Para nadie es un secreto que el video y las producciones audiovisuales se han convertido en un agregado para la promoción de un artista o producto musical.
Desde mediados del siglo pasado -o quizá un poco antes- han quedado registradas en video muchas canciones de los artistas de la época, en cuyas tomas podemos verlos haciendo sus respectivos performances, y en algunos pasajes nos muestran un público eufórico (si lo hay) disfrutando del show.
Otros quisieron ir más allá, quisieron una relación más estrecha con el mundo del cine, gracias a ello tuvimos a Elvis protagonizando su extensa filmografía (33 largometrajes), a unos Beatles con historias algo inverosímiles pero divertidas, a los Kiss maquillados mostrándose como héroes con superpoderes, entre otros; todo ello sin contar a un buen número de músicos que han tenido carreras paralelas como actores, productores o directores cinematográficos.
Gracias a esta “hermandad” entre el cine y la música, el videoclip avanzó al punto de tener un argumento, que en muchas ocasiones no tiene que ver mucho con la canción en cuestión, pero que de todas maneras deja un mensaje, o por lo menos descresta al espectador: un claro ejemplo de ello fue lo que logró Michael Jackson con Thriller, que más que un videoclip se le considera un cortometraje musical, gracias a su magnífica puesta en escena y duración (casi 14 minutos). Algunos artistas, que quizá no ven la actuación como lo suyo, han preferido lanzarse en video o aparecer en la pantalla grande mediante la grabación de sus shows más memorables, gracias a ello vinieron los desconectados, conciertos sinfónicos, etc. Otros se atrevieron a hacer documentales, mostrándonos cómo viven el día a día, sus sesiones de ensayos o grabaciones, entre otros aspectos.
El punto es que desde mediados del año pasado los grandes artistas han vuelto al ruedo con material para las salas de cine, algunos agregando los respectivos avances en cuestión de imagen. Nos enteramos del relanzamiento de dos películas de The Beatles restauradas digitalmente cuadro por cuadro, y en noviembre llegó “Celebration Day” de Led Zeppelin (incluso a Colombia), rememorando su concierto de reunión en el O2 de Londres en 2007.
Para este año se han dado a conocer hasta ahora 3 novedades para la pantalla grande, que algunos melómanos quisieran ver en las salas de nuestro país: La primera se trata del documental Sound City, dirigido por Dave Grohl de Foo Fighters y que nos habla sobre los Sound City Studios de Los Ángeles, donde se grabó el álbum Nevermind de Nirvana y muchos otros que marcaron historia; se estrenó hace pocos días en el Sundance Festival en Utah EE.UU.
Las otras dos producciones seguramente formarán un gran revuelo, ya que se verán en 3-D, y en este cuento se metieron dos bandas de gran trayectoria como Metallica y Guns N’ Roses -aunque para muchos sea Axl Rose como solista-. “Metallica Through The Never” será una recopilación de shows grabados en Vancouver Canadá, combinado con líneas argumentales desarrolladas en un universo paralelo, según explicó su baterista Lars Ulrich, y su estreno está previsto para agosto. Por su parte, los Gunners tendrían listo para fines de año “Appetite For Democracy” y nos mostrará un concierto que ofreció la banda el pasado mes de noviembre en el Hard Rock Hotel de Las Vegas.
Sin duda alguna serán grandes apuestas musicales llevadas al cine que captarán la atención de una buena cantidad de espectadores, algunos por ser fieles fanáticos de dichas bandas, otros quizá por simple curiosidad. Además servirán para que los artistas de rock y de pop sigan haciendo presencia en la pantalla grande. ¿Llegarán también a los cinemas de nuestro país?
El día 16 de enero muchos medios de comunicación en el mundo informaron
sobre la proclamación de esa fecha como Día Mundial de The Beatles por
parte de la UNESCO, organismo perteneciente a la Organización de Naciones
Unidas ONU. Dicha noticia repercutió de tal manera en las redes sociales que
fue tendencia en Twitter en varios países, y sus fans se volcaron a homenajear
al “Cuarteto de Liverpool” publicando fotos, videos, conciertos, películas, e
incluso un fanático argentino montó en su cuenta de Youtube dos videos
conmemorativos con una selección de sus canciones; mejor dicho, el mundo
quedó completamente convencido de que era un día para festejar al ritmo de
temas como Hey Jude, All You Need Is Love, Something, Love Me Do, entre
muchos otros.
