imponente Chevrolet Camaro. Mide 1.94, sonríe sin querer y tiene más de 20 guitarras eléctricas colgadas en su habitación en Envigado, así siga soñando con una Gibson Les Paul Custom blanca como la de Randy Rhoads. Los sonidos que prefiere son el Glam y el hardrock, su guitarrista preferido es David Gilmour de Pink Floyd, es un enamorado de la música en general, del sonido eléctrico de sus guitarras, del chocorramo, con coca cola y cigarrillo Green.
Al preguntarle por la guitarra, suspiró, miro a su alrededor y quiso caer en el cliché. “Yo por la guitarra siento amor, también odio cuando no suena como quiero. Las guitarras son mis metas, son mis sueños”.
Este personaje tiene dos vidas, una que inicia a las 7 en punto de la mañana, cuando empieza su labor como comunicador social en una reconocida caja de compensación familiar, donde aplica sus 15 semestres de universidad y otra que se define de 5 de la tarde, hasta que el hambre haga de las suyas, o el reloj recuerde su deber de madrugar. “En el día llevo la vida de mi mamá, o la vida que la sociedad me pone a vivir y en la tarde llevo mi verdadera vida”, dice El Flaco.
Blair Guitars es su taller de construcción, reparación y mantenimiento de guitarras, allí se la pasa todas las noches desde hace 3 años. Luego de pulir muchas guitarras hasta literalmente poner a “oler la madera a cebolla”, consiguió la experiencia como lutier de guitarras eléctricas,  se independizó, y montó el taller que inició con setenta mil pesos y que ahora ahorra toda la cantaleta de su madre por el desorden, la basura, la herramienta, el aserrín, la pintura y el ruido en casa.
Al ingresar a Blair Guitars, puedo contar de inmediato más de 20 instrumentos, mientras Luis, con su camisa de cuadros rojos, blancos y negros me recibe en su espacio de trabajo, con un abrazo que por su altura me llega al pecho.
Antes de tocar guitarras, su afición fue destaparlas, repararlas, buscarle los rincones que no conocía, muchas veces no pudo volver a armarlas. “Siempre me le metía a las guitarras de los amiguitos a repararle los ruidos, yo esos ruidos los mataba poniéndole un cable de la guitarra al cuerpo del guitarrista, como un polo a tierra”, ríe y sigue encordando un bajo acústico mientras termina de apagar un cigarrillo.
Blair es uno de los pocos personajes que construye guitarras eléctricas en Colombia. Este aprendizaje lo adquirió durante años de intentar, pintar, fallar y volver a lijar. Cuando inició hace tres años, le decían que lo que quería hacer solo era para los gringos o los europeos, pero su sueño además de construirle una guitarra a Slash el guitarrista de Guns N´ Roses y Velvet Revolver, es darle la marca de guitarras eléctricas a Colombia, aportarle a la historia, ser parte de ella. Esto lo dice, sin desconocer que las guitarras acústicas son la esencia, y que el camino acertado para llegar a lo eléctrico, es pasar por la mística de lo acústico.
Hablar de lo acústico, es como hablar del apellido Arbeláez o del mismo Gerardo, sin embargo, él mismo piensa que para su marca de guitarras, una de las más populares en Colombia, el futuro es oscuro. “En el caso mío tengo cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, y ellos se fueron por otros negocios más productivos. Terminando o falleciendo yo, hasta ahí llega la tradición. El tiempo dirá todo”.
A pesar de esto, es una persona que vive tranquilamente, de lo que le gusta, como él mismo dice, “aunque pierda plata, me gusta”. Ha vivido más de 60 años por y con la guitarra, de su pasión,  de una manera sencilla, pero feliz.
Estos dos personajes transitan paisajes, sonidos, experiencias, cotidianidades y vidas circunstancialmente diferentes. Sus años disímiles han sido enteramente vividos al lado de la robusta de seis cuerdas. De ese madero, que a través de horas de lija, martillo, regla, pintura, conocimiento y amor, queda listo para emitir sonidos, sensaciones y personalidades; desde el bolero hasta el rock, pasando por el tango y la salsa.
Edades que se superan por el doble, pensamientos que llevan  más  de 30 años de diferencia, el rock y los boleros, las canas y la abundancia descuidada de cabello, las distorsiones, rapidez  y agilidad,  y el romanticismo de la dulzura pasada, hacen parte de sus cotidianidades…Blair y Arbeláez, dos personajes unidos por 6 cuerdas templadas cuidadosamente, que al tocarse, cuentan la historia de todos y a la vez de unos pocos. Cuerdas que pueden enamorar sutilmente o  hacer mover la cabeza a cualquier desprevenido.
Al final como conclusión, les pregunto sobre el significado que tiene la guitarra en su vida,  Blair, responde con rapidez y certeza, “me dicen guitarra y de inmediato es como si me estuvieran nombrando. Yo no me veo en ninguna parte de lo que me queda de vida, sin una guitarra…”, por su parte Gerardo, piensa un instante y no puede responder… no encuentra las palabras.

