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Fito Páez y Andrea Echeverri: una noche memorable en Medellín

Posted on 08 Mayo 2013 by Editor

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Foto por Yojan Valencia

Por Juan Manuel Flórez Arias
@juanmaexos

La lluvia caía sobre una multitud expectante. Eran las cinco y treintaicinco de la tarde del cinco de mayo, año 2013. En los alrededores del Jardín Botánico de Medellín los puestos de comida ambulante servían de escampadero para algunos rezagados que aún no se adherían a la fila. Preferían comer antes a someterse a los excesivos precios dentro del concierto. Los demás eran una fila blanca: cientos de impermeables plásticos recién comprados, ubicados uno detrás de otro, rodeando la reja que delimitaba el lugar.

-Por aquí los de platino, formen otra fila por favor –anunció uno de los encargados del ingreso.

Los asistentes a la presentación de Fito Páez se dividieron en dos bandos: los aludidos esbozaron sonrisas de satisfacción y se apresuraron a adelantarse; los otros –los de la boleta económica–, empapados, emprendieron infructuosas discusiones con los empleados. “Yo estoy pagando por esto, llevamos más de una hora aquí”. “Señor, yo también estoy trabajando, hay menos gente con boleta platino, esto facilita el ingreso”.

Entre tanto, en el escenario ubicado en el Orquideorama, el panorama era distinto. La estructura –unas flores gigantescas de madera que hacen, simultáneamente, las veces de columnas, techo y decoración– mantenía al margen de la lluvia al público más madrugador. Este, sin embargo, estallaba esporádicamente en ataques de ira ante la demora del espectáculo; silbidos y gritos de protesta inentendibles.

-En la boleta decía cuatro de la tarde y ya son las seis –reclamó al aire una mujer joven, bonita.

-Estos eventos siempre se retrasan, ponen esa hora para que se les facilite el ingreso –dije, en un intento algo sonso por tranquilizarla, como si la pregunta me hubiera sido dirigida. Una sonrisa cruzada concluyó con el diálogo casual. La espera continuó.

A las seis y cuarenta minutos, antes de lo que esperaba, Andrea Echeverry dio inicio al espectáculo. Estaba vestida con un traje negro con huesos dibujados, una bufanda rosada y esponjosa, y unas gafas oscuras, grandes. Era, en sí misma, sin llegar a entonar el primer verso, toda una artista. Durante los siguientes minutos no solo se encargó de romper el hielo con el público; dio cátedra con una presentación que demostró su capacidad de explorar alternativas sonoras novedosas.

Estaba dando a conocer su nuevo disco, Ruiseñora, lanzado en diciembre del año pasado. Se trata de un trabajo discográfico dedicado a los derechos de las mujeres y la lucha contra la injusticia. Las canciones, desconocidas para la mayoría, fueron asimiladas por su fuerte contenido social y la pasión en la interpretación de la artista. Para concluir, Andrea tuvo el acierto de incluir algunos temas de Aterciopelados y se despidió del público entre palmas y coros: “Otra, otra, otra, otra…”. La otra no llegó, pero la bogotana dejó claro que era mucho más que un complemento previo al verdadero concierto.

Más tarde la vería cerca de la cabina de sonido, todavía con parte de su atuendo, presenciando el show del esperado de la noche. Este no tardó demasiado. Aproximadamente a las siete y media las luces se apagaron, la multitud olvidó las disputas del ingreso, la lluvia, la espera y se fusionó en un grito de júbilo. Al grito le siguió la intervención de una voz conocida internacionalmente, que ha revolucionado el rock en esta parte del planeta.

“El amor después del amor tal vez se parece a este rasho de sol, y ahora que busqué y ahora que encontré el perfume que sheva el dolor”. Los músicos estaban ubicados, pero Fito Páez seguía cantando fuera de la vista de todos. Su entrada triunfal al lado de la barranquillera Adriana Ferrer, corista de la gira, fue el inicio de una fiesta musical que se extendió durante más de dos horas.

El artista argentino conmemoró junto a su receptivo público de “Medeshín” los veinte años de El amor después del amor. El repertorio conservó el orden original del disco, e incluyó éxitos inolvidables que marcaron la vida de una generación: Circo Beat, Mariposa Tecnicolor, Dar es dar; canciones que para aquella multitud aclamante eran más que un buen recuerdo.

-Sho todavía creo en las siguientes palabras, aunque la vida me ha cambiado algunas –anunció Fito antes de sentarse frente al piano y cantar Al lado del camino: “Me gusta estar al lado del camino, fumando el humo mientras todo pasa, me gusta abrir los ojos y estar vivo, haber sobrevivido mishones de resacas…”.

La madurez despierta nuevas facetas en los artistas. El Fito que vimos esa noche –con cincuenta años encima, más de tres décadas de trayectoria y algunas canas evidentes desde la distancia– fue el resultado de una vida dedicada al arte. Un artista riguroso y cercano. Las condiciones de sonido fueron óptimas y permitieron captar la emotividad del espectáculo sin muchos contratiempos. La música, los destellos, las palabras entre tema y tema, las palmas arriba, los saltos, las bromas casuales y los recuerdos se conjugaron en aquella noche memorable.

-Gracias a los músicos, a los técnicos de sonido y de luces, a los patrocinadores…y a ustedes obviamente, sin ustedes la vida no sería nada. Qué conclusión de gira tan hermosa, de verdad –exclamó el argentino y un momento después se aventuró a concluir con una especie de epifanía– Que viva la música, que viva la vida, que vivan los abrazos. Vivimos… ¡Vivamos para siempre!

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Andrea Echeverri: digna antesala de una celebración en grande