Pero ahora la UNESCO ha hecho su pronunciamiento y ha desmentido tal
noticia, acabando así con la ilusión de muchos de que la agrupación tuviera
lo único que hace falta en su rico haber: un día clásico en el calendario. En su
cuenta de Twitter, la entidad publicó: “#DiaMundialDeTheBeatles isn’t an official
UNESCO day. But the Beatles’ hometown Liverpool is a #WorldHeritage site”
(Día Mundial de The Beatles no es un día official de la UNESCO. Pero su
ciudad natal Liverpool es Patrimonio de la Humanidad). Mientras tanto, en su
sitio en español dijo: “Aunque nos gustaría, la UNESCO no ha proclamado
ningún #DíaMundialDeTheBeatles, pero nada impide celebrar su música”,
disipando así cualquier duda sobre la autenticidad de una conmemoración
oficial.
¿Por qué esta fecha? Porque un 16 de enero de 1957 abría sus puertas en
Liverpool un lugar que algunos años más tarde terminaría siendo el escenario
habitual de los “Fab Four” antes de saltar a la fama: The Cavern Club. Este
día ya lo han utilizado un buen número de fans a través del tiempo para
homenajear a la banda, y fue con este argumento que los medios se lanzaron
a publicar la noticia, haciendo pensar a muchos que por fin tendrían una fecha
única y reconocida en el almanaque para festejar a sus ídolos.
Pero como dice la misma UNESCO en la cita anterior “…nada impide celebrar
su música”. Ya los fanáticos celebraron, homenajearon al Cuarteto, se la
creyeron por un día, y seguro para muchos seguirá siendo el Día Mundial de
The Beatles al menos de manera simbólica, así como lo son también las fechas
de nacimiento de sus integrantes, o las de muerte de Lennon y Harrison, entre
otras. Por otro lado, queda demostrada una vez más la falta de responsabilidad
de tantos medios y portales en el mundo que se encargaron de difundir una
noticia de tal impacto para melómanos y seguidores, sin consultar previamente
las fuentes oficiales.
Sólo queda una cosa por decir, haciendo referencia de nuevo a la cita anterior:
la música siempre nos da un motivo para celebrar los 365 (o a veces 366)
días del año, el sólo hecho de tenerla a nuestro alcance es la mejor excusa de
celebración, sea cual sea la fecha y el artista.
El día 16 de enero muchos medios de comunicación en el mundo informaron sobre la proclamación de esa fecha como Día Mundial de The Beatles por parte de la UNESCO, organismo perteneciente a la Organización de Naciones Unidas ONU. Dicha noticia repercutió de tal manera en las redes sociales que fue tendencia en Twitter en varios países, y sus fans se volcaron a homenajear al “Cuarteto de Liverpool” publicando fotos, videos, conciertos, películas, e incluso un fanático argentino montó en su cuenta de Youtube dos videos conmemorativos con una selección de sus canciones; mejor dicho, el mundo quedó completamente convencido de que era un día para festejar al ritmo de temas como Hey Jude, All You Need Is Love, Something, Love Me Do, entre muchos otros.
Pero ahora la UNESCO ha hecho su pronunciamiento y ha desmentido tal noticia, acabando así con la ilusión de muchos de que la agrupación tuviera lo único que hace falta en su rico haber: un día clásico en el calendario. En su cuenta de Twitter, la entidad publicó: “#DiaMundialDeTheBeatles isn’t an official UNESCO day. But the Beatles’ hometown Liverpool is a #WorldHeritage site” (Día Mundial de The Beatles no es un día official de la UNESCO. Pero su ciudad natal Liverpool es Patrimonio de la Humanidad). Mientras tanto, en su sitio en español dijo: “Aunque nos gustaría, la UNESCO no ha proclamado ningún #DíaMundialDeTheBeatles, pero nada impide celebrar su música”, disipando así cualquier duda sobre la autenticidad de una conmemoración oficial.