foto guitarras

La historia de dos vidas distintas, unidas por seis cuerdas templadas…

Por Diego Londoño

@elfanfatal

Fotografías por Esteban Cardona

@estebanpolite

Al llegar a Marinilla, municipio del oriente Antioqueño, y luego de un extravío descuidado en la carretera que conduce a la capital de Colombia desde Medellín, pregunto inocentemente dónde queda ubicado el taller de guitarras, me responden a punta de sonrisas marinillas con varias direcciones, al caminar más de 10 minutos me doy cuenta que son varios los talleres, varios los pioneros y representantes del instrumento en este municipio guitarrero por excelencia.

El día anterior había acordado encontrarme con un rostro que vi más de una vez en etiquetas de guitarras de amigos, maestros y hasta mías, un rostro conocido en mi adolescencia musical y rebelde.

-Entonces nos vemos a las ocho, acá en mi taller al lado de la autopista, por el cementerio de Marinilla. Dijo.

-Así será señor… nos vemos mañana, muchas gracias por todo.

Caminando me topé de repente con un letrero grande a la entrada de un jardín enlodado por la lluvia del alba, “Guitarras La Sonora. Gerardo Arbeláez, leyenda desde 1898”. A las ocho en punto de la mañana estaba pisando el botón que era avisado por un cartel que decía, ´fábrica, timbre aquí´.

Salió ese rostro que por tantos años había visto, para mí era casi familiar, como un viejo conocido.

-Don Gerardo como está, ayer hablamos para este encuentro, ¿se acuerda? Dije.

- Ahh, ¿Cómo está?

Fue el saludo simplón que recibí aquel jueves frio y húmedo de agosto.

De repente su rostro se transformó, parecía resistirse a que alguien ingresara a su mundo, el de las cuerdas, la madera inmunizada, el roble, el cedro, el colbón, la macilla, las prensas y los trastes.

-Hombre hoy estoy como ocupado, solo tengo un trabajador. Deberías pasarme esas pregunticas por escrito y yo las miro y nos sentamos más tranquilos en otra oportunidad.

Sentí por un momento que había perdido el trabajo, las llamadas y la ilusión, que la madrugada preparada para recorrer los 47 kilómetros de distancia en un microbús, y los 4.700 pesos del pasaje, se desvanecían entre la niebla oriental de Antioquia. Mi voz se quebró y mi ceño insistió- así quisiera- en no fruncirse.

-Don Gerardo, yo vengo desde Medellín solo para conversar con usted y verlo trabajar un rato. No es nada complicado, del resto me encargo yo. ¿Puedo ver su taller?

Después de todo pude ingresar tímidamente y ver el espacio artífice de toda una tradición cultural en Antioquia.

Doy unos pasos en las pequeñas baldosas coloridas de la casa de paredes amarillas. El olor a madera ya se entrometía en el ambiente, y el rostro de Don Gerardo seguía tan rígido como la madera de sus guitarras.

Gerardo Arbeláez se ubicó en la mesa central del patio, agarró el mástil de una guitarra en construcción que hacía parte de un cúmulo de maderos ubicados en el suelo, le dio dos golpes en la parte superior con la intención de revisar su encaje. Luego, inició a pegar los 18 trastes enumerados en la madera, con la experiencia que sólo dan los años y con la certeza de que algún día, eso que hasta el momento parecía tan sólo un madero insípido, emitiría toda clase de notas y melodías. Acordes, ritmos y canciones pegajosas desfilarían por las cuerdas cobrizas que más tarde pondría también con cuidado. Me distraje un rato mirando la grabadora Silver repleta de viruta de aserrín que teníamos enfrente, “Se va, se va la lancha, se va con el pescador y en esa lancha que cruza el mar, se va también mi amor”, sonaba de fondo en el 830 am de Radio reloj.

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Su labor matutina empezó a mi lado, de a poco empezamos a conversar, Gerardo Arbeláez, el creador de las guitarras La Sonora, que se construyen hace más de 50 años, ahora martilla mientras de reojo observa como tomo apuntes sobre lo que tímidamente me cuenta, mientras yo sutilmente trato de romper el hielo.

Él es un hombre tranquilo, que disfruta la vida mientras ella pasa a su lado. Sus días son llenos de madera, cuerdas y música, la que disfruta oyendo y con la que alimenta su alma. La música colombiana es su motor, los boleros su corazón. Admira y disfruta al maestro León Castaño, al Dueto de Antaño, Los Panchos y Los Diamantes. Su experiencia se nota en el hablar, y sus años llegaron cargados de serenidad y una modestia admirable.

