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Fito Páez y Andrea Echeverri: una noche memorable en Medellín

Posted on 08 Mayo 2013 by Editor

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Foto por Yojan Valencia

Por Juan Manuel Flórez Arias
@juanmaexos

La lluvia caía sobre una multitud expectante. Eran las cinco y treintaicinco de la tarde del cinco de mayo, año 2013. En los alrededores del Jardín Botánico de Medellín los puestos de comida ambulante servían de escampadero para algunos rezagados que aún no se adherían a la fila. Preferían comer antes a someterse a los excesivos precios dentro del concierto. Los demás eran una fila blanca: cientos de impermeables plásticos recién comprados, ubicados uno detrás de otro, rodeando la reja que delimitaba el lugar.

-Por aquí los de platino, formen otra fila por favor –anunció uno de los encargados del ingreso.

Los asistentes a la presentación de Fito Páez se dividieron en dos bandos: los aludidos esbozaron sonrisas de satisfacción y se apresuraron a adelantarse; los otros –los de la boleta económica–, empapados, emprendieron infructuosas discusiones con los empleados. “Yo estoy pagando por esto, llevamos más de una hora aquí”. “Señor, yo también estoy trabajando, hay menos gente con boleta platino, esto facilita el ingreso”.

Entre tanto, en el escenario ubicado en el Orquideorama, el panorama era distinto. La estructura –unas flores gigantescas de madera que hacen, simultáneamente, las veces de columnas, techo y decoración– mantenía al margen de la lluvia al público más madrugador. Este, sin embargo, estallaba esporádicamente en ataques de ira ante la demora del espectáculo; silbidos y gritos de protesta inentendibles.

-En la boleta decía cuatro de la tarde y ya son las seis –reclamó al aire una mujer joven, bonita.

-Estos eventos siempre se retrasan, ponen esa hora para que se les facilite el ingreso –dije, en un intento algo sonso por tranquilizarla, como si la pregunta me hubiera sido dirigida. Una sonrisa cruzada concluyó con el diálogo casual. La espera continuó.

A las seis y cuarenta minutos, antes de lo que esperaba, Andrea Echeverry dio inicio al espectáculo. Estaba vestida con un traje negro con huesos dibujados, una bufanda rosada y esponjosa, y unas gafas oscuras, grandes. Era, en sí misma, sin llegar a entonar el primer verso, toda una artista. Durante los siguientes minutos no solo se encargó de romper el hielo con el público; dio cátedra con una presentación que demostró su capacidad de explorar alternativas sonoras novedosas.

Estaba dando a conocer su nuevo disco, Ruiseñora, lanzado en diciembre del año pasado. Se trata de un trabajo discográfico dedicado a los derechos de las mujeres y la lucha contra la injusticia. Las canciones, desconocidas para la mayoría, fueron asimiladas por su fuerte contenido social y la pasión en la interpretación de la artista. Para concluir, Andrea tuvo el acierto de incluir algunos temas de Aterciopelados y se despidió del público entre palmas y coros: “Otra, otra, otra, otra…”. La otra no llegó, pero la bogotana dejó claro que era mucho más que un complemento previo al verdadero concierto.

Más tarde la vería cerca de la cabina de sonido, todavía con parte de su atuendo, presenciando el show del esperado de la noche. Este no tardó demasiado. Aproximadamente a las siete y media las luces se apagaron, la multitud olvidó las disputas del ingreso, la lluvia, la espera y se fusionó en un grito de júbilo. Al grito le siguió la intervención de una voz conocida internacionalmente, que ha revolucionado el rock en esta parte del planeta.

“El amor después del amor tal vez se parece a este rasho de sol, y ahora que busqué y ahora que encontré el perfume que sheva el dolor”. Los músicos estaban ubicados, pero Fito Páez seguía cantando fuera de la vista de todos. Su entrada triunfal al lado de la barranquillera Adriana Ferrer, corista de la gira, fue el inicio de una fiesta musical que se extendió durante más de dos horas.

El artista argentino conmemoró junto a su receptivo público de “Medeshín” los veinte años de El amor después del amor. El repertorio conservó el orden original del disco, e incluyó éxitos inolvidables que marcaron la vida de una generación: Circo Beat, Mariposa Tecnicolor, Dar es dar; canciones que para aquella multitud aclamante eran más que un buen recuerdo.

-Sho todavía creo en las siguientes palabras, aunque la vida me ha cambiado algunas –anunció Fito antes de sentarse frente al piano y cantar Al lado del camino: “Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa, me gusta abrir los ojos y estar vivo, haber sobrevivido mishones de resacas…”.

La madurez despierta nuevas facetas en los artistas. El Fito que vimos esa noche –con cincuenta años encima, más de tres décadas de trayectoria y algunas canas evidentes desde la distancia– fue el resultado de una vida dedicada al arte. Un artista riguroso y cercano. Las condiciones de sonido fueron óptimas y permitieron captar la emotividad del espectáculo sin muchos contratiempos. La música, los destellos, las palabras entre tema y tema, las palmas arriba, los saltos, las bromas casuales y los recuerdos se conjugaron en aquella noche memorable.

-Gracias a los músicos, a los técnicos de sonido y de luces, a los patrocinadores…y a ustedes obviamente, sin ustedes la vida no sería nada. Qué conclusión de gira tan hermosa, de verdad –exclamó el argentino y un momento después se aventuró a concluir con una especie de epifanía– Que viva la música, que viva la vida, que vivan los abrazos. Vivimos… ¡Vivamos para siempre!

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MUERAN HUMANOS EN COLOMBIA

Posted on 23 Abril 2013 by Editor

mueran+humanos

Por Sergio Gonzalez

Mueran Humanos es uno de los proyectos más interesantes que ha visto nacer la década pasada. Ellos, con tan sólo un primer LP lograron hacerse dentro del círculo alternativo con el título de banda de culto.

Tomas Nochteff y Carmen Burguess conforman este proyecto/dúo de expatriados argentinos que cansados de Buenos Aires decidieron emprender rumbo hacia Europa; en primera instancia a Barcelona y luego definitivamente a Berlín. Berlín resultó para ellos una plataforma en donde pudieron dar a luz a ese sonido abrasivo que como pesadilla comenzó a tomar una forma vibrante y rotunda; “allí tomaron la electrónica como base, entiéndase como principio y no como forma canónica” ya que ellos prefirieron, más bien, ser artífices de su camino, lo que dio como resultado un sonido turbio y amplio que viaja a través de escombros y fragmentos para llegar a un límite desconocido.

Los Mueran Humanos, libertarios por naturaleza, no pueden catalogarse simplemente como una banda de rock, ya que divergen de este concepto y se apegan más a ser un proyecto de arte a todos los efectos. Esta banda que bebe de Suicide y de Throbbing Gristle no se queda apegada fielmente a las influencias pues son expertos enfáticos del aturdimiento, de una idea nueva y helada que se yergue sobre las cenizas de la actual fabricación musical con sintetizadores.