¿Por qué esta fecha? Porque un 16 de enero de 1957 abría sus puertas en Liverpool un lugar que algunos años más tarde terminaría siendo el escenario habitual de los “Fab Four” antes de saltar a la fama: The Cavern Club. Este día ya lo han utilizado un buen número de fans a través del tiempo para homenajear a la banda, y fue con este argumento que los medios se lanzaron a publicar la noticia, haciendo pensar a muchos que por fin tendrían una fecha única y reconocida en el almanaque para festejar a sus ídolos.
Pero como dice la misma UNESCO en la cita anterior “…nada impide celebrar su música”. Ya los fanáticos celebraron, homenajearon al Cuarteto, se la creyeron por un día, y seguro para muchos seguirá siendo el Día Mundial de The Beatles al menos de manera simbólica, así como lo son también las fechas de nacimiento de sus integrantes, o las de muerte de Lennon y Harrison, entre otras. Por otro lado, queda demostrada una vez más la falta de responsabilidad de tantos medios y portales en el mundo que se encargaron de difundir una noticia de tal impacto para melómanos y seguidores, sin consultar previamente las fuentes oficiales.
Sólo queda una cosa por decir, haciendo referencia de nuevo a la cita anterior: la música siempre nos da un motivo para celebrar los 365 (o a veces 366) días del año, el sólo hecho de tenerla a nuestro alcance es la mejor excusa de celebración, sea cual sea la fecha y el artista.
El 23 de abril siempre se recuerda como el día del libro y del idioma. Sin embargo, en 1976 salió a la venta el primer disco de una de las bandas de punk rock más importante de todos los tiempos. El álbum se llamaba “Ramones”, al igual que el grupo, y fue el primer antecedente discográfico del nuevo género que revolucionó la historia de la música y fue influencia de innumerables artistas durante los 34 años posteriores.
Por Carolina Duque
Pioneros y líderes, cimentaron las bases de este género musical con composiciones simples, minimalistas y repetitivas. En clara oposición a la suntuosidad de las bandas que triunfaban en el mercado de los años setenta, batallaban con largos solos de guitarra, y complejas canciones de rock progresivo con enigmáticas letras. Todo influenciado por el rockabilly de los cincuentas, el surf rock, y bandas como The Beatles, y The Velvet Underground.
La estética, la musicalidad y la actitud, recorrieron el mundo. Y no tardaría en llegar a Medellín, para cambiar radicalmente la historia del rock como la conocemos: “los Ramones han influenciado a la cultura popular colombiana en las estéticas sonoras particulares de sus composiciones y sin duda en las pintas. En el caso de Medellín es una cultura que desde los años ochentas optó por esa estética y hasta ahora se ve vigente con manifestaciones del punk y punk rock en diversos grupos de la cuydad” Cuenta Diego Londoño, integrante de Música Somos y Revista Música.
Los Ramones, con el desarrollo y auge del punk en los años ochenta, rompieron el paradigma del escenario monumental del rock. Impulsaron los conciertos en escenarios pequeños como bares con tarima. Esto, reforzando la filosofía simple y minimalista de la corriente que se desarrollaba, donde, en escena, la banda siempre se colocaba de cara al público. Andrés Bernal, estudiante de tercer año de Derecho en la Universidad Libre, afirma que “la importancia de Ramones recae esencialmente en que marca el camino de tendencias rockeras en muchos de los jóvenes colombianos. Además, al acoger este “estilo de vida” institucionaliza una forma de pensar, e inclusive en la forma de vestir. The Ramones, son algo más que música son una forma de expresión, tanto gráfica como dialéctica, ya que con sus letras sin mucho sentido y argumento expresan la decadencia de este mundo hostíl”.
Asimismo, Juan Diego Posada, estudiante de quinto semestre de la Universidad Nacional toca un punto importante: “al ser la primera banda americana, empezó a expandirse el sonido y el precedente de ser los jóvenes de barrio pobre sin mucha plata, y tener esa etiqueta de banda ‘punk’ hizo que la gente de ese tiempo que empezaba a construir aquí una escena de rockeros empezaran a identificarse”. Ello, concuerda con la obra de Andrés Caicedo, ¡Que viva la música!, donde se muestra el rock y la sociedad colombiana como algo propio de la clase alta.