Su historia con la amiga de pronunciadas curvas y caderas anchas, lleva tres generaciones encima, empezó hace más de un siglo con su abuelo Isaac Arbeláez nacido en la vereda Río Abajo de Rionegro. La leyenda, que tanto respeto y recelo genera para toda la familia Arbeláez, inicia en el  cercano municipio de San Vicente, cuando Isaac fue contratado como ayudante de ebanistería por un arquitecto español que llegó a la población a restaurar la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá. El abuelo resultó ser un buen aprendiz, el arquitecto empezó a quererlo mucho, se hicieron buenos amigos y en los tiempos de ocio y de poco trabajo, con los conocimientos que el jefe tenía no solo en maderas, construcción, sino también en música, quiso construir en compañía de Isaac una guitarra.

Gerardo Arbelaez en Música Somos

Luego de esa guitarra con errores, la segunda les salió más perfecta y ese fue el inicio de la tradición guitarrera del apellido Arbeláez que lleva más de 100 años. Esta práctica pasó de padre a hijos, como un azar hecho destino, de Isaac a Lázaro y luego a Gerardo y tres hermanos  más del batallón de diecisiete que tuvo don Lázaro.

“De ahí empezamos nosotros los hijos, a seguir los pasos de mi papá Lázaro, pues desde muy niños comenzamos a colaborar en cositas antes de salir para la escuela. Todo esto nos tocó en Marinilla. Mi papá había acabado de crear un taller de guitarras, que sería muy importante en toda la región”, dice Gerardo.

Según cuenta la reconocida pionera en etnomusicología en Colombia, María Eugenia Londoño, la guitarra apareció muy prontamente con la invasión europea.

En sus inicios era un instrumento utilizado popularmente en paseos familiares en los cuales se interpretaban cantos de fiesta y coplas tradicionales, aunque también gozaba de una minoría de altas influencias elitistas, de habitantes llegados en la época de colonización desde Francia, Alemania, Italia, Portugal y España.

La Iglesia, que por ese tiempo tenía el poder en el terreno cultural e intelectual en América, influyó de manera importante en la enseñanza de la música para ser utilizada en sus diferentes ceremonias religiosas, por esta razón, el instrumento a lo largo de los años fue enseñado de forma oral y generacional.

La guitarra fue utilizada en las celebraciones libertadoras de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, interpretando obras de corte colombo – español como El Arias, La Vencedora, o La Libertadora.

En el año 1882 se fundó el Conservatorio Nacional de Colombia y fue allí donde se empezaron a crear nuevas escuelas de música en ciudades como Cartagena, Ibagué, Medellín, Cali, Tunja y Santa Marta, en donde se inician las clases oficiales de música con título universitario con los instrumentos sinfónicos y el piano, aunque hasta el año 1986 y gracias a la enorme labor del guitarrista y Pedagogo Ramiro Isaza Mejía padre de la escuela de guitarra en Colombia, se le otorgará al guitarrista el mismo título profesional que para los demás músicos.

Después de toda esa historia, los Arbeláez fueron pioneros en hacer instrumentos de cuerda, no solo guitarras sino también, tiples, bandolas, y cuatros. Su proceso como familia constructora y musical, empezó desde 1860, sin manuales, sin comunicación, sin profesores, sin internet, la única ruta era la prueba ensayo error.

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Gerardo Arbeláez aprendió fácil, se apasionó y lleva más de 50 años construyendo, reparando y tocando guitarras, “tocando así sea poquito, y muy a la brava. Así me enseñó mi papá. Yo me echo mis boleritos y mis tonadas de música colombiana. Lo hago muy en solitario. Yo me dediqué fue a construirlas”. Para consolidar sus guitarras, no solo en Medellín, sino en toda Colombia, tuvo la ayuda de muchos músicos importantes como Darío Garzón, de Garzón y Collazos, Virgilio Duque o Ángel María Camacho.

Una de esas guitarras, construidas por Gerardo en la fría Marinilla, la fundada por Juan Duque de Estrada y Francisco Manzueto Giraldo, llegó coincidencialmente a las manos de un joven curioso del municipio de Medellín. Luis García Blair, empezaría a incursionar en la guitarra.