Estos porteños con un enfoque oscuro, sombrío y mínimalista, son ahora visionarios y creadores; han conseguido llevar su proyecto más allá, se han sumergido completamente en el arte como concepto o filosofía y han logrado entregar a su creciente público un imaginario bien definido con una de las visiones distópicas más originales y sinceras de estos últimos años. Ejemplo claro de ello es el trabajo de Carmen Burguess, artista plástica especializada en macabros collages que ostentan una visión malsana y lasciva, un juego estético cadencioso, alucinado, lento y opresivo que da cuenta de una sencillez que es a su vez compleja e inequívoca.

Mueran Humanos, incisivos en su propia dirección y fuertemente cohesivos vendrán a mostrarnos un proyecto que ha ido volucionando lentamente desde lo abstracto hasta algo más estructurado; en donde la improvisación y los elementos experimentales son siempre el resultado esperado. Ellos, diferentes a todo lo que hemos visto, vendrán a Colombia a darnos literalmente una bofetada que difícilmente podremos olvidar.

Para terminar queremos darles una idea acerca de la trayectoria de esta banda que, aunque joven, ya cuenta con un recorrido bastante importante en donde suman giras por: Estados Unidos, Italia, Rusia, Francia, Polonia, entre otros… y es precisamente en estas giras, donde se han hecho con una excelente reputación de banda en vivo.

www.mueranhumanos.com

COLOMBIA

26 Abril – Museo de Arte Moderno de Medellín https://www.facebook.com/events/315204815274556/
27 Abril -DJ SET- Back Door, Medellín
https://www.facebook.com/events/160884944074053/
4 Mayo – en vivo ultima fecha, Iberia bAR, Río Negro.
https://www.facebook.com/events/365940403523961/?fref=ts

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¡NO A LA FIESTA DE LA MÚSICA DE MEDELLÍN 2013!

Posted on 08 Abril 2013 by Editor

Cordial saludo.
Como usted la creó desde 1982 en Francia, La Fiesta de  la Música es una
celebración que se realiza el 21 de junio, el primer día del verano del hemisferio
norte. Tiene la intención francesa de la universalidad, como una síntesis práctica
de la igualdad, la fraternidad y la libertad. El objetivo del evento es promocionar
la música de dos maneras: la primera, que los músicos voluntariamente salgan a
tocar a la calle. Desafortunadamente señor Lang, en este punto encontramos el
primer inconveniente, y es que en lo práctico, La Alianza Francesa de Medellín no
trabaja en la promoción y la realización de esta idea, que a nuestro modo de ver,
debería ser el centro conceptual y real de la fiesta: Salir a tocar a la calle y hacer
la fiesta de la música.
Suponemos que la razón para invisibilizar este principio fundamental de la fiesta
tal y como usted la creó, es el hecho de que las prácticas musicales que se
lleguen a realizar por fuera de los espacios estandarizados o por fuera de los
llamados conciertos gratuitos, serán obviamente prácticas y movimientos que
quedarán fuera del control logístico y político de La Alianza y de la oficialidad
medellinense. Por otro lado y tal vez aun más grave, es el hecho de que Salir  a
tocar  a  la  calle  y  hacer  la  fiesta  de  la  música en la calle, cometiendo el acto de
celebrar la música viva en un no-lugar, en un espacio anónimo, un territorio sin
logotipo, sin estandarte y sin la presencia explícita de la institución, pondría en
riesgo el prestigio conservador de la fiesta y no le reportaría ningún beneficio al
proceso de difusión cultural que conocemos como La Alianza Francesa. Salir  a
tocar a la calle y hacer la fiesta de la música no es realmente un objetivo para los
organizadores del evento, y en ningún caso es una práctica susceptible de ser
motivada, apoyada y difundida.
Como usted lo concibió, la segunda manera de promover la música en La Fiesta
de la Música, es con la organización de conciertos gratuitos. Habría entonces que
comenzar a responder la pregunta: ¿Gratuitos para quién?.
¿Conciertos gratuitos para el público? No hay mucho que decir. A pesar de que
el consumo de bienes culturales en Medellín para la gran mayoría, no encabeza
su lista de prioridades o ni siquiera hace parte de ella, el público sigue mereciendo
con creces los conciertos gratuitos.
¿Conciertos gratuitos para los organizadores e inversionistas? Diríamos
sin temor a equivocarnos, que en este caso no podemos hablar de gratuidad.
En este punto el concepto de lo gratuito no resiste el análisis y empieza a pesar
la idea de rentabilidad. En Medellín, solo el año pasado, durante horas, más de
39.000 personas fueron consumidoras pasivas de la descarga publicitaria que los
organizadores y los inversionistas instalaron en los llamados conciertos gratuitos.
Señor Lang, considerando que si cotizáramos con una agencia x, el costo de
impactar a 39.000 mil personas, durante un tiempo promedio de una hora, con
las estrategias gráficas publicitarias de 10 ó 12 entidades y empresas de gran
envergadura financiera, probablemente nos encontraríamos con costos muy
altos. Volúmenes de dinero con los cuales podrían financiarse, entre otras cosas,
estímulos económicos para los músicos que hacen La Fiesta de la Música.
¿Conciertos gratuitos para los músicos? Gratuitos no. Costosos y muy
costosos. Muchos saben que la inversión de producir un concierto sobrepasa
casi siempre los presupuestos con los que los músicos a veces contamos. Para
los músicos esta celebración es una idea muy buena y pasan cosas maravillosas
en ella. Pero la verdad sea dicha, todo tiene costos materiales y en este caso
son los músicos los que están asumiendo casi el total del esfuerzo. Creemos
erróneamente que no tenemos más espacios o que no los podemos construir
¿tenemos que tocar en La Fiesta de la Música simplemente porque nos dan la
oportunidad?
El público, los inversionistas y los organizadores obtienen ganancias notorias en
todo el ejercicio. Señor Lang, como diría su compatriota Pierre Bourdieu, el público
gana en capital cultural y social, los organizadores ganan capital político y los
inversionistas ganan capital económico, cultural, político y social. Paradójicamente
los músicos que son el centro de la fiesta solo ganan en capital social y además
no recuperan su inversión económica. Todo esto con el antecedente agravante de
que hoy en día en Colombia, las entidades encargadas de recoger el dinero de los
músicos no funcionan, y por lo tanto, durante todo el año, y sin ninguna retribución
monetaria para la gran mayoría de los artistas que han publicado su trabajo, se
escuchan y se venden ilegalmente cientos de miles de minutos de música a través
de diversos medios y lugares. Los músicos permanentemente están donando
su trabajo y por lo tanto podríamos preguntarnos: ¿cada vez que se escucha
una canción sin retribuir económicamente a sus creadores, ocurre la fiesta de la
música? Claramente la respuesta es no. La fiesta de la música es música viva.
Por lo tanto señor Lang, no queremos esconder la indignación y la sensación
de frustración, no solo ante la falta de espacios y apoyos económicos, si no
también ante la insuficiencia y la confusión que generan las pocas entidades y
los pocos eventos con los que cuenta la cultura en nuestros amados pueblos
latinoamericanos. Muchos realmente están convencidos de que hay una
verdadera ética humanista en La Fiesta de la Música de Medellín y que es
posible la democratización de la música a través de una fiesta masiva, en la
que los principales actores no reciben un apoyo económico y su inversión
se queda simplemente en el reconocimiento simbólico. Pensamos que no
es posible la coherencia ética en este caso. Mientras haya publicidad y los
beneficios económicos se estén guardando en los bolsillos de los patrocinadores
o inversionistas, o como los llama La Alianza Francesa, Los  Tenores, no habrá
coherencia ni moral ni ética en este evento. Entonces concluyendo, dos cosas. La
primera: en La Fiesta de la Música de Medellín 2013 hay una total ausencia de la
supuesta manera fundamental de promover la música tal y como usted la concibió:
Salir a tocar a la calle y hacer la fiesta de la música. La segunda conclusión: como
entonces sí hay ganancias económicas, lógicamente el primer beneficiario debe
ser el músico.
Estimado Jack Lang, para finalizar esta simple perorata, queremos anotar que
somos totalmente conscientes de que el no-pago a los músicos ha sido uno de
los principios conceptuales fuertes de La Fiesta de la Música desde su inicio.
Pero teniendo en cuenta los cambios en las tecnologías de la comunicación,
las diferencias entre los mercados culturales de París 1982 y Medellín 2013,
además de los beneficios ya mencionados en capitales discriminados, estamos
absolutamente convencidos de que un estímulo económico, moderado e
igual en tamaño para todos los músicos invitados a los conciertos gratuitos,
no disminuye ni en mística ni en alegría, no le quita altura moral al evento
y tampoco es un artificio de merecimientos sin sentido. Los músicos somos
profesionales respetables y la sociedad nos necesita, por lo tanto no nos sentimos
representados por este evento. Queremos una Fiesta de la Música con espacios
abiertos. No queremos convocatorias temerosas y parciales que no exalten
a la música como una práctica posible fuera de la producción institucional y
empresarial. Queremos conciertos gratuitos para el público y pagados para el
músico. Queremos patrocinadores generosos y prósperos. Queremos entidades
oficiales comprometidas con la música y orgullosas de su labor.
Estimado señor Jack Lang, porque queremos sea mejor, más ética, más justa y
más grande, este año tristemente tenemos que decirle:
¡NO A LA FIESTA DE LA MÚSICA DE MEDELLÍN 2013!
Sinceramente
DAVID MACHADO GOMEZ
Cantautor