Posted on 08 Mayo 2013 by Editor

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Foto por Yojan Valencia

Por Mario Escobar Henao
@marito882
El día había llegado, era el turno para que Medellín celebrara los 20 años de
El Amor Después Del Amor, el disco de Fito Páez que se convirtió en uno
de los más importantes de su carrera, y en el más vendido de la historia del
rock argentino. Pero para esta gran fiesta se tenía preparado un preámbulo
muy especial, solicitado por el mismo artista rosarino: la presentación de la
cantautora colombiana Andrea Echeverri como invitada para abrir su show;
una artista que ha mantenido su vigencia durante 20 años (precisamente), y
siempre ha sido considerada como una de las mujeres más exitosas del rock
de nuestro país –sino la más exitosa-. Era el regreso de la capitalina a nuestra
ciudad, luego de su visita con Aterciopelados en el concierto programado por el
Congreso Iberoamericano de Cultura en 2010, donde también compartió cartel
con Fito.
En la previa, algunos disfrutaban a ritmo de reggae, y otros esperábamos por
un café, pero el tiempo de espera terminó y Andrea se hizo presente en el
escenario. Eran las 6:40 pm y terminaba de caer la noche en la lluviosa Capital
de la Montaña. Con trajes de estampado de esqueleto, un antifaz blanco y su
característica guitarra llena de coloridas calcomanías iniciaba el espectáculo
con Florence, un tema de su nuevo disco Ruiseñora, inspirado en la reconocida
feminista Florence Thomas; luego daría paso a un par de canciones de ese
mismo álbum, dedicando una de ellas a la situación social que vive Colombia
en la actualidad.
“Paciencia, estamos mostrando lo nuevo. Ya vienen los clásicos”: decía
Andrea frente a un sector que quería verla cantar los temas reconocidos de
Aterciopelados y ya empezaba a corear sus nombres; pero les daría gusto
unos minutos después con “Rompecabezas”, canción que remató con el
estribillo reiterado “Muchas gracias Medallo”, mostrando así el agradecimiento
al público paisa que fue testigo del show en el Orquideorama del Jardín
Botánico.
Luego, sus asistentes en escenario ponían ante ella una serie de pliegos con
diferentes tipos de cuerpos pintados, en los cuales ponía su rostro mientras
interpretaba su reciente sencillo: “Métetelo”; con ésta y con la canción “Yo”
dejaba un claro mensaje de cómo se siente consigo misma, de su personalidad
única y auténtica.
Retomaba la música de Aterciopelados con “Ataque de Risa”, una de las
últimas grabaciones del dúo conformado junto a Héctor Buitrago; y después de
presentar a su banda y grupo de colaboradores, generaba un éxtasis entre la
multitud con sus himnos “Baracunatana” y “El Estuche”, cerrando con algunos
souvenirs artesanales para el público tras 55 minutos de concierto.
Terminaba así el show de bienvenida a la fiesta, Andrea hizo una tarea
impecable y dejó la tarima entre aplausos y el tradicional grito de “otra, otra”.
Fue su oportunidad de mostrarnos ese nuevo álbum, el tercero como solista,
realizado en gran parte por ella misma y en el cual experimentó muchos
sonidos, incluso reemplazando la batería por instrumentos distintos de
percusión –lo cual fue muy evidente en su concierto-, y otros elementos que
le ayudarían a autodenominar ese estilo como “Rock Semilla”. Y según ha
manifestado en ocasiones anteriores, se ha hecho una pausa en el trabajo
de Aterciopelados para concentrarse, tanto ella como Héctor, en sus propios
proyectos, sin descartar un posible regreso en un par de años.
Ya todos habíamos calentado motores con la música de Andrea Echeverri y
comenzaba la expectativa de cara al número central, al alma de la fiesta, que
ya tenía varios puntos anotados con tan calurosa antesala.
Tags: El amor después del amor, 20 años, Fito Paez, Medellín, Andrea
Echeverri, Aterciopelados, Ruiseñora, Orquideorama, Concierto.

Por Mario Escobar Henao

@marito882

El día había llegado, era el turno para que Medellín celebrara los 20 años de El Amor Después Del Amor, el disco de Fito Páez que se convirtió en uno de los más importantes de su carrera, y en el más vendido de la historia del rock argentino. Pero para esta gran fiesta se tenía preparado un preámbulo muy especial, solicitado por el mismo artista rosarino: la presentación de la cantautora colombiana Andrea Echeverri como invitada para abrir su show; una artista que ha mantenido su vigencia durante 20 años (precisamente), y siempre ha sido considerada como una de las mujeres más exitosas del rock de nuestro país –sino la más exitosa-. Era el regreso de la capitalina a nuestra ciudad, luego de su visita con Aterciopelados en el concierto programado por el Congreso Iberoamericano de Cultura en 2010, donde también compartió cartel con Fito.

En la previa, algunos disfrutaban a ritmo de reggae, y otros esperábamos por un café, pero el tiempo de espera terminó y Andrea se hizo presente en el escenario. Eran las 6:40 pm y terminaba de caer la noche en la lluviosa Capital de la Montaña. Con trajes de estampado de esqueleto, un antifaz blanco y  su característica guitarra llena de coloridas calcomanías iniciaba el espectáculo con Florence, un tema de su nuevo disco Ruiseñora, inspirado en la reconocida feminista Florence Thomas; luego daría paso a un par de canciones de ese mismo álbum, dedicando una de ellas a la situación social que vive Colombia en la actualidad.

“Paciencia, estamos mostrando lo nuevo. Ya vienen los clásicos”: decía Andrea frente a un sector que quería verla cantar los temas reconocidos de Aterciopelados y ya empezaba a corear sus nombres; pero les daría gusto unos minutos después con “Rompecabezas”, canción que remató con el estribillo reiterado “Muchas gracias Medallo”, mostrando así el agradecimiento al público paisa que fue testigo del show en el Orquideorama del Jardín Botánico.

Luego, sus asistentes en escenario ponían ante ella una serie de pliegos con diferentes tipos de cuerpos pintados, en los cuales ponía su rostro mientras interpretaba su reciente sencillo: “Métetelo”; con ésta y con la canción “Yo” dejaba un claro mensaje de cómo se siente consigo misma, de su personalidad única y auténtica.

Retomaba la música de Aterciopelados con “Ataque de Risa”, una de las últimas grabaciones del dúo conformado junto a Héctor Buitrago; y después de presentar a su banda y grupo de colaboradores, generaba un éxtasis entre la multitud con sus himnos “Baracunatana” y “El Estuche”, cerrando con algunos souvenirs artesanales para el público tras 55 minutos de concierto.

Terminaba así el show de bienvenida a la fiesta, Andrea hizo una tarea impecable y dejó la tarima entre aplausos y el tradicional grito de “otra, otra”. Fue su oportunidad de mostrarnos ese nuevo álbum, el tercero como solista, realizado en gran parte por ella misma y en el cual experimentó muchos sonidos, incluso reemplazando la batería por instrumentos distintos de percusión –lo cual fue muy evidente en su concierto-, y otros elementos que le ayudarían a autodenominar ese estilo como “Rock Semilla”. Y según ha manifestado en ocasiones anteriores, se ha hecho una pausa en el trabajo de Aterciopelados para concentrarse, tanto ella como Héctor, en sus propios proyectos, sin descartar un posible regreso en un par de años.