Luis, en la casa de Jaime, su tío hippie, encontró un emblema generacional de toda la sociedad Antioqueña; Una guitarra rota, colgada de un cordón en un escaparate, solamente con tres cuerdas. La pidió prestada y al tiempo, por cosas del destino ya era suya. En la etiqueta de este olvidado madero café claro, figuraba la imagen de Gerardo Arbeláez sosteniendo una de sus guitarras, vestido de suéter beige y camisa blanca, a su alrededor rombos rojos y amarillos, y en forma de portada, el nombre ´La Sonora´. Esta sería la primera adquisición musical de Luis. Con el paso de los años, el color madera de la tapa frontal de aquél instrumento perdería la ilusión; gracias a un par de temperas, se tornaría verde, rojo, negro y amarillo, como un tributo a Bob Marley, así él, no gustara en lo absoluto de la música reggae.

Luego de un tiempo su gusto adolescente cambiaría, como todo en la vida. En su subconsciente,  la guitarra eléctrica había sido su inspiración, su sueño de niño, la forma de su cuerpo macizo, los colores brillantes, pensados, los movimientos de estrellas del rock como Slash, Jimmy Page o Hendrix y el sonido brillante y acaparador de las cuerdas metálicas, lo atraparon sin posibilidad de escapatoria, como un video juego de moda.

La guitarra eléctrica nació como un experimento con la intención de de crear guitarras con mas volumen de sonido, para llegar a esto, se potenció el volumen de la ya existente guitarra electro acústica y nació un instrumento con personalidad y alma propia.

Las primeras guitarras eléctricas datan de los años treinta, y son fruto de los esfuerzos de compañías como Rickenbacker y Vivi Tone Company.

A Medellín y a Colombia, las primeras guitarras eléctricas, llegaron gracias a los viajeros, a quienes tenían la posibilidad de cruzar el Valle y dejarse deslumbrar por el primer mundo. Marcas como Fender, Ibanez, Rickenbacker, Jackson o Gibson, tocaron suelo colombiano para impresionar y  marcar una nueva tendencia exclusiva para unos pocos afortunados.

Para ese entonces, tener una eléctrica no era tan común como ahora. “Soy hijo de Gloria Blair y Luis García,  en ese momento la prioridad económica para mi familia era la casa y el estudio”, dice Blair a la vez que cuenta como pudo acercarse a la primera guitarra eléctrica de su vida, fuera de pararse enfrente del tv de su casa y ver a los grandes ejecutarlas en sus espectaculares shows.

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“A uno de mis mejores amigos le mataron el hermano, quien era guitarrista; desde su muerte, la guitarra que usaba estaba guardada en un garaje, desarmada y empolvada. Para ganármela, el reto era armarla y ponerla a sonar…”, las sonrisas aparecen con el relato, el final concluye con una expresión de egocentrismo. Si, esa fue su primera guitarra eléctrica, y aún él, no sabía ni tocarla.

Blair, o El Flaco, como es conocido en el mundo musical, es modelo 78, como el Nissan Patrol o el imponente Chevrolet Camaro. Mide 1.94, sonríe sin querer y tiene más de 20 guitarras eléctricas colgadas en su habitación en Envigado, así siga soñando con una Gibson Les Paul Custom blanca como la de Randy Rhoads. Los sonidos que prefiere son el Glam y el hardrock, su guitarrista preferido es David Gilmour de Pink Floyd, es un enamorado de la música en general, del sonido eléctrico de sus guitarras, del chocorramo, con coca cola y cigarrillo Green.

Al preguntarle por la guitarra, suspiró, miro a su alrededor y quiso caer en el cliché. “Yo por la guitarra siento amor, también odio cuando no suena como quiero. Las guitarras son mis metas, son mis sueños”.

Este personaje tiene dos vidas, una que inicia a las 7 en punto de la mañana, cuando empieza su labor como comunicador social en una reconocida caja de compensación familiar, donde aplica sus 15 semestres de universidad y otra que se define de 5 de la tarde, hasta que el hambre haga de las suyas, o el reloj recuerde su deber de madrugar. “En el día llevo la vida de mi mamá, o la vida que la sociedad me pone a vivir y en la tarde llevo mi verdadera vida”, dice El Flaco.

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Blair Guitars es su taller de construcción, reparación y mantenimiento de guitarras, allí se la pasa todas las noches desde hace 3 años. Luego de pulir muchas guitarras hasta literalmente poner a “oler la madera a cebolla”, consiguió la experiencia como lutier de guitarras eléctricas,  se independizó, y montó el taller que inició con setenta mil pesos y que ahora ahorra toda la cantaleta de su madre por el desorden, la basura, la herramienta, el aserrín, la pintura y el ruido en casa.

Al ingresar a Blair Guitars, puedo contar de inmediato más de 20 instrumentos, mientras Luis, con su camisa de cuadros blancos y azules me recibe en su espacio de trabajo, con un abrazo que por su altura me llega al pecho.