jack lang en Música Somos

Estimado Jack Lang:

Cordial saludo.

Como usted la creó desde 1982 en Francia, La Fiesta de  la Música es una celebración que se realiza el 21 de junio, el primer día del verano del hemisferio norte. Tiene la intención francesa de la universalidad, como una síntesis práctica de la igualdad, la fraternidad y la libertad. El objetivo del evento es promocionar la música de dos maneras: la primera, que los músicos voluntariamente salgan a tocar a la calle. Desafortunadamente señor Lang, en este punto encontramos el primer inconveniente, y es que en lo práctico, La Alianza Francesa de Medellín no trabaja en la promoción y la realización de esta idea, que a nuestro modo de ver, debería ser el centro conceptual y real de la fiesta: Salir a tocar a la calle y hacer la fiesta de la música.

Suponemos que la razón para invisibilizar este principio fundamental de la fiesta tal y como usted la creó, es el hecho de que las prácticas musicales que se lleguen a realizar por fuera de los espacios estandarizados o por fuera de los llamados conciertos gratuitos, serán obviamente prácticas y movimientos que quedarán fuera del control logístico y político de La Alianza y de la oficialidad medellinense. Por otro lado y tal vez aun más grave, es el hecho de que Salir  a  tocar  a  la  calle  y  hacer  la  fiesta  de  la  música en la calle, cometiendo el acto de celebrar la música viva en un no-lugar, en un espacio anónimo, un territorio sin logotipo, sin estandarte y sin la presencia explícita de la institución, pondría en riesgo el prestigio conservador de la fiesta y no le reportaría ningún beneficio al proceso de difusión cultural que conocemos como La Alianza Francesa. Salir  a  tocar a la calle y hacer la fiesta de la música no es realmente un objetivo para los organizadores del evento, y en ningún caso es una práctica susceptible de ser motivada, apoyada y difundida.

Como usted lo concibió, la segunda manera de promover la música en La Fiesta de la Música, es con la organización de conciertos gratuitos. Habría entonces que comenzar a responder la pregunta: ¿Gratuitos para quién?.

¿Conciertos gratuitos para el público? No hay mucho que decir. A pesar de que el consumo de bienes culturales en Medellín para la gran mayoría, no encabeza su lista de prioridades o ni siquiera hace parte de ella, el público sigue mereciendo con creces los conciertos gratuitos.

¿Conciertos gratuitos para los organizadores e inversionistas? Diríamos sin temor a equivocarnos, que en este caso no podemos hablar de gratuidad. En este punto el concepto de lo gratuito no resiste el análisis y empieza a pesar la idea de rentabilidad. En Medellín, solo el año pasado, durante horas, más de 39.000 personas fueron consumidoras pasivas de la descarga publicitaria que los organizadores y los inversionistas instalaron en los llamados conciertos gratuitos.

Señor Lang, considerando que si cotizáramos con una agencia x, el costo de impactar a 39.000 mil personas, durante un tiempo promedio de una hora, con las estrategias gráficas publicitarias de 10 ó 12 entidades y empresas de gran envergadura financiera, probablemente nos encontraríamos con costos muy altos. Volúmenes de dinero con los cuales podrían financiarse, entre otras cosas, estímulos económicos para los músicos que hacen La Fiesta de la Música.

¿Conciertos gratuitos para los músicos? Gratuitos no. Costosos y muy costosos. Muchos saben que la inversión de producir un concierto sobrepasa casi siempre los presupuestos con los que los músicos a veces contamos. Para los músicos esta celebración es una idea muy buena y pasan cosas maravillosas en ella. Pero la verdad sea dicha, todo tiene costos materiales y en este caso son los músicos los que están asumiendo casi el total del esfuerzo. Creemos erróneamente que no tenemos más espacios o que no los podemos construir ¿tenemos que tocar en La Fiesta de la Música simplemente porque nos dan la oportunidad?