Ya todos habíamos calentado motores con la música de Andrea Echeverri y comenzaba la expectativa de cara al número central, al alma de la fiesta, que ya tenía varios puntos anotados con tan calurosa antesala.

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ANDREA ECHEVERRI EN MEDELLÍN

Posted on 23 Abril 2013 by Editor

“ANDREA ECHEVERRI” INVITADA ESPECIAL EN EL CONCIERTO DE FITO PÁEZ EN MEDELLÍN

ruiseñora

Por petición del mismo FITO PÁEZ, nuestra querida cantante de rock ANDREA ECHEVERRI, será invitada especial en el concierto del Artista Argentino que se presentará el próximo 5 de mayo en el Orquideorama del Jardín Botánico de Medellín.

Andrea Echeverri que con gusto y sin pensarlo aceptó la invitación de FITO PÁEZ, lanzó en el 2012 su tercer disco como solista titulado “RUISEÑORA”, donde afianza su imagen como mujer neo‐feminista y antimachista.

Esta será la oportunidad para ver a dos de los más grandes representantes del rock en español, compartiendo la misma tarima y llenando esta tarde de muchas sorpresas para todos los fanáticos de este género.

FITO PAEZ “EL AMOR DESPUES DEL AMOR 20 AÑOS”
MEDELLIN, ORQUIDEORAMA JARDIN BOTANICO
DOMINGO 5 DE MAYO 4:00 PM
INVITADA ESPECIAL “ANDREA ECHEVERRI”
INFORMES Y BOLETAS www.tuboleta.com

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FITO PÁEZ EN MEDELLÍN

Posted on 15 Abril 2013 by Editor

XX AMOR

Medellín se prepara para recibir a uno de los más grandes  del rock Argentino: FITO PAEZ; con su gira mundial
“EL AMOR DESPUES DEL AMOR XX AÑOS”
-Domingo 5 de Mayo. Orquideorama del Jardín Botánico de la ciudad de Medellín, 4:00 Pm

Esta es la oportunidad para vivir una experiencia única y evocar una época que ha marcado a millones de seguidores del rock en el mundo.

El Amor Después Del Amor es el disco más vendido en toda la historia del Rock Nacional Argentino, consagrando a FITO PÁEZ como uno de los más importantes artistas de su país y de Latinoamérica. El disco se convirtió en record de ventas en Argentina, 750.000 unidades se llegaron a contabilizar en su momento de mayor auge y  a la fecha la cifra supera  1.100.000 copias vendidas.

El show impecable, virtuoso y evocador del maestro Fito estará en nuestra ciudad. Medellín le da la bienvenida e inicia el conteo regresivo para una tarde mágica que se sembró hace 20 años y que en esta ocasión se combina de una manera perfecta, única e irrepetible dos décadas después.

Será una tarde inolvidable, con asado, vino, naturaleza, acompañada de canciones como Un vestido y un amor, La rueda mágica, Dos días en la vida, A rodar mi vida, El amor después del amor, Al lado del camino, Mariposa Teknicolor, entre muchas otras…

Como invitada especial, por petición del maestro Fito Páez, estará Andrea Echeverry, la consagrada y adorada vocalista de Aterciopelados.  Y ¿tú? ¿Ya tienes tu boleta?

FITO PAEZ “EL AMOR DESPUES DEL AMOR 20 AÑOS”
MEDELLÍN, DOMINGO 5 DE MAYO    4:00 PM
ORQUIDEORAMA JARDIN BOTANICO
INFORMES Y BOLETAS
www.tuboleta.com

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Esteban Giraldo supo abrirle a Fito Páez

Posted on 13 Diciembre 2011 by Editor

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Foto por Yojan Valencia

Por Diego Londoño

Diego@musicasomos.net

Esteban Giraldo es un artista de la ciudad, es músico, pintor, compositor, arreglista y una persona excepcional, que con su trabajo, ha sabido musicalizar ésta ciudad, además el amor, el desamor, los amigos, la rabia o la felicidad.

Gracias a su trabajo fue elegido para abrir uno de los shows más esperados del año, Fito Páez en su gira latinoamericana, La Nave Espacial.

Éste fenómeno es poco recurrente en Colombia y en el medio musical, pues se manejan poderes e intereses económicos muy grandes. ¿Para qué opacar al artista internacional?

¿Qué piensan algunos asistentes de esto?

voxpop

Son muchas las condiciones que a los teloneros les imponen para poder sonar, como hacer su show sin banda, pocas canciones, sonido y backline diferente al del artista internacional, son muchos los casos y muy particulares. Así las cosas, el invitado a este texto y también a abrirle a un grande de la música como Rodolfo Páez, contará la experiencia, que quizá sea de las más grandes hasta el momento en su carrera como artista, pues para él, Fito es “La diversión de mi adolescencia, un maestro que me guió hacia mi propia sensibilidad. Una influencia a la que tengo que hacerle duelo. Un grifo abierto para la sed de buenas canciones”.

Esteban Salió a escena, todos los asistentes al coliseo de la UPB, creyeron que era Fito quien salía. Pero no, se encendieron las luces y era Esteban afrontando su esencia ante muchas personas, con la presión que se tiene en un evento de esta envergadura, a una sola guitarra, sin banda, con miles de ojos puestos en sus manos, movimientos y con toda la seguridad que siempre lo ha caracterizado.

Tránsfugas, una de sus canciones, fue el reto y la apuesta que hizo vibrar al público, él interpretó la canción sin guitarra, solo su voz; fue la decisión más certera a todo un concepto estético que más que una exigencia de la organización, fue una apuesta por el arte.

Transfugas Canción Esteban

Su guitarra, pedal y voz, fueron su única compañía; él se la jugó y le apostó a lo simple, a pocos arreglos, a la crudeza, pero sobretodo a lo contundente. “Si una canción es buena, debe sonar bien así sea con una sola guitarra”. Fueron aproximadamente cinco canciones, que se hicieron suficientes para mostrar el talento y la esencia de Esteban.

Hablamos con él, nos cuenta su experiencia al afrontarse como telonero de uno de los más grandes de la música en toda Suramérica.

 
 Entrevista Estebangira [10:16m]: Play Now | Play in Popup | Download (81)

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Fito Páez y Esteban Giraldo, un show para no perderse

Posted on 03 Diciembre 2011 by Editor

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Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

Estos dos músicos y artistas, nos estarán acompañando en la gira La nave espacial de Fito Páez.

Esteban Giraldo, es un artista en todo el sentido de la palabra, su sonido se caracteriza por desear particularidades y no a querer agradar, menos a rock y más a un sonido que él, incluso no sabe cómo llamarlo aún.

