El sábado 15 de enero la agrupación Reptil realizó el lanzamiento oficial de su nuevo vídeoclip denominado Prende y quema.
Un evento libre lleno de música, moda, colores y calidez. Una noche perfecta donde la aparición de los Plankton de Bogotá con su Rock and Roll puro, le dio al evento esa pincelada de extravagancia.
Modelos alrededor del lugar anunciaban con su presencia el momento más esperado por todos y con gran desborde de euforia disfrutaron del vídeo que al terminar dio paso para la presentación en vivo de Reptil, que terminó de prender la fiesta donde no existían los limites para bailar al ritmo de su música.
Música Somos recomienda El Despertar, el nuevo video musical de la agrupación local Tenebrarum, un ejercicio audiovisual altamente onírico, metafórico y conceptual. La factura estética del clip que mezcla la dramática narrativa, el performance musical y el video arte, le da una identidad particular a la banda y a la canción. El video fue realizado por Juan Chinchilla y su Revolver Santos Films.
Cierto día, alguien muy conocedor del audiovisual en la ciudad dijo: -Si el video musical hecho en Medellín no transita por la televisión, se pierde, ahí queda guardado, y así, no sirve-. Sin embargo, esta sentencia que determina las intenciones del video clip como un asunto meramente comercial, desconoce que es más allá de la emisión televisiva donde el uso de esta herramienta audiovisual tiene múltiples escenarios, posibilidades y prácticas.
Son estos otros espacios de la ciudad como: los museos, los festivales, las programaciones culturales de algunas instituciones, las investigaciones, la literatura, la escuela, entre otros; los que a la hora de la verdad, le dan al video clip local esas riquezas y esas dinámicas que posee.
Entonces, es en estos lugares, donde los asistentes pueden encontrar esos valores estéticos, narrativos, históricos, formativos y reflexivos que trae cada video clip.
Ojos de Asfalto
“Medellín es también una urbe que se construye y se transforma desde sus barrios populares, que se cuenta y se interpreta a través de otras voces que buscan por sus propios medios y con sus propias formas de expresión contar versiones de la ciudad…”
Este fue el trabajo formativo e investigativo que realizaron Luckas Perro y Ana María Muñoz, un par de antropólogos de la Universidad de Antioquia que se encargaron de buscar y acompañar esas otras voces, imágenes y ritmos de jóvenes hoppers de cinco comunas de la ciudad, usando el video musical como herramienta pedagógica.
Que mejor manera entonces, de construir memoria audiovisual de las vivencias ciudadanas que tejiendo redes y uniendo esfuerzos. Este es el caso del proyecto “De las Mediaciones Globales a las resignificaciones Locales; talleres de video clip con jóvenes hip hop en Medellín”, que fue financiado por el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) y por el Programa de Memoria y Patrimonio de la Secretaria de Cultura Ciudadana en convenio con el Instituto de Estudios Regionales de la Universidad de Antioquia (INER). El proyecto contó además, con el apoyo de la Corporación Pasolini en Medellín y la Corporación Cultura y Libertad.
El resultado fue Ojos de Asfalto, una realización audiovisual que contiene un dvd con cinco video clips, un cd con diez canciones y una especie de librillo muy sollado donde se resume el desarrollo temático del proceso de investigación.
Para los investigadores del proyecto Ojos de Asfalto “es una muestra de las memorias de estas zonas; de las felicidades, las exclusiones, las vidas y las muertes que han vivido sus jóvenes habitantes. Es en ellos, en sus palabras, donde reside una Medellín hermosa y perversa, una “ciudad amada y odiada” que aún le falta volumen para ser escuchada por todos sus habitantes en su profunda complejidad, una ciudad que es cantada, soñada y trasformada en el beat de las pistas, en el flow de las rimas del hip hop, y en cada disparo… de la cámara”.
Los talleres
La formación audiovisual de los jóvenes hoppers se desarrolló en diez extensas jornadas en la que se trabajó, entre otros temas, composición clásica de la pintura renacentista y formas narrativas del cine. Igualmente, en las sesiones audiovisuales se realizaron diálogos alrededor de la memoria, la crítica social y lo underground.