El público, los inversionistas y los organizadores obtienen ganancias notorias en todo el ejercicio. Señor Lang, como diría su compatriota Pierre Bourdieu, el público gana en capital cultural y social, los organizadores ganan capital político y los inversionistas ganan capital económico, cultural, político y social. Paradójicamente los músicos que son el centro de la fiesta solo ganan en capital social y además no recuperan su inversión económica. Todo esto con el antecedente agravante de que hoy en día en Colombia, las entidades encargadas de recoger el dinero de los músicos no funcionan, y por lo tanto, durante todo el año, y sin ninguna retribución monetaria para la gran mayoría de los artistas que han publicado su trabajo, se escuchan y se venden ilegalmente cientos de miles de minutos de música a través de diversos medios y lugares. Los músicos permanentemente están donando su trabajo y por lo tanto podríamos preguntarnos: ¿cada vez que se escucha una canción sin retribuir económicamente a sus creadores, ocurre la fiesta de la música? Claramente la respuesta es no. La fiesta de la música es música viva.

Por lo tanto señor Lang, no queremos esconder la indignación y la sensación de frustración, no solo ante la falta de espacios y apoyos económicos, si no también ante la insuficiencia y la confusión que generan las pocas entidades y los pocos eventos con los que cuenta la cultura en nuestros amados pueblos latinoamericanos. Muchos realmente están convencidos de que hay una verdadera ética humanista en La Fiesta de la Música de Medellín y que es posible la democratización de la música a través de una fiesta masiva, en la que los principales actores no reciben un apoyo económico y su inversión se queda simplemente en el reconocimiento simbólico. Pensamos que no es posible la coherencia ética en este caso. Mientras haya publicidad y los beneficios económicos se estén guardando en los bolsillos de los patrocinadores o inversionistas, o como los llama La Alianza Francesa, Los  Tenores, no habrá coherencia ni moral ni ética en este evento. Entonces concluyendo, dos cosas. La primera: en La Fiesta de la Música de Medellín 2013 hay una total ausencia de la supuesta manera fundamental de promover la música tal y como usted la concibió: Salir a tocar a la calle y hacer la fiesta de la música. La segunda conclusión: como entonces sí hay ganancias económicas, lógicamente el primer beneficiario debe ser el músico.

Estimado Jack Lang, para finalizar esta simple perorata, queremos anotar que somos totalmente conscientes de que el no-pago a los músicos ha sido uno de los principios conceptuales fuertes de La Fiesta de la Música desde su inicio. Pero teniendo en cuenta los cambios en las tecnologías de la comunicación, las diferencias entre los mercados culturales de París 1982 y Medellín 2013, además de los beneficios ya mencionados en capitales discriminados, estamos absolutamente convencidos de que un estímulo económico, moderado e igual en tamaño para todos los músicos invitados a los conciertos gratuitos, no disminuye ni en mística ni en alegría, no le quita altura moral al evento y tampoco es un artificio de merecimientos sin sentido. Los músicos somos profesionales respetables y la sociedad nos necesita, por lo tanto no nos sentimos representados por este evento. Queremos una Fiesta de la Música con espacios abiertos. No queremos convocatorias temerosas y parciales que no exalten a la música como una práctica posible fuera de la producción institucional y empresarial. Queremos conciertos gratuitos para el público y pagados para el músico. Queremos patrocinadores generosos y prósperos. Queremos entidades oficiales comprometidas con la música y orgullosas de su labor.

Estimado señor Jack Lang, porque queremos sea mejor, más ética, más justa y más grande, este año tristemente tenemos que decirle:

¡NO A LA FIESTA DE LA MÚSICA DE MEDELLÍN 2013!

Sinceramente

DAVID MACHADO GOMEZ

Cantautor

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Entre instrumentos y cámaras: Los músicos en la pantalla grande

Posted on 25 Enero 2013 by Editor

grabando concierto
Foto por Juan Yago

Por Mario Escobar Henao
@marito882

Para nadie es un secreto que el video y las producciones audiovisuales se han convertido en un agregado para la promoción de un artista o producto musical.

Desde mediados del siglo pasado -o quizá un poco antes- han quedado registradas en video muchas canciones de los artistas de la época, en cuyas tomas podemos verlos haciendo sus respectivos performances, y en algunos pasajes nos muestran un público eufórico (si lo hay) disfrutando del show.

Otros quisieron ir más allá, quisieron una relación más estrecha con el mundo del cine, gracias a ello tuvimos a Elvis protagonizando su extensa filmografía (33 largometrajes), a unos Beatles con historias algo inverosímiles pero divertidas, a los Kiss maquillados mostrándose como héroes con superpoderes, entre otros; todo ello sin contar a un buen número de músicos que han tenido carreras paralelas como actores, productores o directores cinematográficos.

Gracias a esta “hermandad” entre el cine y la música, el videoclip avanzó al punto de tener un argumento, que en muchas ocasiones no tiene que ver mucho con la canción en cuestión, pero que de todas maneras deja un mensaje, o por lo menos descresta al espectador: un claro ejemplo de ello fue lo que logró Michael Jackson con Thriller, que más que un videoclip se le considera un cortometraje musical, gracias a su magnífica puesta en escena y duración (casi 14 minutos). Algunos artistas, que quizá no ven la actuación como lo suyo, han preferido lanzarse en video o aparecer en la pantalla grande mediante la grabación de sus shows más memorables, gracias a ello vinieron los desconectados, conciertos sinfónicos, etc. Otros se atrevieron a hacer documentales, mostrándonos cómo viven el día a día, sus sesiones de ensayos o grabaciones, entre otros aspectos.

El punto es que desde mediados del año pasado los grandes artistas han vuelto al ruedo con material para las salas de cine, algunos agregando los respectivos avances en cuestión de imagen. Nos enteramos del relanzamiento de dos películas de The Beatles restauradas digitalmente cuadro por cuadro, y en noviembre llegó “Celebration Day” de Led Zeppelin (incluso a Colombia), rememorando su concierto de reunión en el O2 de Londres en 2007.

Para este año se han dado a conocer hasta ahora 3 novedades para la pantalla grande, que algunos melómanos quisieran ver en las salas de nuestro país: La primera se trata del documental Sound City, dirigido por Dave Grohl de Foo Fighters y que nos habla sobre los Sound City Studios de Los Ángeles, donde se grabó el álbum Nevermind de Nirvana y muchos otros que marcaron historia; se estrenó hace pocos días en el Sundance Festival en Utah EE.UU.

Las otras dos producciones seguramente formarán un gran revuelo, ya que se verán en 3-D, y en este cuento se metieron dos bandas de gran trayectoria como Metallica y Guns N’ Roses -aunque para muchos sea Axl Rose como solista-. “Metallica Through The Never” será una recopilación de shows grabados en Vancouver Canadá, combinado con líneas argumentales desarrolladas en un universo paralelo, según explicó su baterista Lars Ulrich, y su estreno está previsto para agosto. Por su parte, los Gunners tendrían listo para fines de año “Appetite For Democracy” y nos mostrará un concierto que ofreció la banda el pasado mes de noviembre en el Hard Rock Hotel de Las Vegas.