Antes de tocar guitarras, su afición fue destaparlas, repararlas, buscarle los rincones que no conocía, muchas veces no pudo volver a armarlas. “Siempre me le metía a las guitarras de los amiguitos a repararle los ruidos, yo esos ruidos los mataba poniéndole un cable de la guitarra al cuerpo del guitarrista, como un polo a tierra”, ríe y sigue encordando un bajo acústico mientras termina de apagar un cigarrillo.

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Blair es uno de los pocos personajes que construye guitarras eléctricas en Colombia. Este aprendizaje lo adquirió durante años de intentar, pintar, fallar y volver a lijar. Cuando inició hace tres años, le decían que lo que quería hacer solo era para los gringos o los europeos, pero su sueño además de construirle una guitarra a Slash el guitarrista de Guns N´ Roses y Velvet Revolver, es darle la marca de guitarras eléctricas a Colombia, aportarle a la historia, ser parte de ella. Esto lo dice, sin desconocer que las guitarras acústicas son la esencia, y que el camino acertado para llegar a lo eléctrico, es pasar por la mística de lo acústico.

Hablar de lo acústico, es como hablar del apellido Arbeláez o del mismo Gerardo, sin embargo, él mismo piensa que para su marca de guitarras, una de las más populares en Colombia, el futuro es oscuro. “En el caso mío tengo cuatro hijos, dos hombres y dos mujeres, y ellos se fueron por otros negocios más productivos. Terminando o falleciendo yo, hasta ahí llega la tradición. El tiempo dirá todo”.

A pesar de esto, es una persona que vive tranquilamente, de lo que le gusta, como él mismo dice, “aunque pierda plata, me gusta”. Ha vivido más de 60 años por y con la guitarra, de su pasión,  de una manera sencilla, pero feliz.

Estos dos personajes transitan paisajes, sonidos, experiencias, cotidianidades y vidas circunstancialmente diferentes. Sus años disímiles han sido enteramente vividos al lado de la robusta de seis cuerdas. De ese madero, que a través de horas de lija, martillo, regla, pintura, conocimiento y amor, queda listo para emitir sonidos, sensaciones y personalidades; desde el bolero hasta el rock, pasando por el tango y la salsa.

Edades que se superan por el doble, pensamientos que llevan  más  de 30 años de diferencia, el rock y los boleros, las canas y la abundancia descuidada de cabello, las distorsiones, rapidez  y agilidad,  y el romanticismo de la dulzura pasada, hacen parte de sus cotidianidades…Blair y Arbeláez, dos personajes unidos por 6 cuerdas templadas cuidadosamente, que al tocarse, cuentan la historia de todos y a la vez de unos pocos. Cuerdas que pueden enamorar sutilmente o  hacer mover la cabeza a cualquier desprevenido.

Al final como conclusión, les pregunto sobre el significado que tiene la guitarra en su vida,  Blair, responde con rapidez y certeza, “me dicen guitarra y de inmediato es como si me estuvieran nombrando. Yo no me veo en ninguna parte de lo que me queda de vida, sin una guitarra…”, por su parte Gerardo, piensa un instante y no puede responder… no encuentra las palabras.

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Novalima visita Medellín

Posted on 28 Marzo 2012 by Editor

NOVALIMAbanner

Este viernes 30 de marzo a las 8 de la noche y por primera vez en Colombia, el Teatro Pablo Tobón Uribe presenta a Novalima. Esta innovadora propuesta rescata la cultura afroperuana, fusionando ritmos folclóricos, electrónica, jazz, reggae, salsa y hip hop.

Junto a ellos estará Puerto Candelaria, referente de la  fusión nacional de ritmos tradicionales y  modernos que dan vida a la nueva música colombiana con géneros como la Cumbia Underground.

Novalima, formado en 2001 por cuatro músicos peruanos radicados en diferentes partes del mundo, nace de una profunda investigación en la cultura afroperuana y latina. Su combinación de percusión  tradicional con sonidos electrónicos contemporáneos, genera una nueva lectura que da vigencia y renueva la música peruana.

En Diciembre del 2006 fueron reconocidos por el IMA Awards en la categoría Mejor Álbum de World Fusion por su disco “Afro”, y en 2009 su álbum “Coba Coba” fue nominado al Latin Grammy en la categoría Mejor Álbum Alternativo Latino.Este proceso de reivindicación de la cultura a través de la música ha sido comparado con la tendencia de grupos como Orishas en Cuba ó Bajofondo en Argentina.

Novalima presentará en Medellín su cuarto álbum Karimba, que  encabeza el ranking de ventas de iTunes en la categoría World Music.  Esta gira se extenderá a Bogotá en el marco del Festival Iberoamericano de Teatro para después viajar a Estados Unidos y Europa.