Los talleres permitieron además, según los coordinadores del proyecto, realizar un proceso reflexivo y analítico sobre el lugar y los sentidos de la imagen en la contemporaneidad y sobre los “diálogos” que se establecen entre la cultura hip hop local y la global, donde al final los jóvenes participantes pudieron traducir sus letras a imágenes.
Para Luis Eduardo Loaiza conocido como El Bruhoo, el haber participado en Ojos de Asfalto fue muy importante porque se entendió todo lo que implica la realización de un video. Así como el encuentro con la imagen de cada uno de ellos: cómo me quiero ver y mostrar.
Frente a la producción mundial lo más necesario para hacer un buen video clip no es el dinero, sino saber que, para hacer algo bueno y de calidad se necesitan son ganas, dedicación y creatividad afirmó Mc Blaster de la comuna 1.
Lo más interesante del proyecto fue que estos jóvenes participaron en todo el proceso de la realización de los videos musicales: idea, guión, producción de campo, dirección, actuación y montaje.
Y los videos qué…?
“No es extraño que una generación que creció en medio de la guerra, tenga este tema como el más recurrente en sus canciones, pero lo que encontramos en sus memorias no es una antología de los conflictos urbanos, más que una recopilación de hechos, los video clips y las canciones desarrolladas en el proyecto nos muestran una forma de vivirlos…” expresa Luckas Perro, en el librillo que sintetiza la investigación de Ojos de Asfalto.
“Estados” es el nombre del video clip hecho por los pelaos de la comuna 1 que va contando la historia de cuatro personas de este sector de la ciudad, que al salir de sus casas se van enfrentado a la vida cotidiana. Ellos van caminando felices, confundidos o sin luz, según su realidad. El video mezcla la dramática narrativa y el performance musical de los Mcs que aparecen y participan también del relato.
Una tragicomedia que retrata a través de la burla y la ironía, la evidencia que padecen tantos niños de la ciudad, quienes nacen, crecen y mueren en medio del conflicto urbano. Este es el tema del ejercicio llamado “Juan Pepito” realizado por hoppers de la comuna 8 que hacen una catarsis audiovisual utilizando una historia jocosa y el performance musical.
La poesía audiovisual es otra manera de contar esta ciudad y este es el caso de “Medellín”, un video clip hecho desde la comuna 9 que utiliza la metáfora de un ángel que llega a la ciudad, y que después de recorrer sus calles y conocer sus mañas termina encontrando su verdadera pasión que nada tiene que ver con lo celestial: dañar a los demás. El video que es realizado en blanco y negro refleja esas dos caras de la urbe: hermosa y perversa.
“Hip Hop revolución” es un video que deja claro que a pesar de los prejuicios que se tienen contra los jóvenes de la ciudad como los principales protagonistas del conflicto armado, ellos escogen la música como salida pacífica y crítica de las guerras. El video cuenta la historia de muchos jóvenes que al parecer tendrán un enfrentamiento violento en una cancha, pero, lo que termina pasando, en últimas, es un encuentro artístico.
Finalmente, el video musical “31 de mayo” realizado por los participantes de la comuna 13, no da cuenta del conflicto urbano que se vive en esa zona. Ellos, utilizaron el ejercicio audiovisual para hacer un homenaje a las víctimas del deslizamiento de tierra ocurrido en el barrio El Socorro en el 2008. El video utiliza además, metáforas visuales como el niño corriendo con la cometa o la estatua de un ángel en medio de la lluvia.
La posibilidad que tiene el video musical de construir memoria y en este caso, memoria audiovisual de las sonoridades de la ciudad, hace que los clips sean toda una herramienta de comunicación muy potente, y por supuesto, que va más allá de la mera emisióntelevisiva.
El video clip es la música que entra por los ojos. En otras palabras, es un lenguaje audiovisual que articula dos artes en la misma pieza. Utiliza la fuerza del sonido musical y utiliza la potencia de las imágenes, que se unen y estimulan sensorialmente a una persona: a partir del oído y de la vista.
La fuerza del sonido musical se refiere a que, por sí sola, la música crea unas imágenes, unos recuerdos, unos estados anímicos, o la mezcla de estos, en el oyente. Esas visualizaciones salen del universo mental que cada sujeto a construido durante su vida.