Este álbum, ocupando el puesto 33 en la lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos de la revista Rolling Stone, ha sido de gran influencia para un cambio ideológico y estético de la cultura visual y sonora que imperaba hasta esta ruptura que marcó la historia mundial.
El video clip es el hijo del matrimonio de la música, el cine y las vanguardias artísticas del siglo XX con la tecnología electrónica, sin embargo desde antes se estaba pensando en términos de la relación imagen, representación y música.
La Ópera: Drama y música, un video clip
El ejercicio audiovisual, eso de querer estimular a través de los sentidos de la vista y el oído -para Mauricio Velásquez investigador y gomoso del video clip- viene de la opera: Mozart, Beethoven, Rossini. Gente que, de alguna manera, ya estaba haciendo unas escrituras muiscales con unas premisas dramáticas, con unas acciones y unos personajes que se montaban, según él, en términos “operísticos y de representación”.
La música que se deja ver a través de los ojos tiene, en sus inicios, una primera etapa en estas representaciones artísticas. La Ópera como lenguaje dramático y sobre todo como performance musical, ya que, representaba en historias y personajes la música y las letras de una canción.
Don Ludwig Van Beethoven, era sordo cuando realizó la Missa solemnis, Fidelio (su única Ópera) y las Sinfonías. Se preguntaran ustedes como “carajos” hizo, y la respuesta simple: Compuso bajo un influjo de imágenes, de sensaciones, de emociones y de anécdotas. Don Ludwig Van, componía para piano, orquesta, violín, violonchelo es decir, recreaba de manera pomposa y visual sus sonatas, cantatas, misas, oberturas y sobre todo las sinfonías.
Vale decir que la Ópera recreaba todo el arte de la representación dramática que tuvo su origen en Grecia. Por aquel entonces, la Ópera, era en esencia el ejercicio de mezclar drama y música.
La magia de la imagen en moviemiento
La segunda etapa del video llega con la incorporación de la imagen en movimiento, mecánicamente capturada por el hombre, y nace básicamente como un experimento científico demostrativo:
“Cuando Eadweard Muybridge, un fotógrafo y también investigador, se da la tarea de participar en una apuesta de dos grandes empresarios en Estados Unidos, hace una secuencia de 12 fotografías para ver en que momento el caballo levantaba las 4 patas al galope. Ahí se percibe que se puede generar imagen en movimiento a partir de la fotografía [...] A partir de eso, al lado y lado del Océano Atlántico, los hermanos Lumiere en 1895 (Europa) con el cinematógrafo y Thomas Alba Edison en 1893 (Estados Unidos) con el Kinetoscopio, obtienen las bases en términos industriales, para hacer lo que hoy conocemos como: cine” (Velásquez:2007)
Estas personas comenzaron a concebir, a partir de cierto número de cuadros, cómo generar movimiento, gracias a algo que posee el ser humano: la persistencia retiniana.
Comienza el siglo XX y el cine avanza en historias, personajes, contextos, y por supuesto en sus lenguajes. Por ejemplo Georges Méliès ya en 1902 estaba haciendo trucajes, experimentos y efectos con la imagen.
El sonido: de artificio mediático a vehículo de comunicación
No obstante en ese entonces, no existía el sonido tal y como lo conocemos hoy en las películas (voz, banda sonora, efectos). Básicamente, se acompañaba las películas con música de cámara y textos (pantallazo) para aumentar las sensaciones, también para darles un hilo conductor, pero sobre todo para evitar la “bullaranga” de esa “locutora audiovisual” llamada Kinetoscopio o cinematógrafo, dependiendo del lado del charco en que se pare.
El ejercicio es imaginar el año 1900 y una sala con 20 ó 25 personas viendo imágenes en una pantalla y una locomotora atrás haciendo un ruido como si los fuera aplastar. Entonces recurrieron a un artificio mediático, la música de cámara: cuartetos de bronces, de cobres y popurrís de Charleston.