Después del espectáculo que brindarán las dos bandas, Latina Stereo continuará la fiesta con su proyectoAfronautas, una iniciativa que explora las experimentaciones y vivencias de la música afrocaribeña. Los dj de de Latina harán un recorrido por las diferentes variaciones de estos sonidos que se acercan a las fronteras del funk, el soul, el afro-beat,  el jazz y la salsa.

Información general:

Fecha: Viernes 30 de marzo 2012

Hora: 8:00 PM.

BOLETERÍA: $30.000 y $40.000

Descuentos: 20% con tarjeta Comfama

INFO: 2397500

Música Somos y El Fan Fatal regalarán 5 pases para quienes escriban al correo contacto@musicasomos.net, contando de qué manera se acercaron a Música Somos o El Fan Fatal y por qué quieren ir al concierto.  Los primeros mensajes se llevan los pases.


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Andrés Correa en Viva La Canción 2011, Madrid

Posted on 05 Mayo 2011 by Editor

Andrés Correa

Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

El Festival Viva la Canción apuesta por aquellos compositores iberoamericanos que con su trabajo intentan renovar el significado de la palabra “canción”, los que se atreven a innovar y a utilizar distintos conceptos y herramientas en su búsqueda creativa, y que en su propuesta marcan una identidad musical y cultural.

Algunos quizás alcanzarán su cenit y en unos años serán leyendas. Otros, en cambio, seguirán vagando por sus universos particulares. Pero en cada caso destacará un afán por expresar sentimientos nobles que siempre merecen la pena escuchar.

De esta manera Viva la Canción es una plataforma moderna, alternativa y vanguardista dedicada a artistas que hacen grandes canciones, y se convertirá en un evento de referencia del panorama musical iberoamericano.

La primera edición del festival se llevó a cabo en Casa de América de Madrid entre el 20 y el 23 de mayo de 2010 y la segunda se realizará del 18 al 22 de mayo de 2011.

Andrés Correa, músico, gestor, integrande de la Corporación Barrio Colombia y gran amigo se nos va para España a representar la música no solo de Bogotá, Medellín o Cali, sino de todo el país. Luego de saber sobre la invitación que le hacen, hablé con él y muy feliz, me contó varias cosas.

Andrés, hermano, ¡felicidades!

Pero contá, ¿Cómo conociste este festival?

Conocí el festival investigando por internet y supe de él año pasado. No solo lo busqué como músico si no como referente para nuestro festival de cantautores. Acá nos quieren hacer creer que afuera solo hay oídos para la música folclórica y ¡no es cierto!

¿Cómo participaste de la convocatoria o como fue el proceso?

El año pasado fui invitado a otro evento en España: La Caravana Americana de Xoel López al que no pude asistir porque la visa no salió a tiempo. Casamérica nos ayudó mucho desde allá con la gestión de las visas y así conocieron mi trabajo. Este año me invitaron a participar.

¿Qué significa para vos tocar ahí y estar al lado de tantos grandes como Jorge Drexler, Martín Buscaglia, Lisandro Aristimuño?

Es mas que nada un reto personal porque debo estar a la altura del festival, del público y de los otros músicos (todos son increíbles). Por supuesto también es una oportunidad para aprender, hacer contactos, acercarme a un nuevo público, prensa, etc. También siento que es un indicador de que el trabajo que hacemos en música y gestión está rindiendo frutos.

¿Qué puede significar esto para la música de cantautor en Colombia?

Uno de los objetivos de Barrio Colombia es poner en el mapa a los cantautores colombianos, pues en otros países no saben mucho de lo que pasa acá, mas allá de los músicos ultra famosos. Como representante de Barrio Colombia una de mis labores es llevar material y contarle a todo el mundo lo que está pasando en este país.

Toda la buena energía para Andrés Correa, que sin duda va a mostrar lo mejor del trabajo de los cantautores en nuestro país.

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‘No soy tuyo ni de nadie’, lo nuevo de Volcánica

Posted on 30 Abril 2011 by Editor

Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

Volcánica, luego de un periodo largo de concentración, preproducción y creación, vuelve al ruedo y esta vez renovada, con un sonido maduro, consolidado y oxigenado. Luego de la grabación en Argentina de su próxima producción Ley contra ley, lanzan su video No soy tuyo ni de nadie, que muestra cómo fueron las jornadas en el sur del continente para poder materializar su nuevo disco.