Hablamos con él, sobre su sonido, su estética y su expectativa para abrir el show del Argetino Fito Páez.

Esteban, ¿Porqué afrontarse como solista?

Es la única manera que encontré para que las contradicciones de mi vida pdieran tener consistencia en el tiempo. No puedo cambiar de cuerpo por otro, no puedo cambiar que el tiempo avance, no puedo cambiar que la experiencia cambie mis ideas. Quería construir un proyecto que soportara esa forma violenta de la biología de mi existencia. Un proyecto sólo con lo necesario, lo más liviano posible, para que pudiera ser eso justamente, un proyectil. ¿Hacia dónde? Eso no es un problema.

¿Cuál es la apuesta de Esteban con su música?

He descubierto que si uno quiere agradar con una canción, es más efectivo ahorrar un mes e invitar a los amigos a beber de cuenta de uno. Ya no hago canciones para agradar a nadie. Eso de ver cómo una canción va a responder a un mercado, etc… me asfixia, no me dejaba componer. Esa palabra componer es bien curiosa, está diciendo también componer algo que no funciona o que andaba mal. No me refiero a arreglar la vida con canciones, me refiero a apostar que uno puede pasarse el tiempo que tiene en la vida, algunas veces, haciendo canciones. Por otra parte, me cansé de depositar en los brochures y en las estrategias corporativas la clave del éxito. Me cansé de buscar la clave del éxito. Más bien, le apuesto a las canciones como una forma de caminar. Con los años he valorado más el hecho de caminar que el hecho de seguir un camino en una dirección determinada. Es curioso, en la medida en que voy disminuyendo mis expectativas, empiezan a aparecer las sorpresas, en el momento en que dejo de buscar, empiezo a encontrar lo que no estaba esperando.

Quien es Fito para Esteban?

La diversión de mi adolescencia, un maestro que me guió hacia mi propia sensibilidad. Una influencia a la que tengo que hacerle duelo. Un grifo abierto para la sed de buenas canciones.

¿Una canción de Esteban y una de Fito?

Una de Fito… La casa desaparecida.
Una mia… tránsfugas.

¿Y por qué?

Para escribir La Casa Desapareciday sobre todo para cantarla, creo que se requiere de algo más que talento. Se requiere de mucho coraje, de tener una convicción tan fuerte que pueda contradecir lo que se espera de un sujeto como él. Hay que tener una comprensión de America latina y una visión tan personal de un sufrimiento y de un cierto tipo de esperanza que nos es propio a los latinoamericanos, que esta canción se convierte en un himno personal,  del continente que siento que no conozco y en el cual vivo. A la final, creo que es una canción que no habla por nadie, ni de ningún país, que creo que es una forma enigmática de Fito narrarse a sí mismo. Rara vez la canción tiene el poder de enigmatizar y creo que la palabra ex timidad se aplica bastante bien en esta situación: aquello que nos es propio, y a la vez, completamente extranjero.

Y Tránsfugas me trae un buen recuerdo para mí, es porque la escribí en un estado de completa desinhibición… en principio no iba sino para una mujer (y esa mujer lo sabe), y no tenía otra pretensión que la de que llegara a sus oídos en el menor tiempo posible, así que tal vez la escribí en su totalidad en una noche y en el amanecer que llegó. Desinhibición porque fue una canción que no pasó por las preguntas de la industria, ni de un público, ni de una puesta en vivo. Es una canción sórdida, nostálgica y fatal. Es algo inherente a mi naturaleza; y es algo con lo que he peleado mucho porque a veces me siento en la deuda de escribir canciones felices para que la gente se pueda dispersar. Pero creo que no lo voy a lograr nunca, y mi música va a seguir siendo para disfrutar en la encogida intimidad de cada cual. En ese sentido, todas las canciones que vienen para el 2012, son hijas de tránsfugas. Me he reconciliado con mi naturaleza.

Qué se encontrará la gente el próximo 10 de diciembre?

Supongo que un concierto sin precedentes en la historia de Fito en Medellín. Hay un nuevo disco, hay un hombre más maduro y por lo que he escuchado, una preocupación cada vez mayor por su puesta en escena. Yo mismo quiero saber que me voy a encontrar cuando lo vuelva a ver y saber que ahora, tras las vueltas de la vida, vamos a compartir un escenario.

Respecto a mí, ¿qué puede la gente esperar? No se aun el resultado, eso lo voy a saber el 10 cuando haya terminado la última canción y baje temblando por la tarima. Lo que sí puedo decir es que ensayo seis horas diarias, que estoy explorando mis límites con lo poco que se me ha dejado presentar para ese concierto: mi cuerpo, mi voz, mi guitarra. Nada más. ¿Hasta dónde pueden llevarse esos tres elementos? No soy un virtuoso, ni siquiera me considero un músico de verdad, pero lo que sí sé es dónde encontrar energía extra para quererme incendiar en un escenario e intentar transmitir ese fogonazo al público. Crudeza, vulnerabilidad y lucha, es lo que la gente puede esperar de mi para ese día.

Por parte de Fito Páez, y después de una larga ausencia del suelo Colombiano, el argentino llegará con toda su banda para cantarles a los Paisas, todo su repertorio que se extiende  a lo largo de más de 30 años de carrera musical.

El Argentino de: ‘Llueve sobre mojado’, ‘Tumbas de la gloria’, ‘Circo beat’, ‘Cadáver exquisito’, ‘El amor después del amor’, ‘Al lado del camino’ y ‘Yo vengo a entregar mi corazón’, entre otras,  actuará en conjunto con toda su banda haciendo su  Tour “Nave Espacial” donde tocará todos sus éxitos en vivo y parte de su nuevo álbum “CANCIONES PARA ALIENS”.

-Se me ocurrió que podríamos hacer una serie de grabaciones para enviar al espacio, como un mensaje en una botella y que lo escuche alguien en algún recóndito lugar del universo. Parte de las canciones más hermosas del mundo. Con autores de todas las nacionalidades. Este sería el primero de una serie de discos que seguiremos haciendo en el futuro con otras canciones de otros lugares y otros autores”  dijo Fito Páez. – “Un Beso y Una Flor” Es Primer corte de “Canciones Para Aliens” Escúchalo en este link: http://snd.sc/u3vxaU

Un lugar INTIMO solo para aquellos seguidores de este monstro del rock, que quieran compartir y asegurar su espacio, pues tan solo quedan algunas boletas.