Y es en 1926 y 1927 cuando aparecen unas películas muy significativas para la unión: música-tecnología-identidad. Fueron Don Juan y el Cantante de Jazz, las dos películas de Alan Crosland. Éstas se convierten, no solo en las primeras películas sonoras, sino como dice Mauricio Velásquez, en los primeros video clips. Y para nosotros, en otro momento histórico que se posibilitó gracias a la tecnología: “sincronizar imagen y sonido con el sistema Vitaphone” (Sedeño, 2004:26). Además, los grandes directores de cine empiezan a notar que “la música juega un papel emotivo, lúdico y afectivo muy importante” (Velásquez:2007).
“El cantante de Jazz. Una película amparada en los entretenimientos de Broodway. Puro y físico entretenimiento teatral. Una òpera cantada, si se quiere. Un espectáculo teatral llevado al cine pero que tenía la posibilidad de ser filmada. El Cantante de Jazz repercutió de una manera total en la manera que tiene la gente de percibir sus músicos, sus músicas y sobre todo de seguirse maravillando con el cine” (Velásquez:2007)
Vemos la importancia de la música y las imágenes juntas, por ejemplo, las películas dramáticas o de suspenso en ciertos pasajes necesitan para impulsar la fuerza de la escena unas oberturas o unos segmentos sinfónicos que acompañan con las imágenes esos momentos, sentimientos y contextos que rodean el film.
Las vanguardias artísticas y sus experimentos y creaciones
Sin embargo, antes de estas dos películas, algunos cineastas de vanguardias europeas hicieron las primeras obras de música visual: el pintor dadaísta Viking Eggeling, también Hans Ritcher, Walther Ruttman y Oskar Fischinger quienes desearon según las palabras del teórico Jean Mitry: “liberar a la imagen de su poder de representar -y consiguientemente de significar por sí misma, para resolver el problema del ritmo visual puro- y todo gracias a la música” (Sedeño, 2004:29).
Obras como: Sinfonía Diagonal de Viking Eggeling en 1924, Rhythmus 21 de Hans Ritcher en 1921, Berlín Sinfonía de una gran ciudad de Walther Ruttman en 1927 y Allegretto de Oskar Fischinger (principios años veinte), fueron algunas de las primeros experimentos y creaciones que unieron música e imagen en una misma obra.
Las características de estas obras músico-visuales eran la abstracción, el experimento, la investigación y la búsqueda. Utilizando elementos como las formas de líneas diagonales o espirales, que aparecen y desaparecen en sincronía y concordancia con la música, en una especie de baile, en una especie de sinfonía. (Sinfonía Diagonal)
Otra característica de estas películas que va influenciar el video musical es el corte o el cambio de imagen, estos eran fragmentos que viajaban en algunos momentos incidentales y en otros sinestesicos en los que la música originaba la imagen o viceversa. (Berlín, Sinfonía de una gran ciudad)
“Walter Ruttman… cuyo trabajo disfrutó del respeto del público masivo, dirigió la obra maestra Berlín, Sinfonía de una gran ciudad en 1927, con imágenes que pretendían describir la experiencia rítmica de la vida de una gran ciudad en diferente momentos del día” (Sedeño, 2004:29)
Y es que las vanguardias artísticas del surrealismo, el dadaísmo, el futurismo y el cubismo, influyeron en la construcción y evolución de la relación armónica o disonante de la música y la imagen, con investigaciones, creaciones y propuestas.
Por ejemplo, “el surrealismo aportó la arbitrariedad del subconsciente, las técnicas de yuxtaposición, de asociación libre de imágenes y subversión de lo narrativo…” (Sedeño, 204:32). En el Perro Andaluz de Luis Buñuel y Salvador Dalí, hecha en 1929, se pueden ver como aparecen referencias al mundo onírico y al mundo delirante. Si uno busca una narrativa o una secuencia lineal de una historia, eso de principio, desarrollo y fin, posiblemente no la va encontrar en las vanguardias. La música opera como plataforma de conexión para un ritmo visual confuso, desordenado e incoherente.
Refiriéndose a las vanguardias artísticas del siglo XX -Paolo Villalba docente e investigador de lenguajes audiovisuales- dice: “Las estéticas de las vanguardias artísticas se interesan por darle otros sentidos a las imágenes, en el sentido de hacer representaciones con alto sentido simbólico y metafórico. Podríamos llamarla poesía cinematográfica, pues estas vanguardias le van a dar más importancia al plano que al montaje… Algunos directores le arrojaban jugo limón, tierra y cucarachas para crear efectos, y así la imagen se iba deteriorando y ensuciando” (2008).
