Por Diego Londoño
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Adelante más de 20.000 personas, atrás cientos de ellas; sonidistas, productores, rodies, luminotécnicos, medios de comunicación, fotógrafos, trabajando para que todo el montaje de uno de los festivales más importantes de Latinoamérica saliera a la perfección.
En cada uno de los camerinos de las bandas, ansiedad, energía y en los corredores un ambiente de camaradería y de amistad, como cualquier reunión o fiesta de muy buenos amigos.
Entre abrazos, nervios, corrección de afinaciones y buenos deseos, cada una de las bandas subía al lado trasero del escenario para ajustar sus pedales y poner a punto sus amplificadores y platos, esto para dar inicio a su show en el Festival Internacional Altavoz 2010.
Mientras los músicos cerraban los ojos y ajustaban su corazón y sus pies a la tarima que empezaba a girar, miles y miles de personas adelante gritaban en espera de su presentación. El presentador anuncia su llegada al centro del escenario y atrás en el mismo ejercicio apresurado, otra banda sube para repetir el mismo deseo colectivo. Así se vive detrás del escenario de Altavoz 2010.