Sin duda alguna serán grandes apuestas musicales llevadas al cine que captarán la atención de una buena cantidad de espectadores, algunos por ser fieles fanáticos de dichas bandas, otros quizá por simple curiosidad. Además servirán para que los artistas de rock y de pop sigan haciendo presencia en la pantalla grande. ¿Llegarán también a los cinemas de nuestro país?

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Así transcurrió el primer día de Altavoz 2012

Posted on 14 Octubre 2012 by Editor

Agressor

Fotografía: Caliche Montoya

Por Juan Manuel Flórez

Concluido el primer día de Altavoz, las expectativas en cuanto a la organización del evento y a la presentación de las bandas comienzan a apaciguarse. La tarde-noche del sábado estuvo acompañada por lluvias intermitentes, que condicionaron el desarrollo del evento e incluso la respuesta del público.

Ya pasado el mediodía, cuando el panorama relativamente despejado no presagiaba aún el aguacero posterior, Dead Jessika inauguró el escenario principal de la novena versión del Festival Altavoz. La banda local, con una propuesta electro-rock, encendió el ánimo entre el poco público que se encontraba puntual para la cita y algunas de las personas que recién llegaban.

A continuación subió al escenario Tr3sDeCorazón, agrupación ampliamente reconocida a nivel local y cuya clasificación este año como banda fuera de concurso había generado controversia entre algunos de sus detractores. A pesar de las disputas al respecto y las dudas en torno a la hora y el día asignados a su presentación, la banda evidenció su buen nivel con un concierto cargado de energía y cercanía con el público.

Además, contó con la presencia de importantes invitados del rock internacional, específicamente de argentina. Ciro Pertusi, ex-integrante de Ataque 77, y el “Mosca”, vocalista de Dos Minutos, le dieron un valor agregado a la presentación de la banda paisa. En palabras del mismo Pertusi en el escenario, el concierto demostró la “unión de una banda con su gente” en un día en el que había una mayoría de metaleros entre los espectadores.

Eran más o menos las tres y media de la tarde cuando la lluvia, que ya amenazaba desde hacía unos minutos, llegó al Festival Altavoz. Pasaron por la tarima La Tumbaga y luego KuzaXué, ambas presentaciones tuvieron condiciones climáticas que, sin ser completamente desfavorables, le dieron vuelta al panorama que hasta ahora mostraba el evento.

A partir de este punto, el Metal se apoderó definitivamente del escenario durante el resto de la jornada. Este cambio de género se vio intensificado con la presentación de No Raza y de Posguerra, cuando ya mermaba la lluvia y los espectadores se animaban a poguear en medio el pantano, empapados, sucios y conectados con la música.

Después de 5 años, Posguerra volvía al Altavoz como banda invitada y daba cuenta de su categoría con un espectáculo de gran calidad. El manejo de las luces, la puesta en escena, la indumentaria y la respuesta de la gente, fueron solo algunos de los aspectos a favor de su participación, sin contar con sus letras, las cuales vincularon a los espectadores por su alto contenido social.

Pasadas las seis de la tarde y ante un público expectante, hicieron su aparición unos de los invitados nacionales de más trayectoria. Kronos, la agrupación caleña de heavy metal, le inyectó un contraste de género a la tarde. Del gutural de Posguerra y No Raza, se pasó a los altos tonos que, en la voz de Bryan Díaz, pusieron a cantar y a volear cabeza a una masa humana que cada vez se hacía más numerosa.

El frío dominaba el ambiente. Una llovizna tímida, los charcos y la ropa mojada, eran los vestigios de la tormenta que hace unas horas había acompañado a las bandas en tarima. A Kronos le siguieron Threat y Terra Sur, estos últimos tuvieron leves problema técnicos cuando el micrófono falló en medio de una de sus canciones; sin embargo, Francisco Murillo no se detuvo y, con un canto mudo, levantó la emoción del público el cual lo vitoreó enérgicamente.

Las horas pasaban y, ante el expectante panorama, Agressor y Daycore le sumaron energía al ya entusiasmado y empapado público. La tensión crecía a cada momento, pues se acercaba la presentación de la banda internacional de la noche: Behemoth. Los polacos dieron una rueda de prensa anterior al concierto en la que se trataron temas como el estado de salud del vocalista Adam Darski, el cual fue hospitalizado en 2010 por leucemia y las tendencias anti-cristianas de la agrupación.

Un cambio inesperado en el cronograma adelantó su salida al escenario y en el momento en que fueron anunciados el público se estremeció y gritó ansioso. No obstante, y a diferencia de los músicos que se habían presentado a lo largo del día, los europeos se tomaron bastante tiempo antes de comenzar el espectáculo, pues los ajustes de sonido y luces se realizaron minuciosamente.

Los espectadores aguardaban inquietos. Cada tanto, un roddy subía al escenario y probaba los micrófonos. Al hablar por estos lo hacía en su idioma lo cual generaba mucha curiosidad entre el público, que se entretenía con las más nimias acciones debido a la ansiedad en la que se hallaba sumido.

- ¡La tuya! Este tipo nos insulta y nosotros no nos damos ni cuenta – decía una muchacha joven.

- ¡“Indios tercermundistas”! – traducía empíricamente otro espectador, ante una nueva intervención del ayudante por el micrófono.

Finalmente la espera llegó a su fin, las luces se apagaron completamente y los tan esperados músicos hicieron su aparición. Tanto su indumentaria como su puesta en escena obnubilaron inmediatamente a los espectadores. Estos coreaban el nombre de la banda y las letras de las canciones y, a pesar de que sonaron saturados y uno de los bafles presentaba problemas, los extranjeros brindaron un show impresionante y cargado de emoción que se extendió durante cerca de hora y media.

A la media noche concluyó Behemoth y la masa humana comenzó a dispersarse. El cambio en el cronograma afectó negativamente a Witchtrap, una reconocida banda de trash metal en la escena local que no contó con suficiente público. Un power trío poderoso y contundente que cerró por lo alto la primera jornada del Festival Altavoz 2012.

En síntesis, la celebración de los 30 años del Metal en Medellín estuvo marcada por grandes presentaciones, algunas contradicciones de género, invitados internacionales de gran calibre y una respuesta positiva por parte de los asistentes, quienes no hicieron caso de la constante lluvia y mantuvieron la buena energía a lo largo del día.

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¿Qué le espera a Altavoz?

Posted on 14 Mayo 2012 by Editor

monicaviola

Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

Altavoz, desde su creación en el año 2004, ha caminado aprendiendo de su experiencia, la de los músicos y también, la de todos los asistentes y partícipes no solo a los tres días de festival internacional, sino al proceso de todo el año. El festival, paso a paso se ha hecho a una historia, bien o mal, que ha aportado a la profesionalización del rock en Medellín.