Los movimientos de vanguardia de los años cincuenta, sesenta y setenta (el fluxus, el happening, el cine Underground, el op art, el pop art, el arte objetual, entre otros) continuaron las investigaciones, los experimentos y las propuestas en su búsqueda de unir, amalgamar, fragmentar, yuxtaponer, interactuar, complementar y sincronizar: la música y las imágenes.
Conceptos de Montaje
Hay un personaje vital que no debemos dejar pasar y es, Sergei Mikhailovich Eisenstein que trabajó, pensó y creó términos como: montaje polifónico o contrapuntístico, métrico, rítmico, armónico, melódico. Precedentes conceptuales -como dice Ana Sedeño en la revista Lápiz Volumen 23 (2004)- de las modalidades audiovisuales, y entre ellas el video clip.
Algunas de sus películas son: El diario de Glúmov (1923) , La huelga (1924) , El acorazado Potemkin (1925) , Octubre (1927) y La línea general (1929). En sus obras sonido e imagen marchan en paralelo, por ejemplo en la declaración sobre cine sonoro, Eisenstein y otros personajes, dicen: “ la banda sonora debe ser contrapuntística, es decir, que ofreciera una aguda disonancia con la imagen visual”(Sedeño, 2004:30).
Uhhh… lo último en guarach
En Estados Unidos, en los años cuarenta, aparecieron unos proyectores con altavoces y pantallas en los que se mostraban la actuación de los cantantes en conciertos o en escenas que consistían básicamente en el play back de la canción y ellos cantando en alguna calle o estudio decorado, aunque, el baile era una de sus facetas más llamativas. Estos aparatos, que fueron un gran fenómeno, se llamaban soundies o jukebox visuales y se encontraban en hoteles y bares. Las grandes leyendas del Jazz, el Swing y el Bebop los utilizaron y les sacaron provecho. Este fue otro acercamiento de la música, la tecnología y la identidad. Sin embargo, “desaparecieron con la televisión” (Sedeño, 2004:32).
En los años sesenta, al otro lado del Atlántico, en Francia, a la versión evolucionada de los jukebox visuales, se les llamó Scopitones. Y segúnSedeño, estos fueron unos antecesores directos del video musical, pues no eran únicamente performances musicales en los que se actuaba en mímica la canción. En otras palabras, había una puesta en escena y unas estéticas particulares con unas intensiones artísticas diversas. Otra característica importante de los Scopitones era el color y el formato de 16 mm, además el sonido era magnético.
El feeling, el sabor, el espíritu
La aparición de la música Rock y su masificaciòn por la radio y la televisión, son otro momento histórico en el video clip y principalmente gracias al cine con sus películas musicales, que fueron nutriendo al público de referentes no sólo musicales sino también de identidad y de modelos a seguir.
Por ejemplo Elvis Presley grabó más de veinticinco películas musicales. “Películas en las que había una historia, pero la esencia era el performance musical y proveer al espectador de una estética particular de un individuo que ha sido reconocido como un mercader de música”, dice Mauricio Velásquez (2007). Una de las películas más famosa fue Jailhouse Rock dirigida por Richard Torpe en 1957.
Por su parte la revista Lápiz en el articulo Antecedentes artísticos del video clip registra el hecho de Elvis y su relación directa con el cine: “en él se fraguo el mito de la rebelión juvenil, la violencia y la desmotivación vital ligadas al rock… Elvis fue el primer cantante de rock cuya imagen era tan importante como su voz y su música” (Sedeño, 2004:34)
De ahí en adelante, el género influenció a generaciones de jóvenes que veían en estos artistas rockeros, estereotipos sociales a imitar: La ropa, los accesorios la actitud frente a la sociedad conservadora. “Los 60’s traerían también otras películas rockeras como ‘los astronautas del ritmo’ (Herman Hermits), ‘todo está muy bien’ (Jerry and the Pace makers) y ‘Fly High’ – en donde por primera vez se fumó marihuana en un espacio público” (Trujillo, 1997:42)
Es en 1964 cuando los Beatles visitan Estados Unidos, que este tipo de experiencias sonoras y visuales “explotan” mundialmente a los artistas. Ellos en su viaje traían a Richard Lester, que lo que hizo fue grabar y grabar a los Beatles de manera espontánea, y según Sedeño de la revista Lápiz y Mauricio Velásquez, esta experiencia posibilitó la ruptura que se traía con las películas musicales:
“Hard Day’s Night, hito en la historia del cine musical por la relevancia de sus innovaciones formales: cámara lenta, utilización de máscaras, mezcla de material documental y de ficción, alternancia de diálogos e interrupciones musicales…la ruptura de convenciones espaciotemporales, los continuos saltos de acción, el escaso respeto por cualquier tipo de raccord, la espontaneidad documental de la puesta en escena…” (Sedeño, 2004:34)
“Está película muy emotiva, podría ser no solo, el anticipo total del video clip, sino de la televisión real o reality show como lo conocemos hoy” (Velásquez:2007) .