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EL ROCK DE FITO PÁEZ…CAUSÓ CONTROVERSIA Y UN POCO DE ESCÁNDALO

Posted on 02 Noviembre 2011 by Editor

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Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

Después de la polémica columna publicada hace pocos días en la que la estrella del rock argentino lanzo críticas a los porteños, manifestando que la mitad de buenos aires “da asco” entre otras cosas, Dijo “nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos, hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias”.

El músico brindo un recital en el Gran Rex de Buenos Aires agotando sus entradas y teniendo que abrir una segunda función para el día siguiente, el espectáculo del día anterior transcurría en completa normalidad cuando en un momento se vio interrumpido por el artista CHARLY GARCIA, quien se acerco al escenario y camino al piano que interpretaba Páez y con una muestra de admiración lo beso y se unió al recital causando histeria entre los asistentes.

FITO PAEZ Continuara girando en este 2011 y su próxima parada será en nuestro país, donde visitara Bogotá y Medellín shows que antes de anunciarse ya están AGOTADOS. Bogota Downtown Majestic Dic 7 – Medellin Dic 10. www.tuboleta.com

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Medallo Encongresada

Posted on 10 Agosto 2010 by Editor

_MG_8710Fotografías por Yojan Valencia

Por Paca Lema

La rabia simple del hombre silvestre,

la rabia bomba la rabia de muerte,

la rabia imperio asesino de niños,

la rabia se me ha podrido el cariño,

la rabia madre por dios tengo frío,

la rabia es mío eso es mío, sólo mío,

la rabia bebo pero no me mojo,

la rabia miedo a perder el manojo,

la rabia hijo zapato de tierra,

la rabia dame o te hago la guerra,

la rabia todo tiene su momento,

la rabia el grito se lo lleva el viento,

la rabia el oro sobre la conciencia,

la rabia –coño– paciencia paciencia.

Días y flores , Silvio Rodríguez

Ya eran las dos menos cuarto de la madrugada del viernes dos de julio, y en tarima, en la mitad de San Juan, esa cínica línea que en Medallo divide el poder de la miseria, León Gieco cerraba el primer día del Congreso Iberoamericano de Cultura cantando Solo le pido a Dios . Bajo la carrera Bolívar, en el viaducto del metro, se escuchaba de lejos a Gieco decir “guerra”, decir “indiferencia”, y entretanto media docena de manes cascaban a otro, ocultos tras un carro de esos que sirven no más como vallas publicitarias. Lo pateaban, lo puñeteaban, lo insultaban, y se veían apenas, a través del parabrisas, las caras de saña y de ira. En la otra orilla un policía armado de pito conversaba con un agente de tránsito. Para cuando se percató de la trifulca (porque otro menos indiferente hizo alharaca) y empezó a sonar su pito con insistencia, ya el muchacho debía estar roto, medio muerto, aunque preferible fue no quedarse a verlo… Porque en Medallo hace meses que el aire anuncia tragedias y plomaceras, y la costumbre hace cosas terribles con la conciencia de la gente. Cosas que no puede conjurar ni el más bienintencionado congreso.

Los medios informarían en la mañana que a esa misma hora, en un bar a menos de una hora de distancia en bus sicarios en moto acribillaban a ocho personas con pistolas Five-Seven, que en México llaman “mata policías” porque pueden atravesar blindajes y chalecos antibalas. Diría luego el Alcalde de Envigado, donde fue la matanza, que los muertos eran “mecánicos, taxistas, panaderos, gente trabajadora”. Gente trabajadora. Y luego muerta. En la madrugada del segundo día del evento cultural más importante que se ha celebrado en la ciudad en muchos años.

“Dejó para el cierre su clásico Solo le pido a Dios, el cual sirvió de broche de oro para la noche de la canción comprometida y de autor”, enunciaría el boletín oficial del día siguiente.

Pero la mañana anterior, estrenando congreso como se estrena zapatos, la esperanza de una tregua hacía guiños. A la inauguración, previa a la charla de Silvio Rodríguez y Rodolfo Mederos, solo podían entrar aquellos con invitación. Pero los caldeados ánimos de esta ciudad acostumbrada en los últimos tiempos a escuchar con frecuencia esa palabreja, “inclusión”, obligaron a los organizadores a dar acceso a los que afuera de un auditorio semivacío protestaban. Los mismos que luego abuchearían a nuestro dir president cuando dijo que “el niño que coja un instrumento jamás empuñará un arma”.

Primero Puerto Candelaria, y después unos negros palenqueros del sur de Bolívar, un niño coronado rey vallenato y unos señores llaneros con alpargatas, se encargaron de mostrarle a todas las delegaciones de Iberoamérica que acá, además de ríos de sangre y coca, hay músicas que nos hermanan. Después, David Sánchez Juliao repartió entusiasmo para tan magno evento cuando dijo, ante varios miles de conmovidos asistentes, que la música no nos la van a arrebatar aunque nos hayan quitado la historia.

En el cierre de la inauguración Rodolfo Medero le hizo el bandoneón a Andrés Cepeda en Canción con todos: todos juntos tratando de bailar alrededor de un montón de cenizas ese hermoso estribillo que inmortalizó Mercedes Sosa (q.e.p.d): “toda la sangre puede ser canción en el viento”.

El caso es que para las dos de la tarde de ese primer día todo hacía la promesa de que ante eso, –la música, la hermandad iberoamericana, la posibilidad de escuchar esa, esa canción–, ante todo eso, la ciudad y la gente, con sus aires de tropel, se doblegarían. La esperanza sobrevivió incluso a la charla de Rodríguez y Mederos, en la que el argentino se opuso al optimismo de la ministra de cultura con una frase que pareció premonitoria: “La raza humana está atravesando una etapa complicada. Dirigió su brújula hacia un camino suicida”, dijo.

Megaconciertos en caliente

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Uno

Para el primero la expectativa estaba intacta, y hasta entonces la emoción previa le había pertenecido a Jorge Drexler: “¿Dónde vas? Quédate junto a mí, corazón tempestad, corazón desmesura”. En últimas, todo se resume a eso: expectativas. Expectativas que en días recientes sobrepasan por mucho lo que termina sucediendo, digamos, en un concierto. O respecto al congreso y su engranaje, a la cuidad y ese aire intranquilo, al mundo y su camino suicida. Expectativas que terminan hechas un charco en el piso. Imposible determinar si la matanza –el oscuro rencor que despierta a veces la ciudad-cuna–, o una feedback insistente en el momento más conmovedor del concierto, o el artista que no canta esa, esa, pero termina por aparecer en el panorama una feroz desesperanza que bien podría ser, también, una inconformidad que no se resigna.