Caifanes, Sepultura, Robi Draco Rosa, The Skatalites, La maldita vecindad, Carajo,  Kreator, The adicts, entre muchas otras bandas de nivel mundial; un manojo impresionante de buenas bandas de Medellín y Colombia y miles de almas vibrando con el rock, han hecho parte de estos ocho años de la voz de un festival de convivencia, cultura, rock y ciudad.

Llegó el año 2012 con un sin sabor musical, organizativo, logístico y presupuestal para el Altavoz. El año anterior no fue bueno, sin duda alguna. Todos lo saben, la ausencia de dirección y de organización experimentada en el año 2011 catapultó el festival a un hueco evidente que preocupó a las bandas y a los espectadores que año a año siguen los conciertos clasificatorios, los lanzamientos, los conversatorios especializados y por supuesto, los tres días de convivencia con el rock.

Recientemente fue nombrada la nueva directora y el productor del festival, ellos son Mónica Moreno y David Viola, los punkeros representativos de la agrupación I.R.A. La experiencia musical y de autogestión es evidente en sus años de trabajo con el punk. Esta pareja enamorada del rock, esperamos aporte orden y prioridad a las bandas y a la música, que es en realidad lo que importa.  Lo que sí puedo afirmar de entrada, es que fortalecerán las bases ideológicas del festival, como un verdadero festival de rock.

Al escuchar su nombramiento, también surgieron preguntas alrededor de la escena musical. ¿Son los personajes indicados para re direccionar el rumbo del festival?, ¿Fue una buena elección?, ¿Sacarán a Altavoz del hueco en el que se encuentra? Todas estas incógnitas se resolverán con el tiempo. El festival se construye entre todos; los bares, ensayaderos, promotores culturales, medios de comunicación, teatros, gobierno, músicos, espectadores, no solo son ellos. Hay que seguir caminando y aprendiendo de los errores, ¡Bienvenidos Mónica y Viola, cuenten con el apoyo de esta ciudad, de igual manera, esperamos resultados!

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Alejo García en Música Somos Radio

Posted on 16 Febrero 2012 by Editor

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Alejo García presentó en Música Somos Radio las nuevas canciones de su próxima producción discográfica “Americanito” construidas a partir de su experiencia como músico itinerante por toda America.

Música Somos Todos

 
 Alejo en Musica Somos [65:37m]: Play Now | Play in Popup | Download (54)


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¿Quien le pagará al músico?

Posted on 25 Agosto 2011 by Editor

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Foto por Yojan Valencia

Por Pedro Madrid Urrea

pedro@musicasomos.net

“A mí me gustaría que a un abogado le dijeran: doctor, venga y atiende este caso, no hay plata pero ayuda a promocionarse y darse a conocer, antes agradezca el espacio y la oportunidad. O a un médico, arquitecto o ingeniero…
Hay gente que piensa que la Música no es una profesión, sino, un hobbie y que todos los músicos son ricos, no comen ni pagan servicios…
Si eres Músico o amas la Música cópialo y pégalo en todos lados”

Ese mensaje ha estado girando por las principales redes sociales (Facebook, Twitter) y está generando una cadena de comentarios y de apoyo de todo el público, músicos y no músicos.

Este asunto del pago a los músicos es demasiado espinoso, ya que hay posiciones encontradas, intereses de por medio y una falta total de fraternidad de los mismos músicos por exigir mejores condiciones al medio.

Es obvio y claro lo que el mensaje expresa, en este mundo ningún profesional hace las cosas de gratis, todos estamos buscando una compensación, pero a los músicos nos quieren vender una idea de “promoción” y de “apoyo” que realmente es una forma bonita de decir “no tenemos plata para pagarte, pero aún así queremos que toques”, porque los productores y empresarios de los eventos son muy hábiles para conseguir patrocinios y para reducir presupuestos, pero a la hora de pagarle a los músicos siempre buscan cualquier alternativa para que eso no se dé.

Como había pasado cuando estábamos ad portas de la “Fiesta de la Música”, todos los músicos empezamos a dar nuestros puntos a favor y en contra y se desarrollo una polémica y una discusión muy interesante, cosa que debemos empezar a hacer en temas como estos, ya que lo que necesitamos es tener un consenso y una única opinión (hablando de música independiente), porque empezar una cruzada por la “profesionalización” de los músicos locales es muy compleja, empezando por el público fiel, a quienes hay que persuadir mucho para que compren un disco o que paguen una entrada de diez mil pesos que en realidad lo único que hace es pagar los gastos de logística, sonido, backline y finalmente no queda ni un 40% para las bandas.

Espinoso como sea este asunto es algo que tenemos que hacer, y aunque no sepamos cómo empezar o veamos que es una labor muy complicada es algo que no da espera, porque hay que culturizar el medio, la escena, los espectadores y los mismos artistas, quienes en muchas ocasiones se dejan deslumbrar por esos avisos y esas promesas de promoción y publicidad y al final lo único que hacen es regalar su trabajo y su tiempo para el lucro de otra persona.

La reflexión y enseñanza que nos queda de todo es que debemos tener una verdadera fraternidad entre músicos y debemos entender que la profesionalización depende también de los músicos y que si no empezamos ya a luchar por eso nunca vamos a llegar a “ningún Pereira”, como se dice vulgarmente.

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La escena local

Posted on 22 Mayo 2011 by Editor

Mosh pit

Por Daniel Ceniza

danielceniza@musicasomos.net

Cuando alguien me dice “concierto”, no pienso en ir a una cancha arenosa un sábado al medio día a ver un desfile de a media hora de gente chapaliando por lograr que su música llegue a los corazones (o por lo menos hígados) de los elevados y gratuitos asistentes. Ni a ver a un pelao (posiblemente extranjero) con un Mac juntar sonidos en una carpa en el parque de turno, mientras todos se mojan y tratan de definir porqué ese conjunto de sonidos merecen el nombre de “canción”, pero en vez de definir eso, “bailemos”.

Hagamos un ejercicio. Les advierto que esto no va a ser una de esas cosas descafeinadas, light, deslactosadas a las que el internet lo acostumbra a uno, que, como los evangélicos, en vez de contextualizarlo a uno con todo un capítulo lleno de sentido espiritual y sabiduría de miles de años, lo abandonan a uno con un versículo muchas veces abstracto y desprovisto de todo sentido anecdótico con el cual identificarse. Ó como twitter, para las generaciones más actuales. Les voy a pedir, si depositan la confianza en mí unos segundos, que naveguen conmigo.