En la realización de este video ocurrieron cosas curiosas, ¿cuales fueron?, pregunta un Fan Fatal, a lo que responde Camilo Ángel, baterista de la banda.
Grabando el vídeo se fue la luz,  por lo que nos tocó recurrir a grabar con un metrónomo de pilas e imaginar la música, entonces yo tenía el metrónomo por los audífonos y contaba, solo sonaba la batería, lo demás lo imaginábamos, tuvo que ser así por la situación, simulando estar escuchando. Nos agrada ver que se ve real, como si estuviéramos escuchando lo que tocábamos, la conexión fue tal que se ve increíble.
La dificultad por la energía era que podíamos equivocarnos fácilmente en la estructura de la canción, parecer muy concentrados en la misma, y además a la hora de la edición podía ser un problema porque en el audio solo estaría el sonido de la batería, pero se logró hacer el trabajo y parece que realmente estuviéramos sonando todos.
Volcánica sigue escalando y en pocos días presentará su nuevo disco Ley contra ley, Música Somos lo recomienda fielmente.

En la realización de este video ocurrieron cosas curiosas. ¿Cuáles fueron?, pregunta un Fan Fatal, a lo que responde Camilo Ángel, baterista de la banda: “Grabando el vídeo se fue la luz. Nos tocó recurrir a grabar con un metrónomo de pilas e imaginar la música. Yo tenía el metrónomo por los audífonos y contaba, solo sonaba la batería, lo demás lo imaginábamos, tuvo que ser así por la situación, simulando estar escuchando. Nos agrada ver que se ve real, como si estuviéramos escuchando lo que tocábamos, la conexión fue tal que se ve increíble”.

“… La dificultad por la energía era que podíamos equivocarnos fácilmente en la estructura de la canción, parecer muy concentrados en la misma, y además, a la hora de la edición podía ser un problema porque en el audio solo estaría el sonido de la batería. Pero se logró hacer el trabajo y parece que realmente estuviéramos sonando todos”.

Volcánica sigue escalando y en pocos días presentará su nuevo disco Ley contra ley. Música Somos lo recomienda fielmente.

Para más información, visite a Volcánica en:

Myspace.com/rockvolcanica

Facebook.com/volcanicarock

Twitter.com/volcanicarock


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SKATALITES: Asombrosa presentación, en las memorias de Altavoz

Posted on 28 Octubre 2010 by Editor

skatalites

Fotografía por Yojan Valencia

Por: Luis F. Buitrago

Al tocar, algo que pocas veces vemos en la escena local.

Skatalites es la banda más tradicional de Jamaica y es la representación pura de los inicios del Ska y el Reggae hace ya casi 5 décadas. Eran grandes las expectativas de su presentación en ALTAVOZ, y no era para menos, a pesar que gran parte de sus integrantes originales ya no estén allí, su nombre sigue siendo el pilar del Ska, posteriormente del Reggae, y todo lo que hoy conocemos que tiene raíces Jamaiquinas como el Dub, Drum and Bass, Trip Hop; así que la presencia de Skatalites en ALTAVOZ representaba una especial conexión con la historia.

Y la satisfacción desbordó las expectativas, que interesante ver jóvenes que no superan la edad de una canción disfrutándolas como la novedad del momento, esa es la gran virtud del sonido original, propio y clásico. Todo suena igual, me dice un amigo a mi lado, es posible, pero nadie suena como ellos.

La presentación de Skatalites fue tan simple como contundente, el callo de subir y bajar escenarios pequeños y grandes se refleja en su música, sin más pretensiones  que la naturalidad de un impecable sonido, que en principio parte de una buena interpretación asombró al público por su simpleza. Pocas veces veremos en la ciudad una banda de tal categoría y renombre en un espacio abierto para todos.

Su música es propia, incluso para aquellos que no son expertos en el género, alguna melodía en algún momento nos es familiar y eso se debe básicamente a que son un clásico: Dick Tracy, James Bond, Freedom Sounds, Adorable You, con la voz de Doreen Shaffer, que en su rostro mostraba la alegría de estar en el escenario. La presentación de Skatalites, estará seguramente en las memorias del festival y de los asistentes, lección de sencillez y disfrute al tocar, algo que pocas veces vemos en la escena local, preocupados, en muchas ocasiones más por el sombrero o las gafas a la hora de ponerse el día del Festival que por tocar.

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Kuzaxué

Posted on 27 Octubre 2010 by Editor

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Heavy Metal y folclor, fueron los protagonistas de esta edición de Música Somos Radio.

Pedro Pablo Arias y su proyecto Kuzaxué pasó por Música Somos para contar la historia y las expectativas de este proyecto que sin duda alguna, rescata y oxigena el sonido de la ciudad.

Observá la realización del programa acá

 
 Kuzaxue - Musica Somos: Play Now | Play in Popup | Download (70)

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Yo y Ya: Pala

Posted on 13 Julio 2010 by Editor

pala_chica

Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

Pala es compositor, cantante y guitarrista colombiano, residente en Buenos Aires. Ha sido considerado por la crítica especializada como uno de los mejores letristas en su género. Decidió no ejercer su profesión como médico para adelantar estudios musicales en el Instituto Superior de Artes de La Habana en Cuba y dedicarse de lleno al oficio de hacer canciones.