Como sea, la espera fue larga, y atrás de esa amplia zona destinada para la Veri Importan Pipol, (en gran parte vacía), la pipol de verdá, caliente, caliente, gritaba no queremos vip, no queremos vip, y ahí están, esos son, los que roban la nación. Entretanto el semáforo, al que más tarde se treparían un montón de muchachos, titilaba incesantemente en amarillo.

El de Drexler duró cuarenta minutos (con miedo a exagerar), y de las diez canciones que tocó siete pertenecían al mismo disco. Como Drexler para dummies. En realidad no causó demasiado efecto entre este público tan agradecido que es Medallo (sobre todo con las mismas canciones de siempre), y fue una sorpresa darse cuenta de lo desconocido que es acá ese prodigio de letra y canto, la gente gritando Silvio a todo pulmón al final de cada una de sus canciones. Había dicho también Mederos, en la charla del mediodía, que el mercado habrá de sepultarnos. Bajo cientos de discos y canciones y letras que tras mucho zapateo han perdido ya su gracia, con todo y la gran marca que pudieron haber dejado –verdadera y de mentira–, en varias generaciones. Inevitable pensar que esa voz poderosa pero con cariño, el traje impecable y la brillante y roja guitarra, habrían combinado perfecto con la silletería, digamos, del Teatro Meropolitano.

Pasaron casi dos horas antes de que Silvio estuviera listo, y todas las cámaras bien escondidas y dispuestas para la foto furtiva. El artista había exigido, como condición expresa e inapelable, que nadie tomara fotos. Hubo conmoción por tanto recuerdo removido, y la sensación de saldar, ahí, una deuda de muchos años, con todo y esa actitud vergonzante que en los últimos años gira en torno suyo y de su música. Por tanto pisoteo, porque siempre suenan las mismas, una y otra vez, una y otra vez, y todavía. Y también, es posible, por la fallida revolución de nuestros papás, que ahora nos gusta llamar mamertos, como si de ellos fuera la culpa de semejante fracaso.

Dijo el comunicado oficial que había salido “con su boina habitual”. En realidad salió de cachucha, y de las miles de fotos que de él circulan en la güeb fue imposible encontrar alguna en que saliera con la tal boina. En el escenario todo fue madera y cuerdas, y desde vip fue posible escuchar bastante bien las diecinueve canciones que cantó. Pero los de muy atrás no contaron con la misma suerte y varios miles debieron irse sin haberlo visto ni una vez, pues ninguna pantalla proyectó el concierto y la única que había no hizo más que rotar publicidad de los patrocinadores (fácil deducir que por la exigencia del artista). Además, ese pitidito insoportable (léase: feedback) hizo rechinar dientes varias veces a lo largo del concierto.

Octavio Arbeláez, de RedLat (productores ejecutivos del congreso), daría días después la siguiente explicación: “Los problemas de sonido con Silvio Rodríguez fueron causados por el ingeniero de sonido del propio cantante, que además retrasó un poco el concierto. La organización cumplió a rajatabla con lo solicitado por todos los artistas desde el punto de vista técnico, pero la puesta en escena y el sonido es responsabilidad directa del propio equipo de los artistas, y en este caso del ingeniero que viajó desde Cuba para tal efecto. Con el mismo equipo los demás artistas no tuvieron inconvenientes”.

En una ventana aparecería luego un rumor de sabotaje, a propósito del escándalo pendejo que desató la venida de Silvio a la ciudad. Los mismos godos de siempre en los mismos medios godos de siempre, y un grupo que crearon en el feisbuc: “No al concierto en Medellín del vocero del dictador Castro”. Esos, esos, también cacarearon cuando varias organizaciones y personas del sector cultural (entre ellas la Alcaldía y el Museo de Antioquia) organizaron un homenaje a los cincuenta años de la Revolución Cubana.

Pero en vip, decíamos, el sonido fue decente. La gota de rocío , El necio , A dónde van . Unas que cantaban todos a viva voz desde vip hasta muy atrás, otras que se sabían mal, y otras que no conocían en absoluto. Y un público que en la quinta canción ya está gritando ojalá, ojalá, unicornio, ojalá, ojalá, ojalá, unicornio. Ojalá no las toque, debieron haber pensado algunos… Pero él se fue, y la gente gritó otra, ojalá, otra, ojalá, ojalá, ojalá, otra. Y volvió al escenario, y tocó Ojalá, y tocó Unicornio.

Se vació vip luego de Silvio, afuera la multitud se redujo a menos de la mitad, y de lejos se vio a un Gieco muy Dylan, guitarra y armónica al cuello, muy rock, muy folk, de mucho respeto. Mientras tocaba, un muchacho se alejó un poco para llamar, y con el viejo truco de “somos desmovilizados del bloque tal de las autodefensas”, bla bla bla bla (tome nota, señor turista), unos tipos trataron de robarle. Luego dijo Gieco “esta canción está dedicada a todos los latinoamericanos en Europa, exiliados por las dictaduras, por los malos gobiernos, por los asesinos”, o algo así, y alguien gritó enardecido “y por los paracos”, y dos hombres que estaban cerca se azararon mucho primero, y luego miraron asesinamente. Después el broche de oro, la sangre en las aceras. Esa noche, la fiesta apenas empezando, Medellín se expuso tal cual es: absurda, discordante. O sea, un disparate. Como que la amás y sin ella no podés vivir, y como que estás siempre pensado que un día de estos te va a salir es matando.

Dos

El segundo día, igual que el primero, hizo un sol blanquecino y rechinador. A la mañana hubo charla sobre músicas en resistencia y habló de eso John Jaime Sánchez, director general de Son Batá, una fundación que armaron unos pelaos de la Comuna 13 para ver si con música y baile podían sobrevivir a tanta chumbimba. No sabía John nada de lo que sucedería luego con uno de esos pelaos. No se le habría ocurrido pensar entonces, a ese filántropo muchacho de barrio, que ante un sicario con pistola no hay resistencia posible.

A la tarde hubo quejas de conocidos. Que el volumen, que la falta de pantallas, que la globalización, que la internet, que “estamos viviendo el tiempo de los derechos culturales”, que lo mismo de siempre, más o menos. Que no podías entrar a todo, que no tenías cómo saber a qué podías entrar, que a los talleres no pudiste porque era con inscripción previa, que el lugar para las ruedas de prensa era el menos apto.