Pintemos entonces una escena, una escena local:

Media hora antes de salir, tal vez después de haber comido algo, tal vez después de haber ayunado o vomitado (me siento afortunado de vivir en una ciudad llena de pecadores y enfermos. Cero sarcasmos) te das los últimos toques de vanidad: maquillaje, una última ajustada a la manilla de moda, aretes, una última pasada por el espejo tal vez mirando el cuello de la chaqueta y te disponés a salir de casa.

El viaje transucrre, en el mejor de los casos, sin eventos distintos al taco, al sobresalto al que nos somete el bus, a la conversación entretenida o aburrida con el taxista, a tanquiar, a buscarle parquiadero a la moto, en el peor de los casos, en metro a hora pico.

Lo que sigue, sigamos pintando a brochazos amplios, es encontrarse con amigos, fumarse un cigarrillo, tomarse una cerveza barata afuerita y aglomerarse a la entrada. Ahhh, a la entrada. Donde hay tumulto. Donde hay gente haciendo tiempo antes de entrar. Léase: “haciendo tiempo”. Como si todo el tiempo de la existencia no estuviera ya hecho y transcurriendo sin nuestro auxilio. Hacemos tiempo porque queremos demorarnos antes de entrar, si es que no llegamos tarde ya. Porque queremos terminar de fumar el cigarro, de tomarnos la pola, porque, desde afuera queremos tantiar la música del lugar. Porque como a la boda, no se entra corriendo. Allí, a la entrada del lugar es que empieza la noche. Porque aunque queremos entrar, no queremos afanarnos: lo queremos saborear y disfrutar todo.

Recientemente fui a ver THOR y aunque me gustó mucho, millones de personas fueron a ver la misma cinta en todo el mundo. Recientemente también, fui a ver a SPASTICO en concierto y como en la última cena de cristo los pocos que estuvimos allí sentimos que el mundo dio vueltas ese día, no porque sabemos que siempre da vueltas, como también sabemos que siempre hay tiempo y no hay qué hacerlo, sino porque fue importante. Lo que pasó esa noche, fue NUESTRO.

Ir a cine vale 10mil y vamos a ver cine y a comer crispetas, algunas veces sumando más de 15mil por persona para ver un producto serial, masificado, que de ninguna manera malo o falto de calidad pero de menos manera: ÚNICO.

Luego de hacer tumulto y tiempo, entramos. PAGAMOS la entrada. Qué bueno es, cuando se es odontólogo, abogado, taxista, mecánico, músico, ser pagado. Por haber llevado con gracia y sudor esa habilidad que se cultiva. PAGAMOS entonces la entrada que stá comunmente entre los 5 y 10mil (que por algo único e irrepetible es un regalo), y nos sellan. Nos marcan, y mientras para la gente de logística es una forma de control (como toda buena marca) para los asistentes es además prueba, es además testimonio de que se pertenece a eso que está pasando, tanto como lo que está pasando nos pertenece, aunque sea sólo por el tiempo ocupado por el evento. Con cada letra que les escribo siento que mientras más avanza la noche, cada vez es más NUESTRO el concierto!

Para irles resumiendo la escena, la esena local, les comento:

Salgo de mi casa preparado, ando la calle de mi ciudad ajetreada, llego al lugar y siguiendo el ritual, me dispongo a entrar a un concierto, donde a su vez, una banda va a buscar entrar en mí. Están leyendo todo lo que les estoy poniendo? Ir a un concierto consume todo de nosotros, nos demanda, nos exige, tiene rituales, tiene magia, como la que ve el creyente cuando va a misa o el enfermo cuando va al doctor, o el humano cuando tiene sexo. Y es una magia que requiere una energía que no se logra reunir cuando se diluye entre procesos burocráticos y politicamente correctos, cuando no me marcan, cuando no hay sudor ni gracia, cuando le quitan el precio y muchas veces el valor, cuando no crean comunicación entre las partes, cuando no pertenecemos al evento, ni la música a nosotros, cuando no es NUESTRO.

Y sin embargo, regresemos a nuestra escena que todavía comienza! Todo esto precede al concierto en sí! Todo este gran ritual, toda esta gran magia sólo circunda la música, la que es protagonista desde que nos preparamos para salir de casa!

Amo los conciertos. Sin embargo como músico, debo confesarlo, me he rendido. No “paga”, y con eso no quiero decir que no quede plata. He tenido conciertos exitosos con los que he pagado grabaciones profesionales, como he tenido conciertos que hemos tenido qué dejar partes de la batería o incluso el bajo para cubrir deudas.

No “paga” porque la magia está disuelta. ¿Está en mis manos reunirla? NO!: ¿Qué soy yo Gandalf o Magneto o algo así protagonizado por el mismo actor? Está en manos de todos nosotros, obviamente. Porque es y siempre ha sido NUESTRA. Aún considerando efectivos intentos de “quitárnosla”.

Una pregunta más importante todavía: ¿Debe hacerse? ¿Debe retomarse el ritual, la magia que antes se tenía? ¿No es hora de dar paso a otro tipo de logísticas y organizaciones de manifestaciones musico/culturales? Seguramente. Porque el internet ha cambiado mucho. Porque este papa es un nazi. Porque LadiDi dejó muchos asuntos pendientes. Porque el 9/11. Porque Garavito es muy malo y Pirry nos lo confirmó. Porque el tiempo cambia. Y porque, después de todo, si es NUESTRO, ¿No debemos entonces cambiarlo acorde a los cambios tecnológicos y sociales según nuestro antojo?

En ese caso, coman mierda. Con ese tipo de palabras grandes, pesadas en conceptos y políticamente correctas, no vale la pena. Es por eso que no paga. Es por eso que me rindo. Muchas veces nos preocupa lo que llamamos “la escena musical de la ciudad”. Algo que bien puede o no existir, dependiendo de cómo se le defina. Y es un ejercicio interesante… para académicos allá en la universidad, no para músicos, ni para los que como yo, están interesados en ir a conciertos a que los coja la luz. A que el mundo de vueltas. A embriagarse de formas etílicas y abstractas. Porque desde que, temprano en la semana, sé que hay un concierto, mi vida gira alrededor de eso. De cómo arreglar mi agenda para poder ir, de cómo conseguirme la platica para no estar muy apretao y poderme tomar tres tragos de más, porque quiero grabar el concierto para montarlo después a internet, porque quiero hablar con la banda y saber quiénes son, cómo son, porqué son! Claro que las cosas cambian y el tiempo cambia! Es un hecho… sobretodo porque hacemos tiempo. Habiendo ya. Hacemos más. Y en todo ese tiempo, las cosas cambian.

Sigamos, más bien, pintando escenas, escenas locales, porque nos va mejor imaginandonos el asunto que viviéndolo. Nos queda grande. Nos queda grande tener escena, tener bandas, tener una opinión cimentada y argumentada acerca de cómo debe moverse el arte en lo que caprichosamente llaman “la era tecnológica” o la “pseudomodernidad”.