Se podría decir, entonces, que la esencia en el video clip es la música con sus ritmos, sus palabras, sus estados de ánimo, y, que de su forma o identidad se encarga la representación visual con sus personajes, sus narrativas, sus músicos, sus contextos, sus colores, sus líneas, sus formas, sus texturas, sus imágenes y sus movimientos de cámara.
Sin embargo, hay un asunto en la contundencia de la imagen o de las imágenes, y es en el sentido lingüístico, “toda imagen tiene un sentido” decía el profesor de cultura icnográfica, es decir, en muchos casos: pretenden hacernos saber algo. Es en esa representación donde se envían unos códigos y unos símbolos a unas personas que hacen lectura de eso y eso también es esencial en el video clip.
Por eso cuando vamos a hablar de música e imágenes juntas (identidad), hay que añadir el elemento que posibilita esta unión: la tecnología electrónica. Y ¡magia! Aparece el video clip. Aquí podemos hacer una analogía con la tradición católica: en el video clip, música-imagen-tecnología son una sola cosa, una cosa indivisible. Padre, hijo y espíritu santo: Una cosa que no puede andar sin las otras dos.
Sin embargo, no podemos caer en el lugar común de decir que el video clip es únicamente esa cuestión de música, tecnología e imágenes juntas, pues estaríamos cayendo en dogmatismos y el video clip, rompe y transgrede, en muchos casos, los dogmatismos, las reglas y las normas. Está triada entonces, se convierte en la base del video musical y es de ella que se desprenden los elementos que enriquecen expresiva y narrativamente al video clip.
El video clip se puede presentar a nuestros ojos de varias formas y maneras, es así, como aparecen unas categorías en las que lo podemos clasificar. Por un lado, el video musical se presenta como Performance Musical en donde el grupo entona la canción en diferentes escenarios (en un estudio, en la calle, en el campo, ensayando o en un concierto, etc). Por otro lado también, el video clip se presenta en forma de historias -algunos lo llaman Dramática Narrativa- es decir, hay unas premisas dramáticas que representan literalmente, simbólicamente o sin ninguna relación, la letra de la canción; este tipo de videos son los que nos van mostrando historias a su interior. También, el video musical puede llegar a nuestros ojos en forma de imágenes abstractas o simbólicas, cargadas de ideas, emociones y significados -algunos llaman a este tipo de video clips, Video Arte- es decir, el clip se nos presenta a través de líneas, formas, texturas, colores, escenografías, puestas en escena, fotografías, animaciones, entre otras representaciones.
A su vez, los videoclips mezclan y combinan estas categorías. Es decir, existen muchos videos con Dramática Narrativa en el que también, el grupo sale cantando la canción en Performance Musical, u otro video, que de manera simbólica puede ir cantando la canción y contando una historia. Por eso, el video clip es un dispositivo que permite articular dos o más artes en una misma pieza. Permite una interpretación o lectura de las sonoridades de la canción en forma figurativa, simbólica, abstracta, literal o narrativa.
La lectura de las sonoridades de una canción: eso es el video clip. Pero, estas sonoridades no son únicamente la letra, la lectura de una canción tiene que ver también con el entorno sonoro que la compone. Eso de ritmos, melodías, sonidos, ruidos, punteos, riffs, tambores, charles, crass, vientos, redondas, negras y corcheas; todo un universo musical que también es vital, al lado de la letra, a la hora de hacer video clips.
Es por eso que en muchos videoclips hay otras dinámicas que operan más allá del querer comercializar a un grupo o una canción, pues en estos videos prima la idea y el concepto sobre la representación y esto nos pone en las orillas de la experimentación, la búsqueda y la creación de mundos dentro de la pantalla. Del arte…
“Tal vez aquellos códigos secretos que rigen las dinámicas urbanas son las que trazan la línea narrativa y oculta que une a millares de imágenes fragmentarias arbitrariamente superpuestas y que constituyen esta ciudad videoclip” Catalina Arango
El video clip de Medellín hecho entre 1988 a 2008, por los grupos de Rock y Hip-Hop, ha sido un continuo proceso de evolución, decadencia y construcción audiovisual. Proceso que tiene por sinónimos la independencia, la creatividad, la recursividad, la pertinencia y la relevancia, pero también la irrelevancia y la impertinencia de realizadores y músicos de la ciudad.