Constancia de ésta última se tuvo más tarde, durante la rueda de prensa de Fito Páez. Un parqueadero separaba el lugar de dos de las avenidas más congestionadas de la ciudad, y en el parqueadero, sobre una tarima dispuesta para las muestras artísticas del mercado cultural, traqueaba cada hora un grupo musical distinto. Y entre el parqueadero, los parlantes, las avenidas, y el patio dispuesto para que medios y artistas interactuaran, ningún muro que aislara de semejante bullicio.

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La espera fue larga y el róstar amenazó con irse si algunos periodistas no se paraban del piso, donde se habían sentado a falta de sillas y de espacio. Llegó con un marlboro light apagado, pidió candela y a continuación recibió las indulgentes preguntas de los medios importantes (para las de los medios independientes no hubo tiempo). Parecía contento, Fito, con esa virtud de los róstars de derrochar gentileza a pesar de serlo (o justamente por eso). En mitad de la que sería la última pregunta empezó a sonar durísimo un grupo de reggae en el escenario de atrás, y él, entre divertido e incrédulo, bailó, respondió una última pregunta y dio por terminada la charla con un gesto.

Luego el segundo megaconcierto, que empezó en punto, según dijeron, porque al llegar ya terminaba Susana Baca, una afroperuana con un portento de voz que se ha encargado de salvar del olvido buena parte de la música tradicional (negra) de su país. Antes habían pasado por el escenario Siguarajazz, que es puro sabor de barrio, y Víctor Víctor el de la bachata, que se había referido a la música que hace, en una entrevista previa al congreso, de la siguiente manera: “La bachata madre es una bachata que nace en el barrio, por lo tanto su propuesta literaria es muy rudimentaria y básica. Es una canción romántica que habla de lo que ocurre en una relación. Muy ‘machista’, a veces por lo que se refleja de la sociedad, muy ‘hombrecéntrica’, incluso hay muy pocas mujeres que cantan bachata”. O sea, medio parecido a algunas manifestaciones de la música colombiana.

Sonó vallenato, sonó música tropical, y Carlos Vives, y la gente ya bailando, ya blanda y en perfecta disposición para Alfredo Gutiérrez, que cantó algo como quince canciones y repitió una. De Uruguay Drexler, de Cuba Silvio, de Argentina Mederos, de España Rosario, de Perú Susana Baca. Y de acá un man al que le dicen “el rebelde del acordeón”, que toca el instrumento con los pies, hace prrrrrrr con una célebre vibración de cachetes, y toca una muy única síntesis de ritmos populares colombianos. El tipo canta mujer que no jode es macho, Oreloleyreleyleroleloyi, avispita avispita dame miel de tu boquita, y cosas así, dignas de un perfecto representante de todo eso que somos: pintorescos, parranderos, descabellados. Imbatibles, a punta de humor y de jaleo.

Para cuando aparecieron en escena Los Van Van ya hasta vip estaba inundada de ese movimiento de músculo y grasa que dicen que saca al demonio, y por un momento pareció como si sobre las casi diez mil cabezas ningún muerto girara. Yeni, hembra alfa de la orquesta, dijo a la mujer no la dejen sola porque viene el diablo y se la lleva, y en medio de la improvisación conjuró la amenaza de lluvia que con un borra, borra el agua, Yemayá. Debió terminarse cerca de la una de la mañana, y esa madrugada, antes de dormir, una mancha en el techo pareció un presagio de que el día siguiente sería impecable.

Tres

Una, dos, tres vueltecitas por el Mercado Cultural del Palacio de Exposiciones, y en la Muestra Artística un pogo provocado por Nepentes, producto cincuenta por ciento manriqueño. Esa muestra, se escucharía decir después, fue de las mejores cosas del Congreso, no tanto para los espectadores como para los músicos independientes de la ciudad y el país. La cosa iba así: más de un centenar de empresarios internacionales del negocio de la música (de teatros, disqueras, agencias y demás) presenciaron los conciertos de la veintena de bandas y grupos nacionales que se presentaron cada tarde en los dos escenarios dispuestos. De manera que muchos músicos independientes, con pocas posibilidades de sacar su producto del terruño, pudieron hablar con quienes manejan esas lides en el extranjero. “El Congreso es como el mundial de música independiente, como un chisme iberoamericano que se riega muy fácil”, diría luego uno de esos músicos que pudo hablar con algunos promotores (y negociantes) de la música.

El concierto comenzó cumplidamente, poco después de las cinco y media, y cuando oscureció ya se apiñaban en San Juan varios mil personas, treinta según el ministerio. Primero vino Providencia, un grupo de reggae local, y luego el Quinteto Suárez Paz, con el que llegó también la lluvia. Antes de Aterciopelados un emotivo acto protocolario sellaría el fin del congreso en Medallo y entregaría a Mar del Plata la sede del próximo. En él, la ministra obsequió al secretario de cultura argentino una silleta con la cara de Gardel, obra de un campesino de Santa Elena, y Andrea Echeverri, a su vez, una guitarra hecha con guadua del Quindío.

Sobre el concierto de Aterciopelados diría al día siguiente el boletín oficial que “una alta energía se sintió en la Calle San Juan, lugar donde sucedió el concierto, y hasta las tibias gotas de lluvia entraron a hacer parte de esta mística puesta en escena que presentó Andrea Echeverry, Héctor Buitrago y sus músicos”. Siempre místicos, siempre capaces de mover esa energía, no tuvieron cómo invocar un cielo despejado contra semejante aguacero, que ni tibio ni perezoso cayó durante toda, toda la noche. Mientras Andrea y Héctor, sin embargo, nunca decayó el entusiasmo. Porque cuando no puede ella exorcizar la lluvia con cruces de sal, se solidariza con los mojados y sale, como ese día, a empaparse con ellos bajo el agua que tanto le gusta agradecer. Cantando, digamos, Baracunatana.

Después fue el turno de los mexicanos de Zoé, que en medio del torrente de agua hicieron mucha fuerza pa levantar a un público en sus últimos niveles de resistencia, que además no los conocía mucho. La cosa, sin embargo, fue peor para Antonio Carmona y Rosario: algunos abucheos, frío, y absoluto emparame. Desolador se veía San Juan, tan vacío en la antesala de Fito Páez, de cuenta de un cielo que lloraba sin consuelo, seguro en un intento por lavarle a Medallo tanto rojo pecado.