La escena, cuando termina la música, es la de camaradería, integrantes de las bandas y amigos de las bandas, los que trabajen en el lugar, los del sonido y hasta el metido lambón de turno, ayudando a desconectar, a desmontar y asubirlo todo a un taxi.

Van yendo sonrientes y satisfechos a sus casa los que están cansados y/o tienen qué madrugar. Se van quedando los más nocturnos y que todavía tienen licor en su mesa. La banda arranca a guardar sus cosas y seguramente a seguir su fiesta en otro lado, todos, satisfechos, cansados, después del sudor y la gracia, sonreimos y nos sacudimos después de haber bailado lo NUESTRO.

Tal vez la banda que hoy tocó en un bar de mala muerte, mañana toque ante miles de personas en rock al parque. Y tal vez cuando lo haga, la magia siga intacta. Tal vez se haya disipado un poco esa energía. Tal vez toquen de dientes para afuera. Pero esta vez, esta noche fue NUESTRA. Y tengo un guayabo y un sellito en la mano que lo prueban. Y una grabación del audio, cortesía de un servidor.

Para cerrar, les comparto lo que pasa cuando uno sale del concierto, porque, tomen en cuenta, no les dije cómo fue el concierto, sólo lo que hubo antes.

Después del concierto, salimos, nos tomamos la última cerveza, nos fumamos el último cigarrillo, y buscamos taxi. Porque los taxistas también van con sudor y gracia a rebuscársela. Mejor que salirles con cómo sería eso, les voy a mostrar exactamente cómo me fue en esas una vez. Pero antes, antes de cerrar, terminemos la escena:

¿De qué serviría todo esto si no estuviera en función de la ciudad: sabiéndolo o sin hacerlo, queriéndolo u odiándolo, de qué forma todo este ritual, escenificado por mis palabras hilando y sus ojos tejiendo, no forman ciudad, cultura, comunidad, camaradería?
La escena local no describe a un conjunto de bandas, de público, de programas de TV que quieren hablar de música, o de iniciativas gubernamentales. ¿De quién necesitamos permiso la ciudad para hacer arte? ¿Desde cuando necesitamos que el gobierno nos tenga qué dar pautas que dictan cómo, porqué y con qué criterios deben organizarse las manifestaciones culturales y artísticas de una comunidad? ¿Cuándo dejó de ser al contrario? ¿Porqué?
Las entidades gubernamentales nos necesitan. Los programas de radio y TV nos necesitan. Ayudémosles. Démosles entonces una escena local.

La escena local que les propongo que voltiemos a mirar, empieza cada que sabemos que hay un concierto. Cada que nos damos cuenta que una banda nos está proponiendo toda esta magia. Que nos quiere compartir toda esta energía. Porque MÚSICA SOMOS todos, porque es NUESTRA.

Porque música somos todos, porque ciudad somos todos, y todos tenemos un espacio, una opinión, una historia, una canción, un viaje de casa yendo a un concierto y un viaje a casa viniendo de un concierto, porque lo que circunda a la música es lo que la contextualiza y la hace importante, lo que la circunda tanto en espacio como en tiempo, porque los que circundamos a la música somos los que la hacemos, los dejo entonces, con el viaje a casa después del recorrido por este escenario local, con un protagonista de esta escena local:

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Una tarde con Jah

Posted on 20 Abril 2011 by Editor

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Fotografía por Camilo Hernández

Por Pedro Madrid Urrea

pedro@musicasomos.net

En domingo de ramos, después de un medio día lluvioso, en la discoteca Forum nos reunimos para un encuentro con Jah, para entrar a la Zona Ganjah.

A las 2 pm, hora en la que estaba fijado el ingreso, todos esperaban ansiosos para empezar el concierto. Un mar de dreads y de colores rastafarios se veían en la fila, mucho vino y uno que otro elemento que calmaba las ansias por estar con este grupo Chileno que hacía su primera visita a la ciudad. Algunos no soportaron el voltaje de la fila y empezaron a marearse, pero no se dejaban vencer por el cansancio…Todos tenían el mismo objetivo.

Pasadas las tres de la tarde abrieron las puertas del lugar y la gente empezó a entrar en total calma, sabiendo que el relax y la paz musical estaban por llegar. Ya adentro todos empezaron a tomar sus lugares, unos en la zona general, otros en la zona “V.I.P”, pero todos esperando a que Zona Ganjah empezara con el espectáculo.

Listo el sonido, se montaron los Santtos, y comenzó una explosión sonora de múltiples matices: Unos sonidos ska, otros muy rockeros, algunos muy tropicales, pero todos congruentes y enérgicos, dispuestos a ponernos a bailar con su música.

Una talentosa mujer baterista, la iPad del teclista que no se acomodaba, una corista fotógrafa y para todos una sorpresa musical: Un magnifico cover del clásico del maestro Joe Arroyo “Esclavitud Perpetua”, interpretado de una manera muy especial, combinando lo salsero con el Ska y momentos Reggae, excelente combinación para versionar semejante obra maestra.

Después de tanta energía, llegó el tiempo de relajarnos con el Reggae, el momento en que por fin entraríamos a la Zona Ganjah.

Con un cordial saludo empezó la música, y casualmente una nube de humo empezó a sobrevolar el lugar, invitándonos al relax y a dedicarnos a una sola cosa…A bailar.

Fue impresionante ver la compenetración que Zona Ganjah tuvo con la audiencia, en donde “Medellín” y “Colombia” siempre estaban en las canciones, como una invitación a seguir disfrutando. La pregunta retadora del vocalista: “¿están cansados?”, queriendo decir “estamos pasándola de maravilla, esto va a seguir”, y así fue…Ni el ánimo del público, ni la energía de la banda decayeron en toda la tarde, en una tarde para cerrar los ojos y bailar al ritmo del Reggae, para relajarnos, olvidar la realidad y dejarnos llevar por esa música llena de mensajes de paz, de fraternidad, de amor natural y de unidad.

Ya para el final, la banda se despidió, agradeciendo al público por “creer en el proyecto”, exaltando la cantidad de gente y además, felicitándonos por hacer mejor ese producto de la madre tierra que tanto se enarboló durante el concierto…Obvio hubo la típica petición de “¡otra, otra!” a lo que la banda volvió a entrar y a tocar dos clásicas canciones para despedirse de la mejor manera posible.

Toda la tarde fue excelente: una talentosa banda telonera con una música llena de poder, una banda oficial que lo entregó todo en el escenario, siempre agradeciendo por la oportunidad de tocar y de presenciar el espectáculo. Además, es de aplaudir al público, que respetuoso se comportó a la altura, demostrando que el radicalismo y la intolerancia están mandadas a recoger, que todos podemos convivir y que podemos aplicar lo que esta música siempre predica: unidad, paz, amor y libertad.


Video por Pedro Madrid Urrea

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