Fue parte de los proyectos musicales Intheego, Nazca 6 y la agrupación Galería Bomboná. En 2008 se radica en Buenos Aires (Argentina) donde continúa con el desarrollo de su proyecto en solitario, como artista exclusivo de S-Music*SONY BMG Cono Sur.

Ha realizado varias producciones discográficas que han sido referente  importante para los cantautores de toda latinoamerica. Por eso en Música Somos respaldamos su trabajo y estarémos atentos de su nueva producción discográfica  Yo y Ya, acá un adelanto de ella.

Música Somos TODOS…

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Dub Incorporation: Turistas de las buenas vibras

Posted on 23 Junio 2010 by Editor

dub inc

Por Pablito Wilson

Quizás no sean reconocidos en todo el mundo, pero su fusión de estilos y sonidos deja claro que si hay una banda que puede presumir que conoce al género jamaiquino por excelencia como la palma de su mano, esa es Dub Incorporation.

Se formaron en la ciudad de St. Etienne en 1997 y hasta el momento tienen 6 discos editados (2EP, 3LP y un Live). Utilizan a menudo la etiqueta “Reggae Francés”, pero también reconocen que se les queda corta para cubrir la experimentación realizada a lo largo de su trayectoria.

Entre “Paleo Festival”, “Summer Jam”, “Fete de l´Huma” “Solidays” y “Vleilles Charrues”; se resumen los nombres de los eventos donde han estado. Y Alemania, Portugal, Italia, España, Marruecos, Suiza y Grecia; son algunos de los países que han escuchado la música de este colectivo, que se ha valido de la autoproducción y la autodifusión para convertirse en una de las agrupaciones más importantes en la actualidad del género en el viejo continente.

Se encuentran a punto de lanzar su nueva placa discográfica, pero sobre la misma no revelan muchas noticias. De lo que si hablan, es de aquellos recurrentes ítems que siempre salen a la luz en la primera ocasión que se entrevista una banda que hasta el momento parece desconocida. Con ustedes Dub Incorporation:

-¿Qué los diferencia de otras bandas de reggae?

La principal diferencia está en los cantantes, porque Komlan tiene una voz robusta al estilo Buju Banton y la de Bouchkour es muy original y tiene colores orientales. En cuanto a lo musical, tomamos las influencias de cada integrante (hip-hop, sonidos orientales, rock, etc) y las mezclamos con new roots y dancehall. Además podemos decir sobre Dub Inc. que tenemos una energía enorme, que creamos una real conexión con nuestro público y que no abandonamos el escenario hasta que la multitud no está agotada.

-¿Cómo es un show de Dub Incorporation?

Es un deporte, debería ser una disciplina de los juegos olímpicos…

-¿Qué influencias tienen?

Todo tipo de música, podríamos cubrir desde Bob Marley hasta Morgan Heritage, pasando por Black Uhuru, Busta Rhymes, Damian “Junior Gong “ Marley, Wu-Tang, Tarrus Riley, Tiken Jah Fakoly e incluso Metallica. También el mundo en si nos influencia, el medio ambiente y lo que pasa a nuestro alrededor. Nuestra música se nutre de artistas, pero también de la manera en que nos sentimos.

-¿Cuáles son las temáticas que más aparecen en sus canciones?

Generalmente están basadas en lo social, temas que importan tanto a Francia como al resto del mundo. Tratamos de hacer énfasis en problemas como la corrupción y el racismo, pero también hablamos sobre cuidar el planeta, la solidaridad y la importancia de lograr una unión fuerte entre los seres humanos.

-¿Una frase para definir el nuevo álbum?

Será un retrato de lo que somos y atravesará por diferentes sensaciones y estados de ánimo.

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BOMBA ESTÉREO Y SU PUMP UP THE JAM

Posted on 23 Junio 2010 by Editor

Levis_Bombastereo pump up the jam

La banda Bogotana no para de llenar de riqueza musical nuestros corazones con un nuevo single que hacen para LEVIS PIONEER SESSIONS.

Levi’s, la famosa marca de jeans, ha creado un ejercicio que intenta juntar a grandes exponentes de la música actual para que hagan una versión propia de algún tema clásico que los haya marcado o  influenciado.

Bomba Estéreo  nos muestra una versión  de la famosa canción PUMP UP THE JAM llena de sabor y como siempre con mucho feeling colombiano.

Acá pueden descargarlo:

http://www.levispioneersessions.com/artists/bomba-estereo/

Música Somos TODOS

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