De cuarenta minutos más o menos fue la espera para ver a Fito, y ese primer tema, Folis Verghet, a algunos hizo pensar que sería un gran concierto. Como antecedente estaba ese último en Rock al Parque, en el que tocó buena parte de sus más ochenteras canciones, no muy conocidas, y sobre todo nada quemadas. Pero esta vez fueron las mismas, y hubo que conceder, por lo multitudinario del acontecimiento, aunque fuera triste ver a un artista que tanto hemos querido repetirse al decir Ey, que te pasa Medellín, te falta mambo, te sobra muerte y pasarela, (con todo y lo apropiado de la lírica para ese momento fúnebre). Imposible no pensar que por eso son desabridos estos eventos así tan grandes, que con reflexiones poco prácticas intentan disimular su pertenencia a un orden que convierte la música en mercancía. Lo dijo Mederos, el sabio Mederos, que la cultura no se pone de moda porque es algo vivo.

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Broche de oro

A las dos y media de la mañana del domingo se acabó el último de los megaconciertos, y a las seis estaba Andrés Felipe Medina dando vueltas por el barrio Nuevo Conquistadores de la Comuna 13. Tenía una cita por la tarde con la ministra de cultura, el vocalista de Doctor Krápula y otra gente del congreso, interesados en conocer la propuesta de Son Batá, colectivo al que pertenecía. Le pegaron dos, tres tiros, o los que hayan sido, y debido a una confusión, como explicarían luego los sicarios. Tenía veinticinco años y se dedicaba a predicar y practicar eso de la Noviolencia. Pero lo mataron. A la tarde se vio muy compungida a la ministra mientras le decía a los pelaos que no desistieran en su propósito de generar alternativas a la guerra. Mucha gente rechazaría en los días siguientes el asesinato del muchacho, de la misma manera que rechazó el de Colacho, un raperito y líder comunitario de 20 años, también de la Comuna 13, asesinado por un sicario en moto el 25 de agosto del año pasado. Al confeso asesino de Colacho lo condenaron, cuatro meses después, a nueve años de cárcel. Un mes después de Andrés Felipe sería asesinado a tiros otro líder de la misma comuna. Se llamaba Marcelo Pimienta, le decían Chelo, tenía 23 años y también era rapero.

Pasados los días resultaría pertinente recordar eso que el año pasado publicó un sitio en la interné, y que mantiene todavía una triste vigencia: “El cuento de hadas que nos contaron las autoridades cuando se iniciaba la seguridad democrática ya no es creíble en la ciudad. La administración Fajardo-Salazar –las menciono juntas porque parecen ser lo mismo– no ha hecho otra cosa que manejar un discurso sofistico sobre el problema, haciendo creer que en Medellín hubo una transformación social, promulgando la ciudad postal que enuncia constantemente la implementación de eventos como la Asamblea del BID, la venida de los reyes de España, la alcaldesa de Milán o los futuros Juegos Sudamericanos, que de poco o nada le han servido a la ciudad para un verdadero crecimiento social”.

Así, entre un mar de buenas intenciones y una tormenta de muchas horas, naufragó Medallo y se mostró como es. Medallo plástica, Medallo aparente, Medallo a la que le queda grande el calzón que se quiere poner. Medallo que se deja embolatar con el circo y sin el pan, que se emborracha y pelea, que hace trampa y cae en la trampa. La misma que dice que del bobo vive el vivo. La que mata, la que desaparece, la que dispara. Y la otra, a la que matan, desaparecen, disparan. La que gusta de perpetuar esa lógica bastarda y desarraigada, la que elige a los déspotas, la que castiga por mano propia a los cacos y luego con la misma mano roba. La misma que resiste y baila, hasta en medio de la tempestad, y exige y pide que le den lo que merece, que se dejen de embelecos, y hagan algo, por Dios.

A los días la administración pública, siempre tan atinada, celebró el bicentenario, o sea la independencia –de qué, no se sabe–, con varios miles de millones en juegos pirotécnicos. El transporte fue infernal ese día, como no llegó a serlo en ningún momento del congreso. La cifra de asistentes pudo haberse duplicado, con lo que no es muy difícil concluir que más convoca a este pueblo agradecido un breve polvorín de colores, que un evento hecho para que la gente se abrace mediante la música. A la final, entonces, lo que fue no es mucho menos de lo que en realidad merecemos. Lo había dicho Mederos, cuando la cosa apenas comenzaba, que “el futuro de la música es el futuro de los pueblos, y todos los gestos de encuentro, de hermandad, son maravillosos, pero la música sola no servirá de nada”.


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Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura Medellín 2010

Posted on 14 Julio 2010 by Editor

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Por Diego Londoño

diego@musicasomos.net

Música Somos, hizo presencia día a día en el Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura, realizado en la ciudad de Medellín, entre el 1 y 4 de julio.

Evento que respalda el momento evolutivo de la ciudad destacándose entre las ciudades más musicales de toda iberoamérica. El congreso para Medellín fue importante para analizar el estado actual de la música, en que se está fallando, que cosas hay que potenciar y hacia que lugar debemos mirar para avanzar sin errores y de la manera correcta.

provic

Música Somos en el ejercicio de analizar las dinámicas de trabajo de la música independiente en la ciudad, destaca el gran aporte que este evento le ha dado al trasegar diario de la música en la ciudad, con pasos claros de trabajo a seguir y con nuevas ideas sobre la forma de vislumbrar las nuevas dinámicas de distribución y de apreciación musical.

congreso

El camino es largo, pero estamos en él.

Acá un fragmento de la rueda de prensa de Jorge Drexler en Medellín…

Música Somos TODOS

Producción Música Somos

Edición: Carlos Andrés Montoya

Fotografía: Yojan Valencia

Contenido: Diego Londoño

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¡ Música Somos en Rock Al Parque 2009!

Posted on 26 Junio 2009 by Jorge Montoya

Por Diego Londoño

Música Somos, estará en Bogotá cubriendo el festival más importante de rock en Colombia y por que no de latinoamerica: Rock Al Parque. Un festival que cumple 15 años de vida y que ha sido referente como ventana de internacionalización de las bandas de Colombia….

Artistas de la talla de Apocalyptica, Bloc Party, Sargento García, Robi Draco Rosa, Manu Chao, Jaguares, Botafogo, Cuarteto de Nos, Los bunkers, entre otros han pisado tierra colombiana gracias a este festival y este año no será la excepción: Ely Guerra, Fito Paez, Morbid Angel, Arbol, Molotov, Instituto Mexicano del Sonido, Kinky, Los Cafres, Haggard, Kop; hacen parte de los invitados internacionales de este año, sin hablar de las bandas distritales. La cuota de representación Paisa estará a cargo de Tenebrarum, IRA, Gaias Pendulum y Artefacto.

Día a Día, tendremos informes de lo que pasa en el festival, además de entrevistas y apreciaciones…Remoscas todos… y un fraterno saludo.

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