En la ciudad el video clip es mezcla de canciones, de ritmos, de performances, de historias y de arte. Asimismo es mezcla de cámaras, equipos de edición, músicos, realizadores, productoras, colectivos, personajes, locaciones, camarógrafos, editores, luminotécnicos; y es esa mixtura, la que ha logrado videos musicales: ágiles, paralelos, secuenciales, dinámicos, atractivos, complementarios, simbólicos, reflexivos, animados, dogmáticos, clichés, literales, artísticos, graciosos, experimentales y urbanos.
Me atrevo a decir – y mis ojos y mis oídos lo confirman- que por aquí muchos video clips han sido bacanos (cómo el de Trópico Esmeralda con su sátira al acto compulsivo del zapping televisivo), soyados (cómo Ojos Enfermos de Bajo Tierra con sus personajes y su locación en pleno Guayaquil), locos (cómo el de Awake y su fragmentación dentro del mismo plano sin resquebrajar la línea narrativa), rayados (cómo el de Ghava con su recreación de la publicidad callejera al son de la música), bonitos (cómo Nada de Estados Alterados hecho en cine, en plano secuencia y en Santa Elena), charros (cómo Calavera de los Insectos con su cortometraje de un niño problema), reflexivos (cómo el de Wolfaine que refleja la historia de su infancia caótica al lado de un padre alcohólico y violento ), urbanos (cómo el de la Bellavista Social Club y su caminata nocturna por la calle San Juan y sus venenos), experimentales (cómo el de Perseo que superpone imágenes en un telón al mejor estilo de Peter Campus), y la lista continua entre muchísimos, muchísimos, otros videos.
Medellín no es una ciudad ajena a la paradoja que trae el video clip a sus espaldas: o, hay unas intenciones de promocionar al artista músico o, hay unas intenciones de expresión artística, o, hay una mezcla de ambas. En todo caso este dispositivo cultural ha creado sus narrativas, sus estéticas particulares, ha representado contextos sociales y ha permitido identificar y referenciar a los músicos y sus músicas, en estos 20 años de historia.
“… la ciudad se recorta y se pega continuamente, construyendo para sí y sobre sí una realidad distinta cada día. Frente a un territorio desconocido, el ser urbano dibuja, recorta, rasga, pega, despega y recorre múltiples paisajes delimitando trayectos infinitos que se entrelaza, se chocan se exhiben. Cada esquina, rincón, plaza y calle están marcados por trazos, recortes, luces o figuras que se mezclan y embadurnan las unas a las otras, y la obra urbana nunca termina y jamás tendrá un lenguaje que pueda definir los significados ni los cruces” (Arango, 2003:17)
La historia del video musical en Medellín en estos 20 años, ha sido una continua construcción de estéticas, identidades, lenguajes y escenarios. La unión de esfuerzos y saberes han permitido que el video clip sea plataforma y vehiculó de la música hecha en la ciudad. Desde hace algunos años, ciertas personas de la ciudad se dedicaron cómo ‘opción de vida’ al video clip. Y, para muchos músicos, el video clip es pieza fundamental en sus proyectos. Lo hacen, porque potencia el mensaje al posibilitar alrededor de la canción: la creación de un mundo. Pero también en la ciudad, el video musical de Rock y Hip-Hop ha estado supeditado a la aparición o a la ausencia de circuitos, escenarios y otros usos. Son estos elementos y muchos más, los que han posibilitado en Medellín muy buenas piezas audiovisuales en los que “la creatividad y recursividad han sido elementos salvadores a la hora de hacerlos” (Trujillo, 1997:45)
Referencias
Arango Patiño, Catalina. (2003) Comunicación estereofónica y ciudad. Editorial-Librería Universidad Pontificia Bolivariana
Omar Urán. (1997). Medellín en vivo: la historia del rock: una aproximación histórica y visual a la escena Rock de la ciudad desde los años 60’s hasta nuestros días. Corporación Región. Medellín.