
Por Pedro Madrid Urrea
Bajo el sol, bajo la lluvia, bajo la luna y bajo cualquier condición climática se levantan día tras día los “némesis” de una industria musical, los malos del paseo que los han desbancado y hecho reflexionar acerca de para donde va la industria de la música en el mundo.
Ellos, los vendedores de-ambulantes, los que diariamente se ganan la vida distribuyendo de manera no oficial la música, son los enemigos públicos de entidades como SAYCO y ACIMPRO, de casas disqueras, de empresas multinacionales y del músico local que saca su disco con las uñas.
En un día miércoles de enero, me doy a la tarea de deambular el caótico centro de la ciudad de Medellín, tratando de encontrar a esos protagonistas de mi relato, a esas personas que podrían darle nombre a mi historia y tendrían voz para dar su punto de vista.
Después de tanto caminar, solo he encontrado respuestas negativas…Algunos poco tolerantes me quitan del paso con cualquier comentario, otros un poco más respetuosos me dan una explicación muy respetable (o para sacarme del paso): “nosotros acá no quemamos ni vendemos música local que no sea original”.

Solo después de muchos minutos de recorrer el centro, por la concurrida Avenida Oriental, un señor llamado Jairo responde muy amablemente a mis preguntas y terminamos teniendo una conversación bastante amena en la que él me explica que lo que más vende, o mejor, lo que sólo vende es Hip hop local, y en la mayoría de los casos son los mismos artistas quienes se acercan y le entregan la copia de su trabajo para ser distribuido de esa forma, desde los artistas callejeros que demuestran su talento en los buses hasta los grupos de renombre como Laberinto y Tribu Omerta.
Don Jairo me cuenta que esa música tiene su propia difusión en este medio debido a que todos son muy unidos y tienen su propio grupo de seguidores y gente que los apoya… (Cada disco oscila entre los 4 y 5 mil pesos).
Al terminar mi recorrido por el centro, me dispongo a reunirme con un buen amigo, el guitarrista líder de las bandas de Punk Rock local Calibre 38 y Expulsores, Camilo Ossa, con quien, ente un par de cervezas, me da su opinión acerca de este tema de la piratería y como afecta (o beneficia) a la música local; él dice que la piratería es un mal necesario, que en este país el mundo de la piratería se convierte en una herramienta de difusión para música y músicos que no tienen otros medios más tradicionales, aunque él, como otros músicos, están de acuerdo que ya el negocio de comprar CD’s va cuesta abajo debido a que la distribución y difusión se hace a través de la internet, y los músicos locales están empezando a mirar hacia iTunes, Reverb Nation y otros portales en donde la música puede ser vendida a muy bajo costo (99 centavos de dólar por canción, aprox.)
Después de un par de días de intenso rebusque de información, de tratar de encontrar la gente adecuada que me pudiera ayudar, recuerdo a un viejo conocido, Andrés Cataño, otro de los rebuscadores de esta ciudad, quien solía conseguirme una música bastante complicada. Luego de varios intentos por comunicarme con él, logro dar con su número celular, lo llamo y acordamos una cita….
Sábado, a plena hora de almuerzo, Andrés llega y empezamos a conversar del tema, ya no haciendo preguntas fijas como antes, sino que prefiero que el tema nos lleve; Andrés me dice que aunque él pueda estar perjudicando de alguna manera las arcas de los grupos locales, es su única forma de sostenerse mientras está en la universidad, porque entre disco y disco hace lo necesario para pagar un arriendo, comida y unos cuantos pesos de sobra para pasar los fines de semana. “Yo llevo viviendo solo en esta ciudad más o menos siete años, es mas, recién cumplí la mayoría de edad me vine para Medallo a buscar la forma de estudiar y trabajar, y después de un par de años trabajando en lo que hubiera se me dio la forma de empezar a negociar con música…Empecé cuando aún era un primíparo en la U, consiguiendo los discos entre amigos…Pero luego, al ver que la demanda crecía, me tocó seguir consiguiendo mas música, hasta sacar catálogo saqué..Y lo llevaba de arriba pa’bajo… ¡Un folder pesadísimo!” Andrés trata de explicarme como funciona su pequeño negocio. Alguien lo contacta vía mail o al celular, pidiéndole un disco de la banda o artista X y él siempre lo consigue…Al principio su género era de rock internacional, pero al ver que mucha gente empezaba a pedir Hip Hop, Reggae, Dancehall y hasta del metal más raro, le tocó aumentar su catálogo, incluyendo la música independiente local, porque como él dice: “como no vender música local si de cada doce pedidos, cinco son de artistas y bandas locales” Lo que pasa con Andrés es lo que pasa con todos los que “piratean” la música local.
Son personas que han tenido que escoger ese trabajo debido a los problemas económicos y la inestabilidad laboral de nuestro país, desde los artistas callejeros que se suben diariamente a los buses urbanos hasta aquellos que hacen su diario vivir quitándole unos pesos a la música independiente local, cada uno trata de sobrevivir y sobrellevar los problemas económicos en la calle, sufriendo por unos pesos. La tecnología ha hecho que muchos de estos negocios ya no tengan la repercusión que antes, porque con los software P2P, torrents, descargas directas y foros, las personas descarguen su música de manera gratuita y en el formato digital que tanto les gusta.
La problemática general se presenta cuando nosotros no hacemos el paralelo entre la situación de un músico local y de un rebuscador callejero, porque como se dice popularmente “de alguna forma hay que ganarnos la papita”, así sea vendiendo software pirata en las universidades o música en los semáforos y cada esquina de los caóticos centros de nuestras ciudades.
El único punto de inflexión, o de reflexión, sería analizar bien esa práctica sabiendo que en el mercado musical Colombiano, el 70% es de los piratas.
Pero, ¿qué tanto perjudica o ayuda esto a los músicos y la escena independiente…?