Y la tv qué?
Desde 1956 en Inglaterra y en Estados Unidos, programas televisivos como 6,5 Special, The Ed Sullivan Show , American Bandstand, Top of the pops entre otros, se encargaron de mostrar a los cantantes actuando ante las masas, algo así, como hizo y hace, el Show de las Estrellas o El show de Jorge Barón en Colombia, mostrando artistas como Viky o Jhony Rivera y otras estrellas internacionales.
El videoarte
Sin embargo es otro experimento sobre el mismo dispositivo, el que logra, la concreción del video como dispositivo cultural. Es en 1965 y gracias Nam June Paik que adquiere una cámara: La Portapack CV de la Sony. Una cámara que ofrecía la promesa de poder grabar y reproducir instantáneamente, era la polaroid del cine, o sea usted graba y ya. Ahí nace el video como creación, nace el videoarte, pues Paik (artista del movimiento Fluxus y músico) lo que hace es grabar un viaje en taxi y exponerlo en el “Café Au GO-GO” y la galería Bonino de Greenwich Village”. La obra se llama Electronic Video Recorder (the combination of Electronic Television and Video Tape Recorder).
Para la revista Lápiz en su volumen 23 del 2004, este hecho es importante porque: “el video se convirtió en el soporte más adecuado para la creación y la experimentación en un campo multidisciplinar formado por artísticas procedentes de la pintura, la música, la escultura, el teatro y la performance”.
Siguen los films musicales
Paralelamente terminando la década de los sesentas la gente sigue haciendo películas musicales pero de otro tipo. Otra persona para no perder de vista es Barbet Schoeder -el director de la virgen de los sicarios - que en 1967, hace su primera película con Pink Floyd llamada More. Película musical. Este tipo de películas tienen una ebullición muy importante en los 70’s porque:
“en los años sesenta el rock cambió decisivamente y adquirió una cierta propensión hacia posturas radicales y decadentes… películas como: Performances (1970) con Mick Jagger; dramas rock como Quadrophenia (1979) sobre la lucha de las tribus urbanas; óperas- rock como Tommy (1975) con The Who, o Jesus- Cristh Superstar (1972)… (y) otros musicales tomaron la forma de filmaciones de conciertos, como Woodstoock (1970)” (Sedeño, 2004:35)
Las investigaciones, los experimentos, las creaciones, las búsquedas y porque no decirlo los accidentes en la música, el cine, las vanguardias artísticas del siglo XX y la tecnología electrónica, posibilitaron el nacimiento del video clip: -música, tecnología e identidad- Otorgándole los elementos expresivos, narrativos, artísticos, técnicos y por supuesto comerciales.
Referencias
Antecedentes artísticos del videoclip. (2004). Artículo de la revista Lápiz. Vol 23 #203 Pág. 24-39. Ana María Sedeño Valdellós
ENTREVISTA con Mauricio Velásquez, investigador del videoclip en la ciudad. Medellín, 8 de octubre de 2007 .
ENTREVISTA con Paolo Villalba. Docente e investigador en lenguajes audiovisuales. Medellín, 15 de mayo de 2008.
Omar Urán. (1997). Medellín en vivo: la historia del rock: una aproximación historica y visual a la escena Rock de la ciudad desde los años 60’s hasta nuestros días. Corporación Región. Medellín.